«El concurso es beneficioso para el club»

«No voy a tomar decisiones deportivas. Eso sí, ningún pago se podrá realizar sin mi firma, todos los gastos e ingresos estarán controlados por mí»

JAVI PÉREZBADAJOZ.
Juan Díaz-Ambrona Cancho, desde el pasado martes administrador judicial del Badajoz, en su despacho, de Acla Abogados. ::                             C. MORENO/
Juan Díaz-Ambrona Cancho, desde el pasado martes administrador judicial del Badajoz, en su despacho, de Acla Abogados. :: C. MORENO

Desde el martes, el administrador judicial es la máxima autoridad en la parcela económica del Badajoz. Todo el control de las cuentas del club recae en Juan Díaz-Ambrona Cancho (Badajoz, 1980). Este abogado pacense recibió el encargo de la jueza Esther Sara Vila, que también lleva el proceso del Mérida, para dirigir el segundo concurso de acreedores de una entidad deportiva en Extremadura. Un reto que asume con gran responsabilidad y que domina, pues a lo largo de su trayectoria personal cuenta con experiencia en concursos con empresas de todo tipo, algunos de más de 700 acreedores. Su despacho Acla Abogados, que dirige Antonio López Aparcero, toda una eminencia en derecho mercantil y concursal de reconocido prestigio a nivel nacional; es especialista en este campo y en la actualidad tramita unos 40 concursos.

Abogado, aficionado al fútbol y abonado del Badajoz, el destino le coloca en una situación de sensaciones encontradas. No hay que olvidar que el administrador concursal representa a los acreedores, aunque siempre buscando también la mejor solución para los intereses del club. El 15 de febrero pasó a formar parte de la centenaria historia blanquinegra. El apellido Díaz-Ambrona Cancho estará eternamente unido al Badajoz. Pepe Díaz-Ambrona fue vicepresidente en los años 60 y Otilia de Llera ayudó económicamente al club en esa época. Eso en cuanto a sus abuelos paternos, pues el materno, Julián Cancho, es socio número uno y fue tesorero. Ahora le toca al nieto salvar al club y todo pasa porque el convenio con los acreedores sea exitoso.

-¿Cuál es la consecuencia inmediata que tiene su nombramiento?

-Los efectos que tiene el concurso desde el mismo día del auto, 15 de febrero, es que todas las ejecuciones y embargos quedan paralizados. La ley pretende aparcar todas las deudas para que el Badajoz intente afrontar el concurso de manera saneada. Por lo que he podido estudiar en el poco tiempo que he tenido es que nos encontramos con una lista de acreedores completamente ocupada por la Hacienda pública. Lo que se puede deducir de la documentación del Badajoz es que no hay acreedores con grandes deudas, está al día del pago en todo: luz, agua, con los trabajadores... Pero existe esa deuda que viene arrastrada desde hace muchos años por Consejos de Administración anteriores y que ronda los 8 millones de euros.

-¿A qué se expone el Badajoz?

-El Badajoz se tiene que poner en contacto con los acreedores para llegar a un convenio. La ley permite llegar a un convenio con los acreedores ordinarios, esto es muy importante, de realizarle una rebaja en su deuda de un máximo del 50 por ciento y una espera, es decir un plazo, de cinco años.

-¿Existe la posibilidad de ampliar esos plazos?

-La ley establece que determinadas empresas que tengan trascendencia social y económica para el entorno, previa autorización del juez, podrían aumentar esos límites. El Badajoz tiene la pinta, pero no lo podría decir con seguridad, ahí es la jueza quien lo decide.

-¿Cuáles son los riesgos que tiene el concurso?

-El concurso tiene dos posibles finales. El convenio o la liquidación. La ley intenta que la sociedad acabe en convenio. Es complicado porque se están viendo empresas que llegan muy tocadas al concurso, no tienen actividad y van directamente a liquidación. Pero hablamos del Badajoz, una sociedad en actividad, con una serie de ingresos, gastos y que busca el convenio. Si llega al convenio y se consigue un acuerdo con los acreedores, la administración concursal desaparecería, mi intervención acabaría y el Badajoz seguiría fuera del procedimiento concursal con su convenio.

-Entonces con el acuerdo se da por finalizado el proceso.

-Este convenio acaba por sentencia y se abre una última fase que es la de calificación del concurso que determina si es culpable o inocente. El concurso desaparece, el Badajoz sigue con su cumplimiento diario del convenio que ha aceptado y comprometido y que tiene que cumplir por sentencia judicial.

-¿Qué pasaría si en esa fase no cumple con algún plazo previsto?

-Sería un incumplimiento de sentencia. Tendrá sus responsabilidades y consecuencias.

-¿Cómo es esa negociación?

-El Badajoz tiene que hablar con cada uno de los acreedores, ofrecer su propuesta de convenio. El juzgado convocará una junta de acreedores y se realizará una votación. Si supera el 50 por ciento de los acreedores ordinarios el convenio saldrá adelante.

-En este caso, ¿sería suficiente con que Hacienda esté a favor?

-Lógicamente al tener casi el 90 por ciento de la deuda con que Hacienda diga que sí sería suficiente.

-¿Cuál va a ser su papel en el club?

-Ponerme en contacto con la empresa, pedir toda la documentación, estudiar toda la contabilidad, los balances, escrituras de compra-venta... Tengo un plazo desde la publicación en el BOE de un mes para emitir un informe del activo y pasivo. A los acreedores se les hace una comunicación individualizada, que ya he empezado a hacer, se envía una carta notificándoles el concurso y que acrediten su crédito.

-Como experto en procesos concursales, ¿cómo ve el del Badajoz?

-La gran mayoría de concursos desgraciadamente van a liquidación. Si bien es verdad que el Badajoz entra en actividad a diferencia de otras empresas. Este despacho ha sacado a convenio varias empresas conocidas en Extremadura.

-¿Y poniéndose en la piel de aficionado?

-Me gustaría trasladar al aficionado que la mala imagen que tiene el concurso se debe concebir de otra manera. El concurso no es la quiebra como se llamaba antiguamente. El concurso hay que concebirlo como la posibilidad de la salvación y del convenio. A efectos deportivos y de cara al aficionado la sociedad no va a cambiar, únicamente va a estar intervenida por este administrador judicial.

-Pero usted tiene todo el poder económico.

-Es importante aclarar que entro en régimen de intervención y no de administración. No voy a tomar decisiones de carácter deportivo. Eso sí, ningún pago se podrá hacer sin mi firma. Todos los ingresos y gastos estarán controlados por mi.

-En parte ejercerá la función que ya hiciera su abuelo en su día.

-Pero desde un punto de vista judicial, desde fuera no desde dentro. Yo soy un auxiliar del juez. Las cuentas no las voy a manejar, las voy a controlar. El experto en esto es Carlos Uriarte y su equipo.

-¿Qué le ha dicho su abuelo?

-Julián Cancho es el único que vive y es el socio número 1. Le preocupa mucho la situación, pero confía en el Badajoz. Le hace ilusión que su nieto sea el administrador concursal.

-¿En qué medida puede influir su condición de abonado y lo que une el Badajoz a su familia?

-En nada. Independientemente de los sentimientos que tenga hacia el club mi labor va a ser como si fuese otra empresa.

-Mire que si al final le da un disgusto a su abuelo...

-Sabe que el Badajoz ha pasado muchos baches y está convencido que también saldrá de éste.

-¿Dónde está la clave del proceso?

-Depende de la negociación con Hacienda.

-¿Esos 8 millones suponen una barrera insalvable?

-En este concurso es casi toda la masa pasiva. Va a ser complicado, sin duda. Me consta que ha habido acuerdos con otros clubes, pero desconozco la posición de Hacienda.

-¿Qué gana el Badajoz acogiéndose a la Ley Concursal?

-El concurso es beneficioso para el Badajoz. De momento, ha ganado que todos los embargos y ejecuciones estén paralizadas.

-¿Y qué pierde?

-No encuentro desventajas.

-¿Qué le diría a la afición?

-El único mensaje que puedo dar es que no se tome la figura jurídica del concurso de acreedores como algo negativo y perjudicial.

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