21.500 emigrantes se quedan sin voto en las municipales

La reciente reforma de la Ley Electoral nacional deja fuera de estos comicios por primera vez a los residentes en el extranjero

J. L. AROCAMÉRIDA.
Saca con votos de emigrantes lista para escrutinio. ::                             HOY/
Saca con votos de emigrantes lista para escrutinio. :: HOY

De un plumazo, 1,3 millones de españoles que viven en el extranjero quedarán mudos ante las próximas elecciones municipales, y de ellos 21.508 son extremeños. A partir de ahora si quieren elegir alcalde tendrán que volver a España y conseguir la inscripción en el censo electoral de residentes.

¿Por qué? PSOE y PP han querido acabar con el escándalo habitual del pucherazo electoral en Galicia, que tiene casi 370.000 votantes censados en el extranjero, y para ello no han visto otra vía que privar del derecho a todos los emigrantes españoles.

Desde los comicios del próximo 22 de mayo, y por primera vez desde que se restauró la democracia, esos españoles no recibirán en sus casas las papeletas de voto de forma automática, sino que para ejercer el derecho en las autonómicas y generales tendrán que solicitarlas, y en las locales no habrá otra forma que retornando a España.

Hasta ahora todos los que se iban a vivir al extranjero podían inscribirse en los consulados españoles de esos países, en un registro especial llamado Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA). A fecha 1 de diciembre pasado el número de extremeños incluidos era 21.508, de los que 12.705 proceden de la provincia de Cáceres y 8.803 de Badajoz.

Todos ellos de forma automática recibían en sus casas la documentación necesaria para votar por correo en todo tipo de comicios.

El pasado 26 de enero el Congreso de diputados aprobó la nueva redacción de la Ley Orgánica de Régimen Electoral General, que reconoce a los residentes en el exterior el derecho de votar solo en las elecciones autonómicas y generales.

Además, no basta figurar en el CERA para recibir en casa la documentación, sino que hay que expresar antes de cada convocatoria la voluntad de hacerlo, y a partir de ahí llegan los papeles.

Un censo inflado

El voto de los emigrantes gallegos ha sido un quebradero de cabeza en las últimas convocatorias. Esa comunidad autónoma tiene inscritos en el CERA a 366.855 personas; en comparación con Extremadura aunque Galicia no llega al triple de habitantes, cuenta en el exterior con 17 veces más electores y en todo caso multiplica por seis la tasa media nacional.

Es por ello que el Consejo de Estado emitió un dictamen a las Cortes que ha servido de base a la reforma electoral y que recomendaba exigir un mayor vínculo de vecindad para votar en las municipales.

Las comunidades de españoles emigrantes se movilizaron durante meses para parar la reforma pero no lo han conseguido, entre ellas el Consejo de Comunidades Extremeñas en el Exterior.

María Jesús Pedrera, de la asociación extremeña de Basilea (Suiza),

califica de «bochornoso» que los emigrantes «no podamos influir para mejorar nuestros municipios», unas localidades en las que la mayoría posee casa propia y pagan impuestos locales. «A nosotros esto nos ha dolido mucho», se queja.

La Junta nada puede hacer. «Las Cortes lo han votado y no hay más que decir», se resigna Lucía Domínguez, directora general de Acción Exterior y miembro de la coalición regionalista CREX-PREX aliada con el PSOE en Extremadura.

A partir de ahora a estos emigrantes se les somete a procedimientos electorales «más garantistas» debido a que esos censos «no se controlaban mucho», añade Domínguez.

José Gabriel Gasó, dirigente de la plataforma de españoles Voto Exterior, no comprende por qué sí van a poder seguir votando en las elecciones generales y autonómicas, «y no en las municipales».