«Si es para que gente de otra región venga aquí me parece bien»

La Escuela de Ingenierías Agrarias tiene algunos grados con 24 matriculados

A. RODRÍGUEZBADAJOZ.
Gabino le da una clase práctica a Daniel en las instalacios de la escuela de Ingenierías Agrarias. ::                             C.M./
Gabino le da una clase práctica a Daniel en las instalacios de la escuela de Ingenierías Agrarias. :: C.M.

Daniel Naranjo Vázquez estudia el Grado en Ingeniería Hortofrutícola en la Escuela de Ingenierías Agrarias de la Universidad de Extremadura, que entre las matrículas de primero y segundo suma 24 alumnos. Tenía muy claro que quería formarse en algo relacionado con la agricultura y no le importa que su título esté de moda o no.

Para Daniel sería impensable que su carrera dejara de impartirse en la región. «No tendría demasiado sentido que no pudiésemos formarnos aquí para dedicarnos a una actividad que tiene tanto peso en esta región, e irnos a otra en la que no sea tan importante. Si Madrid tuviera la universidad más puntera en Medicina, no tendría ningún sentido que un madrileño que quisiera ser médico fuera a formarse a Salamanca, ¿verdad?», plantea el joven natural de Puebla de la Calzada. En este sentido, subraya que en su clase hay gente que ha venido de otras comunidades autónomas como el País Vasco o Canarias.

«Me siento un privilegiado. Tenemos un montón de instalaciones especializadas para nosotros. Siete hectáreas de tierra para practicar, un tractor...», argumenta mientras trabaja en el invernadero. Él y sus compañeros le ponen caras a esas titulaciones con poca demanda, pero necesarias, según todos los implicados.

El director de la Escuela de Ingenierías Agrarias, Francisco Pulido, asegura que el número de alumnos de sus titulaciones ha remontado en un solo año. Reconoce que bajó considerablemente en el curso 2007-2008, pero opina que la Universidad tiene una responsabilidad que va más allá de las modas. Por ello, no se muestra partidario de eliminar ningún título, aunque sí de compartirlos con otras universidades. «Siempre que seamos nosotros los que nos mantengamos y recibamos alumnos de otras regiones», subraya. Afirma que cuentan con las instalaciones y el personal necesarios para asumir ese reto.

Daniel asegura que estarán encantados en su Escuela. Y pone en valor, entre otras cosas, el estrecho contacto que existe entre compañeros y también entre alumnos y profesores. «Yo tengo compañeros de piso que no conocen a alguna gente de su misma clase. Nosotros nos conocemos todos. Somos como una familia. Los profesores nos llaman por nuestro nombre y conocen nuestra evolución. Es un lujo», afirma.

«Hay carreras que son importantes para esta tierra. Eso importa».

«A veces es como si estuviésemos en clases particulares».

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