Una de cada cinco carreras de la UEx no cubre la mitad de las plazas que oferta

Vara propone compartir titulaciones con otras universidades y desde la UEx dicen que no reportaría ningún ahorro

ARACELY R. ROBUSTILLOBADAJOZ.
Aulas con capacidad para más de cien alumnos apenas llenan sus primeros bancos en las titulaciones menos demandadas. ::                             CASIMIRO MORENO/
Aulas con capacidad para más de cien alumnos apenas llenan sus primeros bancos en las titulaciones menos demandadas. :: CASIMIRO MORENO

Si cogiéramos a los tres únicos estudiantes que en estos momentos están matriculados en el grado de Enología en la Universidad de Extremadura y los enviáramos a otra universidad, pagándole todos los gastos, seguramente sería más económico para la comunidad autónoma que mantener dicha titulación dentro de las que oferta la UEx. Este ejemplo no es una excepción. Una quinta parte de los 71 grados que ofertaba para este curso la institución académica apenas cubre la mitad de las plazas de las que disponen.

La polémica está en la calle desde hace tiempo, sobre todo en el ámbito universitario ¿Es necesario que la Universidad de Extremadura mantenga todas las titulaciones que tiene en la actualidad? ¿Es rentable impartir un determinado grado con solo tres alumnos matriculados en él?

El presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara, opina que «no es razonable» que tenga que haber todos los títulos universitarios en todos los sitios y así lo dejó patente en el programa de radio Las mañanas de la Cope.

Vara aseveró que con este sistema se «hipertrofian o duplican» los títulos. «Hay universidades casi con todas las titulaciones en todas partes, pero no hay ninguna que esté entre las 200 primeras del mundo. Se ha parcelado en exceso el ámbito de competencia y al final cada uno hemos ido a lo nuestro».

Este periódico ha querido hacerse eco de dicha reflexión y analizar si se corresponde con la realidad. Según el 'Estudio de oferta, demanda y matrícula de nuevo ingreso en las Universidades Públicas y Privadas del curso 2009-10', el último que ha publicado el Ministerio de Educación, Extremadura es la comunidad autónoma que menos plazas universitarias ofertadas cubre. O lo que es lo mismo, presenta los menores ratios de cobertura (número de matriculados con respecto a la oferta de titulaciones) de toda España.

La cobertura, según dicho informe, era el curso pasado del 68% para el conjunto de las enseñanzas, el 72% para los grados y solo del 47% para las enseñanzas de Primer y Segundo Ciclo.

Los datos de matrícula en el presente curso 2010-11 están en esta misma línea (pese a que en los datos facilitados a HOY por la UEx se ha incluido no solo a los alumnos de nuevo ingreso, también a los de segundo curso a fecha 29 de noviembre de 2010).

El desajuste es más evidente en algunos grados. En 13 de los 71 que oferta este año académico la Universidad de Extremadura (cinco de ellos dobles) no se cubren la mitad de las plazas ofertadas.

Los casos más llamativos son los grados de Enología y Estadística, cuyos alumnos de primero y segundo ascienden a tres y cuatro respectivamente, en contraste con las 50 plazas propuestas por la comunidad autónoma como límite para dichas titulaciones. Son también significativos los datos de Lenguas y Literaturas Modernas en las especialidades de Francés y Portugués. Ambas cuentan con 20 alumnos, en primero y segundo, justo la mitad de su límite de plazas (40).

Comparten su situación, aunque con desajustes menos abultados en algunos casos, el grado en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, el de Educación Infantil y Primaria en Almendralejo, Filología Clásica, Finanzas y Contabilidad, Geografía y Ordenación del Territorio, Información y Documentación, Telemática, Ingeniería Hortofrutícola y Jardinería y el de Trabajo Social.

Segundo Píriz, actual rector de la UEx, no ha querido entrar a valorar la propuesta de Vara de compartir titulaciones con otras universidades, pero se reafirma en que en la Universidad regional no sobra ninguna titulación de grado, a pesar de que alguna de ellas ahora coyunturalmente no tenga mucha demanda.

Por su parte, Javier Grande, que ha sido vicerrector de Planificación Académica durante años, considera que el planteamiento del presidente de la Junta no serviría para ahorrar costes. «Esa posibilidad está muy bien cuando se está diseñando una universidad nueva o una nueva titulación. Cuando ya se tiene diseñado un centro universitario, en base a un número determinado de titulaciones, quitar una conlleva muy poco ahorro», resume.

Él, que fue uno de los principales artíficies de la adaptación de la UEx al Espacio Europeo de Educación Superior, asegura que en el proceso se planteó si era necesario reducir el número de titulaciones. «Cuando analizamos la situación había solamente seis titulaciones que no daban un número suficiente de alumnos y cuya eliminación, por tanto, estaría justificada. Entre ellas estaban algunas filologías, Estadística, Física, Documentación, clásicas... Pero cuando nos planteamos qué ahorrábamos si las quitábamos llegamos a la conclusión de que no tenía sentido», resume este veterano.

La explicación está, según argumenta Grande, en la naturaleza de los contratos a los profesores. «Tenemos unas plantillas de profesores especializados en dichas titulaciones que no podríamos reutilizar para otras y son funcionarios. Tienen alguna presencia en otras carreras pero muy residual. De manera que no son personal que puedas recolocar en otras titulaciones, así que habría que mandarles a investigar y seguir pagándoles el sueldo entero. Conclusión: no lograríamos un ahorro efectivo», afirma Grande.

«Si la agrupación de titulaciones lleva aparejado el desplazamiento de profesores, pues sí, habría un ahorro. Pero eso es prácticamente imposible. A ver quien le pide a gente que ha conseguido una plaza fija que ahora se vaya a otra ciudad... Lo más seguro es que dijera que no...», aventura.

La solución a la que se llegó, a propuesta de la UEx y con el consentimiento de la Junta de Extremadura, fue crear los programas formativos conjuntos. «Básicamente cogimos carreras que funcionaban mal y las pusimos con otras que funcionaban igual de mal o un poco mejor y ambas compartían los primeros cursos de la titulación. De manera que en lugar de 10 cursos diferentes pasamos a tener seis. Nos ahorrábamos cuatro. Con la aplicación de todos los grados hemos ahorrado un tercio de lo que emplearíamos en las antiguas titulaciones y hemos mantenido la oferta formativa. El ahorro ha sido igual o mayor que si hubiésemos suprimido las titulaciones», resume el que fuera vicerrector de Planificación Académica durante años.

Luis Merino Jerez, decano de Filosofía y Letras, una facultad que imparte varias de las titulaciones menos demandadas, considera que la propuesta de Fernández Vara no es «mala idea», pero advierte que es difícil de concretar.

Apunta que los datos de matriculados, sin embargo, han mejorado en este segundo año de implantación de grados. «Desde que la mitad de la carrera es común a varios grados, hemos logrado tener hasta 80 alumnos en las aulas. De manera que las carreras con pocos pupitres llenos son cada vez menos habituales», subraya.

Incompatibilidad

A este respecto, el decano de Filosofía y Letras lanza una reflexión sobre las aspiraciones a la excelencia de la UEx: «Querer conjugar el discurso de muchos alumnos en el aula y una universidad de excelencia es bastante complicado. Si de lo que se trata es de salvar la cara ante la sociedad diciendo que tenemos las aulas llenas, entonces deberíamos olvidarnos de la calidad. Porque para ello tenemos que partir de una ratio más reducida. No se puede jugar con las dos barajas», afirma.

En su opinión, la eliminación de titulaciones conllevaría, además, otros peligros. «Habrá quien se tenga que ir de la región para poder hacer lo que quiere en otro sitio o tendrán que optar por una carrera distinta. Por otra parte, concentrar a todos los estudiantes en un número reducido de titulaciones también tendría consecuencias en la empleabilidad. El análisis tiene que ser mucho más global, porque quienes estudian las carreras que tienen menos demanda encuentran más fácilmente trabajo».

Argumenta que la propuesta del presidente de la Junta es más una inquietud política y social que no está tan presente en el mundo universitario. «Nosotros estamos haciendo un esfuerzo para atraer estudiantes y hay que darle tiempo al tiempo. No se puede estar jugando con los plantes de estudio y la Universidad. Todas las cosas necesitan una época de asentamiento, de evaluación y de análisis. Esta obsesión que tenemos por el efecto inmediato, si queremos aspirar a la excelencia, no tiene ningún sentido. Esto no es ninguna fábrica. Somos una institución formadora», resume.

Vicente Garzo, decano en funciones de la facultad de Ciencias, en la que también se imparten varias de las titulaciones consideradas 'minoritarias', está de acuerdo en que debería haber una oferta de títulos «mucho más ajustada al número real de estudiantes con los que cuenta la UEx». Pero puntualiza que hay que tener en cuenta que hay algunas que son básicas y esenciales para la universidad y que, por tanto, debería de ser impensable que desaparecieran.

«Yo no concibo, por ejemplo, una Universidad sin Física o Matemáticas, aunque tengan pocos alumnos. No se puede ver esta institución desde un punto de vista empresarial. Sería un error ofertar solamente las titulaciones que tengan una demanda importante, también debemos tener aquellas que sean trascendentales a la hora de generar conocimiento. Además, la oferta no se puede fijar en base a un momento determinado. Hay muchas carreras que en función de las fluctuaciones del mercado laboral van hacia arriba o hacia abajo», opina Garzo, que cree que la UEx ha tenido en algunos momentos de su historia una oferta de títulos «excesiva».

El decano de Ciencias expone que si se quiere alcanzar un equilibrio, en ese sentido, y aspirar a una enseñanza superior de calidad habría que tener en cuenta el potencial humano con el que cuenta, profesorado y estudiantes, y tratar de ajustar la oferta en base a ello.

Con respecto a la idea de Fernández Vara de «compartir» titulaciones, Garzo señala que si al final la UEx se queda con menos oferta eso va a redundar en «pérdida de capacidad académica, de posibilidades futuras de investigación y financiación de un montón de cosas». «Si se van, es capital humano que perdemos y yo creo que es importante que los estudiantes tengan la posibilidad de formarse y consolidarse aquí, porque generarán conocimiento en un futuro», añade.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos