«Extremadura y Portugal son algo más que vecinas, son hermanas»

Francisco Rodríguez Criado EscritorEste profesor cacereño de talleres de creación literaria viaja todos los años tres o cuatro veces a Portugal, país que considera un regalo al alcance de las manos de los extremeños

Francisco Rodríguez Criado. ::                             HOY/
Francisco Rodríguez Criado. :: HOY

Francisco Rodríguez Criado (Cáceres, 1967) es escritor, profesor de talleres de creación literaria y colaborador habitual de diferentes medios de comunicación extremeños. Hablar de Portugal significa para él retroceder a los años de su infancia, cuando «Portugal tenía algo de mítico porque implicaba el extranjero. Estaba, por así decirlo, cerca y lejos a la vez. Desde Cáceres, mi ciudad natal, Portugal se presentaba como el país más accesible».

Pronto esa fascinación se tradujo en algún viaje adolescente, con amigos, a Setúbal, Cascais o Estoril. Poco a poco, Rodríguez Criado reconoce haberse familiarizado con el país: «Todos los años viajo a Portugal en tres o cuatro ocasiones: por lo general viajo al norte en verano y al sur durante el resto del año. Considero que la relación entre ambos países ha cambiado mucho. Recordemos, por ejemplo, una encuesta más o menos reciente en la que el 45% de los portugueses aseguraba estar a favor de la integración de Portugal con España. Intuyo que ambos países más hermanados que nunca». A esta intuición une su voluntad inequívoca de seguir profundizando su conocimiento sobre Portugal y su cultura.

-¿Qué significa para usted Portugal?

-Portugal es un regalo al alcance de la mano. Quienes viven en Extremadura (o pasan temporadas en ella) no necesitan hacer demasiados planes para poder viajar a un lugar que lo tiene todo. Voy con cierta frecuencia a Portugal a pasar el día. Me gusta conducir, y es una ventaja que la entrada a Portugal desde nuestra comunidad sea relativamente cómoda. Y en verano, aprovechando que tengo por costumbre ir a Galicia, visito siempre -como decía antes- el norte de Portugal. Lo dicho: es un regalo disponer de un país con una cultura tan rica al alcance de la mano.

-¿Qué ha sido lo mejor y lo peor de su contacto con Portugal?

-Lo mejor: la amabilidad de sus ciudadanos, la comida y la literatura. En este último apartado me quedo con Fernando Pessoa en poesía y Saramago y Machado de Assís en narrativa. No está nada mal, ¿verdad? Lo peor (y conste que la culpa es mía): aunque leo con cierta soltura el portugués escrito, tengo bastantes problemas para entender el portugués oral, sobre todo cuando los nativos lo hablan muy rápido. Al contrario que mi mujer -que es nieta de un portugués-, tengo mal oído para este idioma.

¿Cuál cree que debe ser el papel de Extremadura como región fronteriza?

-Extremadura y Portugal son algo más que vecinas: son hermanas. Creo que hoy día este es un detalle que no se le escapa a nadie. Y ese concepto de hermandad se ha potenciado mucho en los últimos años. En mi primer viaje a Portugal, en los años 80, las cosas eran diferentes. El intercambio cultural, comercial y humano ha crecido notablemente en las últimas décadas, circunstancia que beneficia tanto a Extremadura como a Portugal. Me llama la atención lo bien que hablan los portugueses el castellano, sobre todo los que viven próximos a la frontera. Prueba de ese cambio del que hablaba, también son muchos los españoles que estudian el portugués hoy día en las escuelas de idiomas.

¿Cuáles son sus principales proyectos y retos, de cara al futuro, en su relación con Portugal?

He de confesar que actualmente no tengo lazos profesionales con Portugal (algo que me gustaría). Por ahora debo conformarme con ser un admirador más de este país. Seguiré disfrutando por mi cuenta de sus muchas virtudes: la comida, los paisajes, la literatura, las playas... Y siempre con mi cámara fotográfica: la riqueza visual de Portugal es impresionante. En el disco duro del ordenador tengo una carpeta de fotografías tomadas en Portugal que está destinada a ir creciendo año a año. Tengo un viaje pendiente al Algarve, adonde no he ido todavía.