Un GPS volador sobre la dehesa

Con él se obtendrá información sobre esta pequeña rapaz y el estado del principal ecosistema extremeño La Junta desarrolla un programa de investigación con elanios azules

CELESTINO J. VINAGREMÉRIDA.
Un GPS volador sobre la dehesa

El artilugio es minúsculo, casi imperceptible, pero la capacidad de información que contiene en sus escasos 4,2 gramos de peso es enorme. Se trata de un emisor GPS especial por su fin y por su ubicación. Dos de ellos han sido 'adosados' a dos elanios azules, pequeñas aves que, desde la década de los 60, se han aposentado confortablemente en los espacios adehesados de Extremadura. Hablamos de un proyecto pionero en Extremadura, diseñado dentro del Programa de Marcaje y Seguimiento de Especies Amenazadas de la Junta. Con él, la Consejería de Industria, Energía y Medio Ambiente obtiene una doble información valiosa: el estado de esa pequeña rapaz y, de paso, el del principal ecosistema natural de la región.

Los primeros vuelos de elanios con GPS llegaron a finales del mes pasado y en este mes están previstos más. Hace unos días, técnicos del Servicio de Conservación de la Naturaleza y Áreas Protegidas capturaron y marcaron a dos ejemplares, uno adulto y otro joven. Fueron marcados con anilla metálica, además de los famosos GPS, para cuya colocación se utilizó un arnés de teflón completamente inocuo para las aves.

¿Qué ofrecen esos emisores?. Información, mucha información. Para empezar, facilitan varias localizaciones al día, lo que proporciona datos muy valiosos no sólo para el seguimiento y protección de esos ejemplares sino también para la conservación de la especie.

Detalle

Gracias a los GPS se determinarán el área de campeo, territorio, cazaderos, fidelidad a la pareja o causas de mortalidad, además de obtener información complementaria sobre la mortalidad no natural y sus causas. Estos emisores permiten localizar exactamente la situación de la rapaz, lo que garantiza una rápida intervención en caso de que el ejemplar sufra algún percance.

De hecho, gracias a los emisores -recalcan los técnicos del proyecto- pudo comprobarse que uno de los ejemplares marcados visitó una zona de Portugal que ya se sospechaba era óptima para la especie.

Hasta ahora, esa importante herramienta de trabajo no podía ser utilizada en especies del tamaño del elanio azul, con un peso medio de entre 200 y 300 gramos, debido a que el emisor nunca debe superar el 3 por ciento del peso del ejemplar marcado. Sin embargo, el avance tecnológico hace que podamos disponer ya de GPS de 4,2 gramos, lo que ha permitido utilizar este potente instrumento por primera vez en especies como el elanio.

Pero el proyecto de la Junta no trata sólo de estudiar a esta especie de vuelo lento y que caza, sobre todo, roedores, por lo que es considerada una aliada de los agricultores. Gracias al proyecto y al trabajo involuntario de estas rapaces, se obtiene una radiografía muy ajustada del estado de conservación de los ecosistemas agrícolas.

La Consejería de Medio Ambiente resalta, en este sentido, que es fundamental luchar por conservar las dehesas aclaradas asociadas a cereales de secano que además son aprovechadas por otras muchas especies de fauna como avutardas, sisones, agiluchos cenizos...

El elanio azul (elanus caeruleus en latín) es una especie relativamente reciente en la avifauna ibérica. La primera vez que se confirmó su reproducción en la Península fue en 1975, si bien se sospechaba su presencia desde unos años antes. Los primeros que llegaron a Portugal, Andalucía y Extremadura procedían del norte de África, aunque después la especie ha ido ampliando su distribución llegando a Castilla y León y Cataluña.

Se calcula una población europea de entre 1.100 y 2.000 parejas, y Extremadura constituye, junto a otras regiones del suroeste, el principal núcleo de reproducción en Europa. En un estudio de 2003 se estimaba la presencia de 250 parejas en la región, la mayor parte en el entorno de las Vegas del Guadiana, en la provincia de Badajoz, mientras que en Cáceres, los principales núcleos están en el Valle del Tiétar, Campo Arañuelo y Cuatro Lugares.

Esta especie, propia de las sabanas africanas, ha colonizado con éxito las dehesas extremeñas. En realidad su presencia está asociada preferentemente a la existencia de cultivos de cereales de secano con arbolado disperso (entre 2 y 6 árboles por hectárea), en mosaico con pastizales y otros cultivos.

Su estrecha asociación a los cultivos cerealistas de secano con poco arbolado y su dependencia de las poblaciones de roedores hacen que la especie sea muy sensible a cualquier alteración del hábitat como la intensificación agrícola, el abandono de las tierras agrarias o la falta de regenerado en el arbolado.