«No me lo pensé. Fui a la casa y conminé a que me la entregaran»

Un policía local la liberó el sábado 4 a las 9 de la mañana, en solitario y aprovechando que había pocos rumanos en la casa

C. J. VINAGREARROYO DE SAN SERVÁN.
Pedro, el municipal que liberó a la chica, en la Policía Local, frente a un cartel con desaparecidos. ::                             BRIGI/
Pedro, el municipal que liberó a la chica, en la Policía Local, frente a un cartel con desaparecidos. :: BRIGI

Un policial local que debía limitarse a realizar labores administrativas, no a patrullar el pueblo, devolvió la libertad a la joven secuestrada. Lo hizo en solitario, sin ayuda ni de efectivos de la Guardia Civil o de otros compañeros municipales, a primera hora de un sábado en el que apenas había rumanos en la casa donde estaba raptada. Pedro José, municipal de Arroyo en segunda actividad, había hecho unos días atrás sus averiguaciones después de que algún «confidente» le hablara de que en la calle La Sierra había una 'inquilina' muy especial.

Antes de eso, el policía había tenido conocimiento de un oficio de la Policía Nacional en el que se informaba de la desaparición de una menor de Madrid.

Rumores siempre hay en un pueblo (y en los casos de rumanas explotadas sexualmente, hay más), pero certezas, pocas y hasta que no la tuvo no se atrevió a dar un paso adelante. «Utilicé los contactos que tengo y cuando tuve la certeza de que estaba en esa casa, no me lo pensé. Fui y conminé a un rumano que la vigilaba a que me la entregara», relata el policía local, quien actuó siempre desarmado porque carece del permiso de Alcaldía para llevar pistola.

Lo hizo poco después de las nueve de la mañana del sábado 4 de diciembre. Pedro José se llevó a la menor, que la encontró «muy asustada», la sentó en la parte trasera del coche de la Policía Local y la condujo a las dependencias del cuerpo en el Ayuntamiento. Antes, intentó asegurarse de que no había «movimientos extraños» en la calle. Desde las dependencias de la Policía Local, llamó al cuartel de la Guardia Civil del pueblo, que se hizo definitivamente cargo de la joven raptada.

«Pensado a posteriori, la verdad es que pienso que me jugué el tipo pero lo hice de esa manera, y en ese momento, porque pensé que era la mejor manera para liberarla», comenta el policía local, quien admite que, tras esa actuación, pasó varios días con los nervios metidos en el cuerpo.

«Lo piensas una y otra vez.... (silencio de unos cuatro segundos). Lo que realmente te compensa todo es que la chica ya está en casa, con sus padres, y ha terminado el calvario que estaba pasando, aunque de los daños físicos y, sobre todo, los morales que ha sufrido tardará tiempo en recuperarse», finaliza.