Pedro y Rafael Carrasco Garrorena: dos astrónomos pacences

JOSÉ M. COBOS BUENO

Con diversos actos, en el año 2009, se celebraron los 70 años de unos de los exilios más masivos, tanto cualitativa como cuantitativamente. En los siguientes eventos: Científicos extremeños en el exilio de 1939, Valencia; V Encuentro Historia y Compromiso. El exilio republicano de 1939, Zaragoza; Ciclo de conferencias conmemorando el Año Internacional de Astronomía, Granada, ha estado presente Pedro Carrasco Garrorena. En alguno de ellos se me encargó, expresamente, una ponencia sobre el astrónomo badajocense.

Pedro Carrasco Garrorena, será director del Observatorio Astronómico de Madrid, además de catedrático de la Universidad Complutense de Madrid. Se mantuvo, hasta el final, fiel al gobierno republicano, por otro lado el gobierno legalmente constituido. Ahora bien, cuando se estudian los hechos acaecidos en España al final de la incivil guerra, el término exilio lo solemos identificar con los transterrados, pero como es sabido, también existió un exilio interior. El 7 de diciembre de 1936, el bando rebelde, constituía la Comisión Depuradora de Cultura y Enseñanza que, presidida por José María Pemán, pondrán en marcha una Ley Orgánica. Es digno de mencionar que será una de las primeras leyes que se darán los fascistas y también es significativo, como ha sido un devenir en la Historia, que lo primero que se intente es acabar con el conocimiento.

Esta ley se le aplicará a una pléyade de catedráticos de Universidad. Así el 4 de febrero de 1939 (BOE, 7 de febrero), Pedro Carrasco, conjuntamente con otros catedráticos de Universidad, será separado definitivamente de su cátedra. Rafael Carrasco volverá a Madrid al final de la contienda y de forma análoga le será aplicada la mencionada ley, pero en este caso se decide: «inhabilitación para ocupar cargos directivos y de confianza, la incapacitación para obtener becas, pensiones de estudios o cargos anejos a la enseñanza en un plazo de cuatro años».

Pedro, aunque en 1942, pudo incorporarse al Observatorio de Tonantzintla (México), donde probablemente habría sido acogido con los brazos abiertos, a estas fechas sus compromisos docentes ocupaban todo su tiempo y, poniendo de manifiesto su honradez, se mantendrá con sus obligaciones para con La Casa de España en México que lo había acogido, puesto que su llegada a México se motivará por la docencia, fundamentalmente en la Universidad Autónoma de México. Atrás quedaba una etapa de reconocimiento universal, como astrónomo, con trabajos de investigación publicados en las mejores revistas de su momento. Como resumen decir que su labor investigadora terminó en 1935.

Rafael ingresa en el Servicio Astronómico de Madrid en 1920, donde hará carrera, y en 1926, y por concurso-oposición, es nombrado profesor de la Facultad de Ciencias. De ambos puestos de trabajo será apartado en 1939, tal como se ha puesto de manifiesto. Su investigación será más «práctica» que la de su hermano Pedro, su tema será la investigación de cometas (órbitas, elementos, observaciones fotográficas, etc). Así el 22 de abril de 1932 descubre un cometa (Cometa Carrasco (1931 V)) y en diciembre de 1935, el Asteroide 1935 YA, registrado con el número y nombre: 1644 RAFITA (en honor de su hijo muerto a los 18 años).

A pesar de que los descubrimientos de Pedro, antes de su exilio, hará que figure con letras grandes, en la historia de la Astronomía, en su nuevo destino (México D.F.), publicará trabajos de divulgación y libros de texto, además de dirigir tesis doctorales y trabajos de investigación, fundamentalmente en el campo de la Geografía física. En 1966 moría en su casa de México D.F.

Rafael se incorporará, alrededor de 1943, a su puesto del Observatorio y ya en este mismo año publicará en el Boletín Astronómico del Observatorio de Madrid trabajos que seguirán la línea de investigación emprendida en los años 20 del siglo XX. Por decreto de 23 de octubre de 1952 (BOE, 27 de octubre de 1952) se le nombra astrónomo jefe superior de Administración Civil. Este nombramiento le supondrá su ascenso a director del Observatorio Astronómico Nacional, cargo que desempeña hasta su jubilación. En 1979 al fallecer su esposa se traslada a vivir a Badajoz, donde fallece en 1981.

Y aunque creemos que Rafael, jugando en un terreno en que la investigación, como no fuera sobre el brazo incorrupto de Santa Teresa, era vista como algo excéntrico, también debe servir de gloria y aparecer además de en la Historia de la Astronomía en la de personajes ilustres extremeños.

Como epílogo decir, dos hermanos, dos trayectorias, dos astrónomos que por méritos propios figuran en la Historia de la Astronomía.

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