La forja de Arturo Barea

FELIPE CABEZAS GRANADO
Barea ante los micrófonos de la BBC. ::
                             COLECCIÓN PARTICULAR/
Barea ante los micrófonos de la BBC. :: COLECCIÓN PARTICULAR

A diferencia de Antolín Moreno, el exiliado español protagonista de su libro 'La raíz rota', Arturo Barea nunca regresó a España. Su salida, a diferencia también del más de medio millón de patriotas que cruzaron la frontera en los primeros meses de 1939, tuvo lugar mucho antes. Un año, para ser exactos. La tensión acumulada tras resistir en Madrid la gran ofensiva franquista empezada en noviembre de 1936, le provocaría a la larga una fuerte crisis nerviosa de la que solo se recuperaría lejos de su país.

Afincado en Londres y gracias quizás al importante sostén de su esposa Ilsa, no tardaría en dar forma a una de las obras memorialísticas más estremecedoras que se hayan escrito sobre la Guerra Civil española y sus antecedentes inmediatos, 'La forja de un rebelde'. Novela autobiográfica estructurada en tres partes ('La forja', 'La ruta' y 'La llama'), será en su primer relato donde nos informe de su nacimiento en Badajoz en 1897. Hijo de aquel sargento de infantería que en la sublevación republicana de 1883 trocaría las armas por un mucho menos revolucionario sueñecito en el cuarto de banderas, pronto quedó huérfano.

Esa orfandad, cuando apenas contaba con dos meses de vida, y su traslado a Madrid, las penurias económicas de los primeros años y su subsiguiente mejoramiento social, su destino militar en el Marruecos previo al desastre de Annual, el advenimiento de la República en la capital de España, su labor al frente de la Oficina de Prensa Extranjera durante la contienda. todo, todo ello quedará registrado en 'La forja de un rebelde'. Un libro del que George Orwell -según recoge Nigel Townson, uno de los biógrafos del pacense- llegó a decir que tenía «un interés histórico considerable» y que Gabriel García Márquez catalogó como uno de «los diez mejores libros escritos en España después de la Guerra Civil». Aun así, y tal y como indica Michael Euade, otro de sus estudiosos, la literatura de Barea goza de escasa popularidad entre los lectores españoles. Algo sorprendente si nos atenemos a lo dicho por tan autorizados escritores.

Por eso, por la poca atención que se le presta y por el análisis que de su literatura han hecho otros como los mencionados Orwell y García Márquez, quizás no fuera descabellado rescatar la obra de Barea -tal y como están haciendo nuestras más próximas instituciones- para introducirla en institutos y universidad. Pero no solo la de él. Ahí están las obras de Díez-Canedo, Francisco Vera, Rubén Landa Vaz, Emilio Criado, Valentín González El Campesino, Luis Romero Solano. que, aunque de género no estrictamente literario todas ellas, esperan el reconocimiento del público extremeño. Más, si cabe, cuando el conjunto puede tener cierta unidad según nos ha indicado el investigador José Ignacio Rodríguez Hermosell en su trabajo 'Las letras del exilio extremeño'.

Barea, cuya emblemática obra ha sido recientemente reeditada por la Editora Regional, moriría en Faringdon (Inglaterra) la víspera de Navidad de 1957, con 60 años recién cumplidos.

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