LARGA VIDA PARA 'TIMONEL'

El toro evoluciona favorablemente de las heridas y se espera que esté totalmente recuperado en un mesHOY visita en la finca Don Tello al toro de Jandilla que fue indultado en Barcelona el pasado 26 de septiembre por el diestro catalán Serafín Marín

ESTEFANÍA ZARALLO
El mayoral de Jandilla, Ángel Pérez, cura a Timonel.  ::                             CASIMIRO MORENO/
El mayoral de Jandilla, Ángel Pérez, cura a Timonel. :: CASIMIRO MORENO

A veces la vida ofrece regalos inesperados, pequeñas alegrías y triunfos que ayudan a continuar con optimismo e ilusión y a superar los baches de cada día... o de cada temporada.

El pasado 26 de septiembre fue uno de esos días. Una jornada de éxito para ganadero, torero y afición. Lo máximo a lo que los tres estamentos, pilares fundamentales de la fiesta, pueden aspirar. Un indulto. El de Timonel. Un toro de la ganadería de Jandilla herrado con el número 69 que se ganó, por derecho, una vida de semental gracias a su bravura y a una excelente faena del torero Serafín Marín que pudieron disfrutar los aficionados desde los tendidos.

Pero, si importante es de por sí el hecho del indulto, no menos lo fue el lugar en el que se produjo: la plaza de toros Monumental de Barcelona. Esa en la que dejarán de brillar los trajes de luces dentro de un año gracias a la labor de unos políticos que le han vuelto la espalda al arte más genuino que tiene este país. Tras la lidia de Timonel, sexto de la tarde de la última corrida de toros de la feria de La Merced, el presidente sacó el pañuelo naranja que otorgaba pasaporte directo al astado hasta la finca Don Tello donde pastan las reses de la ganadería de Jandilla, propiedad de Borja Domecq quién describe la faena como «fenomenal».

La crónica taurina que publicaba HOY sobre la corrida indicaba que el catalán Serafín Marín había cuajado al toro de principio a fin y que, tras recibirle a la verónica, había rematado con una media en el centro del ruedo. Tras dos puyazos, el animal no se cansó de embestir en la muleta con bravura y calidad en una faena que se inició por estatuarios y tandas de muletazos de calidad por ambas manos. La plaza se contagió del ambiente festivo y sacó a Serafín Marín a hombros, tras pasear las dos orejas y rabo simbólicos, por las calles de Barcelona al grito de 'libertad, libertad' un deseo de todo un pueblo que ve prohibido aquello que más feliz le hace.

Al día siguiente, y junto a la crónica taurina se publicaba una imagen de la faena de Marín. No fue esa la primera fotografía de Timonel que se mostraba en las páginas de HOY. El cuatro de julio de este año apareció una instantánea tomada en uno de los corrales de Don Tello. El astado era uno de los toros reseñados para Pamplona e iba a lidiarse el día 14, en los sanfermines, por alguno de los tres toreros que componían el cartel: 'El Juli', Sebastián Castella o Miguel Ángel Perera. Timonel ya llamó la atención por sus bellas hechuras. Curioso el destino, quiso reservarle a este toro otro fin. El astado no pudo ir a Pamplona porque no pesó lo suficiente. Sus 472 kilos no se ajustaban al perfil del toro que se busca para los festejos de San Fermín.

Lo que hubiese acontecido de viajar hasta la capital Navarra es un misterio. Lo que pasó con él, no lo fue. Finalmente el toro se seleccionó para Barcelona, para la corrida de Paquirri, El Cid y Serafín Marín. A este último le tocó el lote en el que se estaba Timonel. Ese día y tras recibir los cuidados veterinarios pertinentes, la res emprendió viaje de vuelta hasta Mérida.

Hoy se cumplen quince días de su indulto y desde ese día hasta la fecha se recupera en la finca bajo los cuidados del mayoral y los vaqueros y la atenta mirada del ganadero Borja Domecq. HOY ha estado presente en una de las curas que ha tenido esta semana y en la que se ha podido comprobar la buena evolución de las heridas.

¡A la cura!

Apenas pasan unos minutos de las once de la mañana cuando los vaqueros de Jandilla ensillan a sus caballos y se preparan para ir hasta el cercado en el que se encuentra Timonel junto a tres cabestros. Aguarda tranquilo, mirando a su alrededor, y seguramente sin ser consciente ni de la expectación que levanta ni del revuelo que causó su indulto en Barcelona.

Llevarlo hasta el corral se torna bastante fácil, pues los mansos rodean perfectamente al animal y lo conducen hasta un cercado para, posteriormente, guiarle por la manga, en la que recibirá las curas.

Antes de ello, llega el ganadero, Borja Domecq, artífice de este indulto y de los éxitos de Jandilla a través de su buen criterio a la hora de hacer la selección de bravo. No quiere perderse los cuidados a Timonel y comprobar la evolución de sus heridas.

Ángel Pérez, el mayoral de Jandilla, se pone los guantes para trabajar. La cura está a punto de comenzar. El primer paso es limpiar bien la zona exterior con ayuda de un cepillo y agua. De esta manera, se evita que la zona que va a ser manipulada se contagie con alguna suciedad de la piel del animal. Posteriormente, se rocía con un spray que contiene betadine (el mismo que se emplea para seres humanos) rebajado con suero y agua oxigenada. El animal a veces hace algún que otro movimiento brusco, los productos deben escocerle, pero se mantiene tranquilo mientras Ángel le limpia el interior de las heridas con una gasa. Cuenta el mayoral que el toro tiene dos heridas producidas por los puyazos del picador. Son heridas profundas pero han sido limpias y están bastante secas, aunque la cicatrización en esa zona es un poco más lenta.

Dentro de las heridas se depositan unas pastillas de terramicina, que es el antibiótico que evita que se infecten y por último se aplica un líquido que evita que se posen en la zona insectos. La cura ha durado, aproximadamente, unos quince minutos y el animal regresa al corral junto a los cabestros aunque antes se le ha aplicado una inyección de antibiótico. «Cada dos días se cura, cada cuatro le inyectamos antiinflamatorios y un día sí y uno no, antibiótico», explica Ángel mientras se quita los guantes y recuerda que no es el primer toro indultado que pasa por sus manos.

Cuando se le pregunta por la total recuperación de Timonel, el mayoral cree que dentro de un mes estará totalmente recuperado, siempre que las temperaturas bajen. Son optimistas porque el astado no tiene fiebre y come con normalidad. También lo considera así Borja Domecq que cree que el peligro ya ha pasado y espera que el toro pueda estar padreando en navidades. «Los bóvidos tienen una capacidad de cicatrizar mucho mayor que el ser humano según me han comentado los veterinarios, aunque Timonel precisará de un par de semanas para recuperarse porque ha perdido unos 80 kilos», subraya el ganadero de Jandilla.

«Sé que todo evoluciona bien porque lo noto en la cara de alegría del mayoral y de los vaqueros que ya cuentan con él y aunque no sean veterinarios, están los 365 días del año al cuidado de la ganadería. Les basta con mirarlos para saber si están sanos o no», apostilla orgulloso el ganadero que no olvida destacar la buena actuación de Serafín Marín, ya que «un toro puede ser muy bueno pero como no haga una obra de arte, una gran faena que logre entusiasmar al público, es complicado que tenga lugar un indulto». Un indulto precisamente en Barcelona, detalle que no olvida comentar Borja Domecq.

«No me gusta la ópera, porque tengo un oído enfrente del otro, -argumenta- pero jamás pediría que se prohibiese, porque la música es cultura y el problema, en este caso, lo tendría yo que no entiendo. Los taurinos tenemos que decirle a los legítimos representantes, que son los políticos, que han tomado una decisión equivocada porque ha coartado la libertad de los espectadores y ahora nos queda esperar que se retire. Los políticos son personas y como tal se equivocan aunque es cierto que el que no hace nada, no se equivoca nunca... pero tampoco hace nada».

El indulto de Timonel es otro de los éxitos de esta importante ganadería afincada en Extremadura. Pero también es un triunfo para la tauromaquia en este complicado momento. El toro es el único animal que tiene la posibilidad de salvar su vida. Timonel lo hizo y ahora será él el encargado de 'crear' vida, dejando su estirpe brava en las nuevas camadas de Jandilla.