La Coronación necesita una puesta a punto

Los desperfectos derivados del uso de las instalaciones y los actos de vandalismo reducen el atractivo del parque El mal estado de las instalaciones deportivas y de las atracciones infantiles preocupa a los usuarios

JOSÉ MANUEL MARTÍNPLASENCIA.
Las pequeñas gradas para ver el fútbol, llenas de suciedad y pintadas en las paredes. ::                             PALMA/
Las pequeñas gradas para ver el fútbol, llenas de suciedad y pintadas en las paredes. :: PALMA

La remodelación del parque de la Coronación fue una de las obras acometidas en la última legislatura del Partido Popular, con José Luis Díaz como primer edil, y que finalizó en el primer trimestre de 2006, ya con Elia María Blanco como alcaldesa.

Tan solo cuatro años después, la sensación que se tiene paseando por el parque es de absoluta dejadez, las atracciones infantiles se encuentran en mal estado, las losetas de goma que las circundan están levantadas y rotas, el césped del campo de fútbol siete se deteriora sin ningún mantenimiento, las pintadas llenan las paredes y la suciedad el suelo.

En algunos casos es la actitud de los vándalos la que estropea algunas zonas del parque, como en el caso de las pintadas en las paredes de la zona del aparcamiento y del campo de fútbol siete. Pero la mayoría de los desperfectos vienen ocasionados por el uso de las instalaciones y da la impresión de que no se hace nada por evitarlo. Los actos vandálicos son difíciles de impedir, pero sí pueden subsanarse los daños materiales que ocasionan y no hay excusa para la suciedad que se encuentra en algunos puntos, a pesar de que las actuaciones ciudadanas deberían ser más educadas en este aspecto.

Los niños que juegan en los columpios lo hacen de forma despreocupada, de modo que se originan desperfectos, derivados del uso, que nada tienen que ver con el uso incorrecto o el vandalismo. No arreglar los daños y permitir que niños pequeños sigan jugando con las atracciones estropeadas, supone un riesgo, que nadie debería tener que correr, según los usuarios. No sólo los elementos destinados a los juegos están mal conservados, también las losetas de goma que hay alrededor de los columpios están rotas y levantadas, lo que supone un peligro para los niños que corren por ellas, ya que es muy fácil tropezar. Si la pretensión de este tipo de instalaciones, de elementos blandos que recubren la tierra, era evitar que los usuarios sufriesen daños, el estado en que se encuentran no ayuda en nada a alcanzar el objetivo con que fueron construidas. «Me parece una joya de parque y se debe cuidar», dice Fernando, un padre que suele acudir con sus niños pequeños, «está en el centro de la ciudad y necesita más atención por parte de los responsables municipales, si el problema es el vandalismo a lo mejor es que hace falta vigilancia», añade.

Lo mismo sucede en el recinto deportivo, el césped artificial del campo de fútbol siete se está levantando en algunas partes del terreno de juego. Es cierto que se trata de un campo que se utiliza con asiduidad, pero los usuarios pagan un alquiler que debería, por lo menos, servir para mantener en buen estado las instalaciones. La situación actual dificulta la práctica del fútbol, que es la función que tiene el recinto, «es hasta peligroso jugar, hay zonas en las que la moqueta ya se ha levantado del todo y se juega sobre cemento», explica Miguel Ángel, uno de los jóvenes que utiliza con frecuencia las instalaciones deportivas. El estado de los vestuarios en nada se parece al del campo, «están bastante bien, tienen agua caliente y se puedan usar perfectamente», continúa Miguel Ángel.

El parque de la Coronación es uno de los más concurridos, por gente de todas las edades y a cualquier hora del día. Por las mañanas muchas personas pasean por sus inmediaciones, por las tardes los más pequeños ocupan las zonas de juego y los más mayores los campos de fútbol y en las últimas horas del día, sobre todo cuando el buen tiempo acompaña, las terrazas de los establecimientos de hostelería se llenan.

Es un parque que tiene unas zonas verdes muy atractivas, aunque tampoco se encuentran en su mejor momento; de ahí que los usuarios pidan que se reparen los desperfectos y el espacio en su conjunto se mantenga en buen estado. Porque su situación actual no hace sino restar atractivo a la zona haciendo un flaco favor a los potenciales usuarios que deberán buscar otras zonas de ocio si sus instalaciones siguen deteriorándose.

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