Un extremeño en la tele neoyorquina

Hace once años que este pacense vive en la Gran Manzana, donde cada semana informa a la comunidad hispanohablante de la actualidad política Juan Manuel Benítez presenta el programa 'Pura Política', dirigido a la comunidad hispana

ARACELY R. ROBUSTILLOBADAJOZ.
El rostro de Juan Manuel Benítez es conocido para los neoyorquinos, sobre todo para los latinos. ::                             J. M. B.                                                El pacense ha viajado por todo el país. ::                             VANESSA YURKEVICH/
El rostro de Juan Manuel Benítez es conocido para los neoyorquinos, sobre todo para los latinos. :: J. M. B. El pacense ha viajado por todo el país. :: VANESSA YURKEVICH

A Juan Manuel Benítez (Badajoz, 1974) no le gusta decir que ha logrado el sueño americano, opina que «eso es para las películas». Sin embargo, su historia bien pudiera ser el argumento de una de esas producciones cinematográficas de la vida de un joven triunfador hecho a sí mismo. Para Benítez, el camino que separa al chico del barrio pacense de San Fernando del presentador cuyo rostro adorna las cabinas de teléfono de Nueva York está marcado por una fórmula que nada tiene que ver con la ficción hollywoodiense: «Trabajo, trabajo y más trabajo», afirma.

Nacido y criado en Badajoz, estudió Filología Inglesa en Cáceres, en la Universidad de Extremadura. Después de viajar por Europa y de ampliar su formación, se trasladó a Nueva York con una beca de La Caixa con la que realizó un máster en Relaciones Internacionales y Medios de Comunicación en la Universidad de Columbia.

Llegó para quedarse dos o tres años y ya acumula 11 de estancia en la Gran Manzana. Desde su primer semestre en la universidad neoyorquina comenzó a hacer prácticas en diferentes medios e instituciones.

Tras terminar sus estudios encontró un trabajo como columnista para prensa escrita. Fue su primer empleo como periodista con salario. Más tarde colaboró como 'freelance' para diferentes proyectos audiovisuales.

De aquella época atesora divertidas anécdotas y kilómetros en coche a lo largo y ancho del país. Por entonces, se enteró de que la cadena New York 1, un canal que dedica 24 horas al día a la información en español, buscaba reporteros. Se presentó y fue seleccionado. Aquel fue el principio de una fructífera relación profesional.

Dos años después de ejercer el reporterismo propuso hacer el programa que ahora conduce: 'Pura Política'. «En la televisión hispana había una falta de debate y análisis inteligente. Gustó la idea. Empezamos haciendo media hora y hemos pasado a los 60 minutos semanales», explica Juan Manuel.

Desde este espacio intenta todos los viernes a las seis de la tarde informar a los hispanohablantes sobre todo aquello que pueda interesarles. «Al tratarse de una comunidad que está aquí 'trasplantada', ya que New York es su ciudad adoptiva, les interesa también la información de sus respectivos países de origen», subraya el pacense, que reconoce que no existe una completa integración de la comunidad hispana en la norteamericana.

«Están intentando acoplarse y ajustarse al país. Cuando llegan buscan encontrar una nueva identidad dentro de los cánones sociales que existen aquí. Uno llega siendo español, mexicano o puertorriqueño y te das cuenta de que te meten en un saco único que es el de hispano o latino, de manera que deduces que te conviene formar parte de ese colectivo. De momento, es una comunidad que se podría beneficiar socialmente, económicamente y políticamente de una regulación masiva de indocumentados», apunta.

Pendiente de la actualidad de España, reconoce que el conocimiento que los neoyorquinos tienen del país es muy limitado. Sin embargo, se interesan por algunos temas muy específicos. «El último que se ha colado en la actualidad es la decisión de Cataluña de prohibir los toros. El 'New York Times' lo interpretó no como un voto a favor de los animales, sino contra España», asegura Benítez.

Agradecido

Mirando atrás, Juan Manuel se siente «muy agradecido» con la ciudad de los rascacielos por la oportunidad personal y profesional que le ha brindado. «Me ha permitido vivir cosas, a nivel profesional y personal, a las que quizás no hubiera podido acceder en España», reflexiona Juan Manuel.

Lo único que ha tenido que sacrificar en este tiempo es su acento, al menos mientras trabaja. «Cuando llegué me di cuenta de que los latinoamericanos tienen una relación extraña, difícil y especial con los españoles, por la historia que tenemos en común. Al entrevistar a la gente mi forma de hablar suponía una distracción para mi interlocutor. Pasábamos 20 minutos hablando sobre mi procedencia y demás, así que opté por neutralizar mi acento. Supongo que me hubiera pasado lo mismo si trabajara en España. Pepa Bueno es extremeña y tampoco se le nota, ¿verdad?», expone.

Muy orgulloso de su tierra, sostiene: «Los extremeños no nos damos la importancia que deberíamos a nosotros mismos y, a veces, consentimos que nos minusvaloren».

Juan Manuel vuelve a visitar a su familia a menudo y conserva la mayoría de sus amigos de la infancia. Mantiene una relación muy estrecha con ellos y admite que son lo que más echa de menos, junto con la comida y el ritmo de vida, más tranquilo. De momento, no se plantea volver a España. La ciudad de los rascacielos es ahora su casa.

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