Águilas con GPS

Los datos recogidos servirán para preservar la especie mediante la aplicación de medidas de conservación efectivas y la eliminación de puntos negros Una pareja de rapaces ha sido marcada con emisores para obtener información sobre su actividad diaria

A. R. R.BADAJOZ.
Águilas con GPS

En el pasado mes de marzo tuvo lugar la detención en Extremadura de un sujeto responsable de haber colocado cebos envenenados que provocaron la muerte de varios ejemplares de aves protegidas. La localización del presunto autor de los hechos fue posible gracias a la utilización de un dispositivo GPS. Hasta el mismísimo Félix Rodríguez de la Fuente se sorprendería ante los avances que el uso de esta tecnología tiene en la preservación de algunas especies.

La Dirección General del Medio Natural ha echado mano de este sistema global de navegación por satélite para mejorar el conocimiento y la protección de animales en libertad. Para ello, ha marcado con emisores GPS a una pareja de águilas perdiceras de la comarca de la Siberia (Badajoz) y las ha sometido a un seguimiento pormenorizado durante un tiempo para su posterior captura.

Para marcar los ejemplares se han utilizado anillas metálicas y de PVC, así como emisores GPS para cuya colocación se ha utilizado un arnés completamente inocuo para los animales.

La iniciativa ha sido un trabajo coordinado de los Agentes del Medio Natural, técnicos de Fonama, empresa perteneciente al grupo GPEX, y de técnicos del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino.

La dinámica de trabajo es sencilla y efectiva: los emisores facilitarán varias localizaciones al día, lo que proporciona una información muy valiosa no sólo para el seguimiento y protección de la pareja marcada, sino también para la conservación de la especie. Además, estos dispositivos tienen otra función también importante: la de conocer si el ejemplar ha sufrido algún percance.

Herramienta útil

Las ubicaciones geográficas pormenorizadas de la pareja serán utilizadas también para determinar el área de campo, territorio, cazaderos y obtener información complementaria sobre la mortalidad no natural y sus causas.

Está demostrado que los sistemas de seguimiento de fauna basados en metodologías GPS/GPRS facilitan el conocimiento del uso del espacio por parte de las especies objeto de seguimiento y aportan información sobre la localización de las áreas de campeo y cría, así como de los puntos de alta mortalidad.

Toda la información conseguida tiene una importante aplicación práctica que puede suponer un avance en el cuidado y conocimiento de algunas especies protegidas. No en vano, la utilización de esta tecnología supondrá profundizar por la vía empírica en la biología de las especies. Esto permitirá la aplicación de medidas de conservación efectivas y la eliminación de puntos negros de mortalidad, por lo que constituye una de las mejores herramientas utilizadas actualmente para conservación de la fauna silvestre.

Se trata, por tanto, de una iniciativa de un alcance considerable cuyos resultados pueden contribuir a mejorar la situación del águila perdicera, una de las rapaces más amenazadas de Europa en regresión en casi toda su área de distribución.

Esta especie está catalogada como 'vulnerable' en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas y como 'sensible a la alteración de su hábitat' en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de Extremadura.

Población estable

La comunidad extremeña, con más de 90 parejas reproductoras, mantiene una población estable de esta rapaz, por lo que constituye una área geográfica clave para la conservación de la especie.

En el año 2005 se publicó el Plan de Conservación del Hábitat del Águila Perdicera en Extremadura, en el que se recoge la necesidad de llevar a cabo actividades de seguimiento e investigación, entre las que se enmarca el seguimiento con emisores GPS que se ha llevado a cabo estos días.

Entre los principales peligros que afectan a la especie destacan la mortalidad por persecución directa, la electrocución y colisión con tendidos eléctricos, la pérdida del hábitat y las actividades molestas en las áreas de nidificación.