Algo está cambiando en el barrio de las Ochocientas

Un estilo docente vanguardista se ha instalado en las aulas de esta zona de Badajoz donde hijos, padres y abuelas satisfacen sus ganas de aprender

ANA ESCASOBADAJOZ.
Un monitor de la Asociación Taringa, Ismail Ahmedov, corrigiendo a una de sus alumnas ::                             J. V. ARNELAS/
Un monitor de la Asociación Taringa, Ismail Ahmedov, corrigiendo a una de sus alumnas :: J. V. ARNELAS

La barriada de las Ochocientas es una zona cuya repercusión mediática se ha caracterizado tradicionalmente por sucesos relacionados con la delincuencia, desafortunadamente. Sin embargo, algo está cambiando en el barrio. Resulta que no solo van los niños al colegio, ahora también lo hacen las madres, los padres e incluso alguna abuela.

El Colegio Público Nuestra Señora De Fátima, junto con la colaboración de la Asociación de emprendedores Taringa, ha puesto en marcha un Taller de Alfabetización Digital que ha satisfecho, e incluso acrecentado, las ganas de aprender que sienten los vecinos de la zona, en este caso en el campo de las Nuevas Tecnologías.

Una fusión entre profesorado, familiares y alumnos ha hecho que todos sientan el colegio como su hogar. El hecho de que los adultos vayan a la escuela a aprender, es una forma de estimular a los niños. Se consigue así que sigan sus pasos, que es el trasfondo de este proyecto vanguardista.

Ismail Ahmedov, de origen búlgaro, y Silvia Moyano, procedente de Argentina, han sido los monitores que han impartido lecciones magistrales a estos alumnos un tanto especiales. Abanderados por la paciencia, comenzaron sus clases desmontando el ordenador para que todos comprobaran «que no muerde» y que se trata de una máquina más. «Creemos que en los tiempos que corren quedarse fuera de las nuevas tecnologías puede llegar a ser una forma de exclusión social», dice Silvia Moyano poniendo de manifiesto que hoy en día es muy importante el uso de las redes sociales y de portales de empleo para conseguir, por ejemplo, un trabajo. En la era digital en la que vivimos, es casi tan importante aprender a leer y a escribir como a manejar las Nuevas Tecnologías.

Está en sus vidas

Creación de correos electrónicos y blogs, uso de procesadores de texto, hojas de cálculo y presentación de diapositivas, o dominar el navegador Mozilla Firefox, han sido algunas de las lecciones aprendidas por los participantes. Todos los ejercicios practicados se han incluido en el programa cuidadosamente para que puedan ser útiles en sus vidas diarias. Así, han elaborado una lista de la compra con Excel, han expresado opiniones, preocupaciones y alegrías en sus blogs y cada uno ha elaborado su propio Curriculum Vitae (al modelo europeo) y lo han colgado después en los portales de empleo.

Toda una experiencia para personas que hasta ahora no habían contactado con el paradigma acaecido en el mundo de la comunicación.

El taller ha tenido una prolongación de casi cuatro meses y el colofón fue la entrega de 22 diplomas a personas satisfechas, emocionadas y orgullosas de su trabajo. Financiado por el Sexpe y el Fondo Social Europeo, las clases se inauguraron «Ratoneando» que suponía la primera fase del largo viaje hacia el nuevo mundo: el ordenador personal.

Se establecieron dos horarios para dar mayor flexibilidad: uno a las seis y otro a las ocho. Sorprendidas de los resultados que lograron al final del taller, muchas madres han tenido que hacer malabares para convertirse de nuevo en alumnas. «Cuando mi marido estaba en el taller yo me quedaba con mis hijos y cuando el volvía, iba yo», declara Mercedes Pereira, una de las mujeres que han participado.

Aparcar responsabilidades y creer en ellas mismas y en su capacidad de aprender ha supuesto todo un reto personal del cual, tanto el colegio como la asociación se sienten muy orgullosos. «Me ha costado pero después no ha sido tan difícil como esperaba. El resultado ha sido fenomenal». Nos confesaba otra alumna del taller, Agustina Gómez, quien aún ponía en duda su inteligencia e inmediatamente le reprochaba uno de los monitores. «Todos quieren aprender y todo el mundo tiene capacidad», señala Pepe Álvarez, jefe de estudios del colegio, «lo que ocurre es que la enseñanza que hemos ofrecido ya no responde a sus necesidades».

«Queremos cambiar»

Todas las clases impartidas de acercamiento hacia las Nuevas Tecnologías estuvieron impregnadas con valores de tolerancia, solidaridad y respeto que se colaban entre clic y clic, haciendo apología del pacifismo y de la superación personal, siempre bajo el halo de la multiculturalidad. Además, como todos los ejercicios han sido prácticos se ha utilizado como soporte la pantalla del ordenador, lo que ha supuesto un ahorro de papel. También la utilización del Software Libre que se da en nuestra región ha reducido el coste a cero euros, lo que conlleva un ahorro económico muy importante.

Este proyecto de aprendizaje que pretende transformar la escuela no ha hecho más que empezar. El curso que viene pondrán en marcha un proyecto piloto pionero en Badajoz, promovido por la Unión Europea y la Comunidad Científica Internacional, que involucrará a toda la vecindad en el programa educativo del colegio.

Cada tutor contará con varios voluntarios entre los que estarán madres del barrio y alrededor de 40 estudiantes universitarios que se han sumado a esta iniciativa. La primera fase se denominará «Sueño» en el que imaginarán los pilares del colegio ideal entre todos. Con ello, podrían estar creando un tipo nuevo de enseñanza que se amolde adecuadamente al contexto en el que está inmerso el colegio. «En junio hubo una asamblea general para avalar el proyecto y hubo 112 votos a favor. Los padres han votado que sí con una mayoría absoluta», afirmó el jefe de estudios del colegio.

La transformación que desean desde el centro recibirá el nombre de Comunidad de aprendizaje. Las puertas de Nuestra Señora de Fátima se abrirán a todo el barrio, esperando que el contagio de ese afán de aprender se haga patente. Los todavía susurros de «queremos y podemos cambiar» se escuchan ya por los pasillos del colegio.

«Si lo hace mi hijo de cuatro años. ¿Por qué yo no?»

«Yo sabía manejar algo pero venir aquí me ha hecho recordar y aprender cosas nuevas»

«No sabía encender el ordenador. Me daba miedo hasta coger el ratón»

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