LA CONSEJERA CONSTANTE

Eva María Pérez López Consejera de EducaciónLa oposición criticó su elección por considerarla «radical», pero Ibarra y después Vara apostaron por su personalidad

ARACELY R. ROBUSTILLO
Eva María Pérez en el despacho de la Consejería en Mérida. ::                             BRÍGIDO/
Eva María Pérez en el despacho de la Consejería en Mérida. :: BRÍGIDO

Cuando Juan Carlos Rodríguez Ibarra apostó por Eva María Pérez (Salamanca, 1972) como consejera de Educación, aseguró que reunía las condiciones de personalidad y carácter para influir en el proyecto educativo que se estaba diseñando en la España de 2005. Destacó que la había elegido por no estar «mediatizada» por ningún sector de la comunidad educativa y subrayó su compromiso con el Partido Socialista, su ideología y los principios que inspiraban su acción de gobierno.

Hay quien piensa que fue precisamente su condición de 'mujer del partido' la que determinó su designación como consejera de Educación en relevo de Luis Millán Vázquez, en un contexto de cambio de gobierno que obedecía a cuestiones circunstanciales y estratégicas. La joven Eva, que tenía entonces 32 años, ejercía por aquel entonces de diputada regional y era miembro de la Ejecutiva del PSOE extremeño.

Hija de maestros, su vinculación con el mundo de la enseñanza empezó desde antes de su propia escolarización. «Mi infancia son recuerdos de un patio de colegio», cuenta Eva María, para la que el centro de Valverde del Fresno, del que su padre era director, se convirtió en una especie de guardería.

Sus padres se conocieron en esa misma localidad cacereña, en la que su madre estaba destinada y donde vive desde entonces, pero decidió tener a su pequeña en su patria natal y por eso en el carné de la consejera aparece como lugar de nacimiento Salamanca, donde volvería años más tarde para estudiar Bachillerato.

Licenciada en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid en 1995, obtuvo el título de especialista universitaria en Investigación Participativa y Gestión Local por la misma universidad. En 2001 se licenció en Sociología por la Universidad Nacional de Educación a Distancia. Su actividad profesional estaba vinculada a áreas relacionadas con la formación, el desarrollo local y la inserción sociolaboral.

La política ha estado y está muy presente en su familia. De hecho, a Eva María le gusta decir que su mejor maestro en la escena pública ha sido su padre, que fue elegido alcalde socialista de su pueblo, Valverde del Fresno, en 1979. El día que prometía su cargo de consejera confesó que fue precisamente de su progenitor de quien más se acordaba. Su hermana Ana es en la actualidad la alcaldesa de su pueblo.

Muy familiar, aseguran quienes la conocen, mantiene una relación muy estrecha con los suyos y es normal verla acompañada de ellos por Cáceres, su lugar de residencia, paseando o haciendo la compra como una familia más.

Militante del PSOE desde los 24 años, se convierte en secretaria general de la agrupación socialista de Valverde del Fresno en 2001 y en miembro del Comité Federal desde Julio de 2008.

«Con uñas y dientes»

«Vehemente y apasionada», según sus propias palabras, su nombramiento fue acogido con «escalofríos» por parte de la oposición, que la tachó de «sectaria y radical» por boca de Tomás Martín Tamayo, entonces secretario de comunicación del Partido Popular.

La ya consejera contestaba contundente a tales 'acusaciones' el mismo día que prometió su cargo: «Defiendo, me creo y vivo con apasionamiento el proyecto que tenemos los socialistas de Extremadura y lo defiendo con uñas y dientes», dijo. Ibarra le quitó importancia al asunto y aseguró que la criticaban por ser «mujer y socialista».

Soltera e independiente, afirmó en su momento que la gente se creía que los consejeros viven bien, «cuando es todo lo contrario». De hecho, asegura que no entiende cómo algunos de sus compañeros consiguen conciliar la vida familiar y la pública. «Yo me concilio conmigo misma sin ningún problema», ha bromeado en alguna ocasión. Trabajadora incasable y optimista, sus colaboradores afirman que es habitual que se quede trabajando hasta bien entrada la noche sin problemas.

Desde sus inicios, se fijó como objetivo abordar temas 'candentes' en su cartera como los datos de fracaso escolar. Aunque no ha conseguido resultados demasiado significativos en ese campo, sigue siendo uno de sus 'caballos de batalla' junto con otros temas de actualidad, como los comedores escolares, la pugna entre la enseñanza pública y la concertada o los problemas de violencia en las aulas.

Comprometida en su labor, la llegada a la Junta del delfín de su 'padrino político', Guillermo Fernández Vara, aseguró su continuidad en la gestión de la educación extremeña. En la actualidad aborda el proyecto más ambicioso de su departamento: una ley propia. Para sacarla adelante, Pérez se ha entrevistado personalmente con los miembros de la comunidad educativa y confía en que vea la luz en 2011. Su pretensión es que sea útil gobierne quien gobierne, algo posible si se tiene en cuenta que en el anteproyecto la oposición ha acordado con el PSOE varios de sus principios.

Recién finalizado el curso escolar, la consejera tiene por delante unas semanas más relajadas antes de que arranque un periodo que, sin duda, será determinante en su carrera y en la Educación extremeña: el curso 2010-2011.

Mucho más serena, Eva María Pérez parece hoy menos apasionada, hasta fría para muchos, quizás sea la mezcla de la sangre extremeña y salmantina, de la que presume.

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