LA JEFA FIRME DE ALMA CAMPECHANA

Carmen Pereira Santana Delegada del Gobierno en ExtremaduraPolítica desde joven y funcionaria de profesión, manda sobre más de 4.000 guardias y policías en la región

CELESTINO J. VINAGRE
Carmen Pereira, en su despacho de la Delegación del Gobierno de Extremadura en Badajoz. ::                             CASIMIRO/
Carmen Pereira, en su despacho de la Delegación del Gobierno de Extremadura en Badajoz. :: CASIMIRO

ACTIVA políticamente desde que tuvo uso de razón y con un amplísimo recorrido a sus espaldas; apegada a sus costumbres de toda la vida en su pueblo, Higuera de Llerena, y en Llerena; fanática de la lectura y del cine clásico; y una mujer que no deja de involucrarse en cualquier iniciativa social. Así es Carmen Pereira Santana, la delegada del Gobierno en Extremadura, la jefa de más de 4.000 guardias civiles y policías nacionales que hay en Extremadura y la persona que, la próxima semana, está en vilo por dos acontecimientos de alto calado en la región. De un lado, la cumbre de Agricultura de la Unión Europea a celebrar en Mérida y que va a movilizar a un dispositivo de seguridad sin precedentes; de otro, el Día de las Fuerzas Armadas que se festeja en Badajoz.

Pereira tiene un doble reto pero, en realidad, es uno más dentro de una trayectoria vital marcada por su precocidad política y su polivalencia. A los 27 años fue concejala; a los 29, diputada -miembro de la Comisión de Justicia e Interior- en el Congreso, donde coincidió con un también novel José Luis Rodríguez Zapatero, y a los 34 ejerció como gobernadora civil en Soria.

En tan poco espacio de tiempo, esta licenciada en Derecho, miembro de una familia de tres hermanos que no vivió penalidades económicas y que estudió, como otros dirigentes políticos extremeños, en un colegio de pago de Villafranca de los Barros (Las Carmelitas) y fue alumna de Literatura del actual alcalde de Mérida, Ángel Calle, ya se había fogueado en la cosa pública. Más aún cuando regresó a Extremadura a los 36 años para formar parte de un Gobierno de Ibarra como directora general de Transporte y Comunicaciones.

Con semejante bagaje, su llegada a la Delegación del Gobierno no debiera de extrañar tanto, aunque las malas lenguas lo achacan sin más a su relación sentimental con Francisco Fuentes. «Quien conoce a Carmen sabe que es una mujer comprometida con el ideario de izquierdas desde su juventud. Y ha estado donde se le necesita», concluye un amigo. «A Carmen no le ha importado viajar, pero siempre ha conservado una manera de ser muy cercana que no ha perdido a pesar de tocar poder. Va mucho a Higuera de Llerena y es frecuente verla jugar al bingo, tomarse una cervecita con sus paisanos y pasear, que le gusta mucho», añade uno de sus conocidos en la Campiña Sur.

Clienta de las librerías llerenenses Júcar, ya desaparecida, y Grandizo, Pereira se maneja bien entre la duplicidad de un cargo de responsabilidad que exige mando y un espíritu amable. Y eso que su casi estreno como delegada del Gobierno en Extremadura fue algo agitado.

Al año de ser nombrada en el puesto, Zapatero eligió Mérida para celebrar, en julio de 2005, un Consejo de Ministros y los contrarios a la refinería publicitaron su rechazo al proyecto con una avioneta que sobrevoló sin problemas el espacio aéreo emeritense. Visiblemente enojada por el incidente, Carmen Pereira soltó un coloquial «¡se os va a caer el pelo!» a miembros de la Plataforma Refinería No que fue sonado, aunque, a efectos sancionadores, no pasó después a mayores.

Recientemente, no ha tenido inconveniente en fajarse en el combate político local con los dirigentes del PP de Badajoz, extremadamente críticos con el presidente del Gobierno. «Zapatero es el mejor alcalde de Badajoz y Vara, el mejor primer teniente de alcalde», dijo la delegada para defender la gestión de los Gobiernos socialistas de España y Extremadura. «Es firme en sus decisiones y en sus convicciones políticas», confirma un dirigente de su partido, «pero no es una Thacher a la hora de mandar en la Delegación», concluye otra voz.

Funcionaria del Organismo Autónomo de Recaudación de la Diputación de Badajoz, donde era jefa de servicio en el breve intervalo en el que no ha estado en primera línea pública, tampoco ha rehusado pedir esfuerzos a los empleados públicos para facilitar la recuperación económica. Es decir, Pereira no sólo asume la estricta parte institucional de su cargo sino que también muestra su cariz político.

Lejos de ese foco, ha presidido dos asociaciones que representan algunas inquietudes personales: la extensión de la cultura en los pueblos (Asociación Extremeña de Universidades Populares) y el cierre de heridas de la Guerra Civil (Memoria Histórica). Cuando deje su tarea de delegada, seguramente retomará otra dedicación. Parece su sino.

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