La carretera a Casar de Cáceres, como conexión entre las autovías

Diputación reconoce que no tiene medios para duplicar la CC-38 y le sugiere a Fomento que lo haga para permitir enlazar entre la A-66 y la A-58

MANUEL M. NÚÑEZ MMNUNEZ@HOY.ESCÁCERES.
Carril único. Carretera entre Cáceres y la rotonda que conecta con la autovía A-66, donde el tráfico se multiplica. ::                             LORENZO CORDERO/
Carril único. Carretera entre Cáceres y la rotonda que conecta con la autovía A-66, donde el tráfico se multiplica. :: LORENZO CORDERO

La doble vía sigue en lista de espera. La necesidad existe, la asume la Administración y la recuerdan ciudadanos y gobernantes. Sin embargo, los tiempos que corren no parecen los mejores. «Hay que ser realistas y reconocer que va a ser complicado que se haga ahora». Son palabras de Florencio Rincón. El alcalde de Casar de Cáceres ha planteado incluso al propio presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara, la duplicación de la carretera que llega hasta la capital cacereña y por la que se estima que circulan «más de 10.000 vehículos diarios».

La CC-38 pertenece a la Diputación, que insiste en que carece de medios para acometer esa infraestructura. La última alternativa analizada es cederla al Ministerio de Fomento y usar el tramo entre las dos rotondas, desde la Ronda Norte a la A-66, como conexión de las dos autovías que pasan por Cáceres. «Hemos planteado al ministerio la posibilidad de que esa carretera sea unión de la A-58 y la A-66», resume Miguel Ángel Morales, vicepresidente de la Diputación y responsable del área de Fomento.

La administración provincial ha afrontado una ambiciosa actuación de mantenimiento en la CC-38 por unos 450.000 euros, pero la auténtica demanda es la conversión en autovía del tramo que transcurre entre la salida de Cáceres y la rotonda que da acceso a la autovía de la Plata. Son poco más de cinco kilómetros de distancia, pero en ellos la acumulación de vehículos es considerable.

«Es la carretera de más tráfico de la provincia», se atreve a valorar Miguel Ángel Morales, que sin embargo justifica que la Diputación no disponga de músculo financiero para asumir la aventura del doble carril: «Si el ministerio se implica, nosotros no tendremos problemas en ceder la titularidad de la vía, porque la Diputación no tiene capacidad económica para hacerlo».

La carretera entre Cáceres y Casar es un continuo trajín de coches, tanto a diario como los fines de semana. No en vano, supone la entrada natural a la capital para quienes vienen al centro o a la zona norte y entran por la autovía de la Plata. También es el acceso más corto para conectar con la A-58, la auto vía Cáceres-Trujillo que inauguró el pasado mes de diciembre el ministro de Fomento, José Blanco.

Enlazar por doble carril ambas es misión imposible aún. Esos cinco kilómetros son un obstáculo que hay que salvar, casi siempre en medio de un tráfico considerable y con peligros añadidos por la continua presencia de peregrinos.

También es muy común la imagen de ciclistas que incluyen esa carretera en su ruta de paseos. «Si el Estado lo aborda como unión de las autovías hasta que se haga la circunvalación, podría ser interesante», sugiere Miguel Ángel Morales, que ya trató con anterioridad este asunto junto al propio presidente, Juan Andrés Tovar, con responsables de Fomento.

Hasta ahora el ministerio tiene adjudicado el estudio previo de la prolongación de la autovía A-58, en octubre de 2007, y la conexión entre autovías, en septiembre del mismo año. Pero en los últimos tiempos no ha vuelto a haber noticias. Fomento invirtió 362.000 euros en un estudio para definir alternativas. Por el sur (Valdesalor, Sierra de Fuentes) la autovía de conexión tendría 15 kilómetros. Por el norte, desde las inmediaciones del Guadiloba y atravesando la propia CC-38, sería un poco más larga, 21 kilómetros. No obstante, el planteamiento de Diputación es que mientras ese proyecto llega a los presupuestos generales del Estado, una alternativa provisional sería duplicar los cinco kilómetros de la carretera de Casar a Cáceres.

Por un lado serviría para conectar con doble carril las autovías, primero por el nuevo tramo y luego por la Ronda Norte. Por otro, descongestionaría una vía en la que la afluencia de vehículos no para de crecer desde que se abrió la A-66 . La Junta de Extremadura se comprometió también a estudiar esa duplicación el año pasado.

La IMD (Intensidad Media Diaria) de la CC-38 se ha multiplicado por dos y eso hace recordar una vieja promesa de la Junta: las carreteras que pasasen de 5.000 vehículos diarios se convertirían en vías rápidas. El anuncio se hizo en enero de 2008. Claro que entonces, la crisis no era tanta crisis.

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