La Gloria, el sabor de un pueblo

Tiendas-Casa Alonso fabrica y vende un licor que elaboran los vecinos de Guijo de Santa Bárbara desde hace generaciones

:: MIGUEL ÁNGEL MARCOS
Julia Leal sirve un vaso del delicioso licor de 'Gloria'./
Julia Leal sirve un vaso del delicioso licor de 'Gloria'.

Pocas veces un sabor ha estado tan ligado a un pueblo. O un pueblo a un sabor, que tanto monta. El pueblo es Guijo de Santa Bárbara, uno de los enclaves más pintorescos de la región por su ubicación al amparo de la sierra de Gredos y su arquitectura serrana. El sabor es la Gloria, un licor que elaboran sus vecinos desde tiempo inmemorial. Mucho antes de que se pusieran de moda los chupitos, las hierbas o los limoncillos. Para consumo propio todavía se hace en muchas casas. Para la venta en una única empresa, Tiendas - Casa Alonso, que creó y gestiona la familia de Alonso de la Calle. Una empresa «absolutamente familiar. Igual fabricamos que vendemos que limpiamos. Todo lo hacemos nosotros. Es artesano y familiar», aseguran sus integrantes.

Pero vayamos con la Gloria. Un licor que se ha hecho en Guijo de toda la vida, generación tras generación, «pero que no se conocía más que a nivel particular hasta que empezamos a servirlo en el bar que abrimos hace 35 años con mucho éxito», asegura Julia Leal, al tiempo que nos sirve un vaso para probar.

Sabe bien. Es dulce y agradable. Y entra mejor. Pero no es ni vino ni mosto. ¿Qué es? «Aunque sea de la uva no tiene nada que ver con el vino porque son procesos diferentes, explica. La Gloria se hace del mosto de la uva y el vino fermenta la uva. El proceso es muy sencillo. Una proporción de mosto de la uva con una proporción de aguardiente de la uva, que después se deja reposar un tiempo hasta que ha decantado. Hasta que está limpio. La proporción siempre es la misma, la diferencia está en que tengas una materia prima buena, que es en lo que nosotros nos esmeramos. A partir de una uva bien madura y sana».

Lo que ni Julia ni su hijo, Alonso de la Calle Leal, saben muy bien es de donde viene el nombre, aunque es fácil suponer que alguien diría en un primer momento que está tan bueno que «sabe a Gloria».

Lejos estaban entonces, cuando empezaron a embotellar para la venta, de imaginar que aquella humilde Gloria les iba a empujar a elaborar una decena de licores y hasta 25 mermeladas diferentes. Unas tradicionales. Otras fruto de su labor de 'investigación', como el cabello de ángel, la zanahoria o la cebolla. Todo agrupado en la marca Sabores del Guijo.

«Mi marido y yo habíamos estado en Suiza, señala. Allí conocimos algunas frutas que aquí eran poco conocidas y empezamos a hacer licores, como frambuesa o grosella. Son licores de maceración de fruta, que solo llevan la fruta, alcohol y azúcar». Hoy fabrican desde bellota hasta higo, hierbas o nuez. «Pero el número uno es la Gloria, insisten. Es el que damos a probar primero y el que más se viene buscando».

Al mismo tiempo empezaron a elaborar mermeladas. La mayoría a base de sus propias plantaciones, como la grosella o los arándanos. Y lo que ya no plantan -aunque lo hicieron hasta hace un tiempo, como la frambuesa- se la compran a un vecino que cultiva para ellos una variedad concreta, «la más rica para la mermelada y el licor».

Pero por muy bueno que estén la Gloria y los demás licores, la crisis también les afecta. Y no solo porque haya menos alegría a la hora de gastar, sino también por otras circunstancias sociales, como una mayor restricción a la hora de consumir alcohol. En cambio la mermelada lo está notando menos, «porque es algo que la gente se lleva a casa y ya se lo irá tomando. La crisis se nota como en todo, pero no nos podemos quejar, porque llevamos muchos años y tenemos una clientela fija. Eso es lo que nos mantiene», afirma Julia.

Además de los particulares que se acercan hasta las dos tiendas que tienen abiertas en Guijo, suministran a bares, cafeterías, restaurantes, empresas de catering, paradores o tiendas de exquisiteces. La botella de Gloria cuesta 7 euros.

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