Pedro Piquero reinterpreta la música olvidada de Blasco de Nebra

Ha salido el segundo volumen de los tres en los que el pianista extremeño recopila la obra del compositor sevillano

M. BARRADO TIMÓN
Pedro Piquero fotografiado en las instalaciones de nuestro diario. ::
                             ALFONSO/
Pedro Piquero fotografiado en las instalaciones de nuestro diario. :: ALFONSO

El pianista Pedro Piquero ha conseguido muy buenas críticas de los expertos que han escuchado el segundo volumen de la recopilación de las obras de Manuel Blasco de Nebra (Columna Música) que el músico extremeño está llevando a cabo. Blasco de Nebra nació en Sevilla en 1750 y trabajó como organista de la Catedral de esta ciudad. Murió en 1784 después de haber dejado escrita una obra musical que desafiaba ciertas convenciones creadoras de la época.

El primer volumen de los tres que recogerán las interpretaciones de Pedro Piquero salió el pasado verano. El segundo volumen se está promocionando en estos días y ha permitido a muchos expertos descubrir a Blasco de Nebra a través de las manos de Piquero.

«Las críticas que he tenido desde el extranjero son de agradecer, puesto que al fin los especialistas descubren que hay alguien destacable del teclado español del siglo XVIII que no es Antonio Soler -explica el pianista. Para mí es un orgullo, pero no como intérprete, sino como transmisor del compositor, puesto que de lo que se trata es de hacer notar el patrimonio español».

Aunque en el mercado existen grabaciones de otros intérpretes que han querido reflejar la obra de Blasco de Nebra, la intención del proyecto de Pedro Piquero era «hacer una grabación integral de la obra, porque no había una completa para piano. Más que estar contento con el resultado, estoy contento de que a la gente le haya gustado el autor, lo que para mí es lo más importante».

En menos de un año han salido al mercado los dos primeros cedés de este trabajo y el tercero será grabado en septiembre u octubre próximos porque la idea es grabar los tres discos en dos años de forma que el último esté a la venta en 2011.

Pedro Piquero se alegra de su suerte a la hora de poder acordar las fechas de las grabaciones que estima más adecuadas a fin de dar lo mejor de sí cuando se pone al piano. «Esto necesita de un proceso de estudio e introspección concienzudos en este caso más que merecidos por poder sacar a la luz un patrimonio extraordinario. Mozart y Beethoven llegarán cuando lleguen, pero tocar a Nebra es como mostrar que los españoles no estamos tan mal como dicen que estamos», insiste sobre la buena nueva que supone la puesta en valor del compositor sevillano.

¿Es que a los extranjeros Blasco de Nebra les suena muy español? «No -manifiesta Piquero-, les está sonando muy internacional y no es poco tener un estilo internacional en el XVIII en España, cuando todo está muy referido al casticismo (Scarlatti, Soler) de los maravillosos compositores que tuvieron en cuenta los fandangos y las castañuelas. Que aparezca un compositor que, sin negar lo español, habla con un estilo completamente internacional y empuja el lenguaje del XVIII casi hasta el XIX, es algo muy novedoso y peculiar».

El pianista no dedica mucho tiempo a los ensayos ya que sus ocupaciones son numerosas, pero estos los realiza casi siempre por la tarde. Tampoco cree necesario emplear mucho más tiempo en ellos porque no se considera «un esclavo del piano». «Para mí el piano es un medio más de expresión y punto», dice con rotundidad.

De memoria

Una característica curiosa de sus interpretaciones es que las realiza de memoria como forma de conseguir una identificación natural con la obra elegida. «Hay mucha gente que no graba de memoria y lo normal sería hacer el disco con partitura. El problema para mí es que algo se pierde cuando tocas con partitura y es lo que está más allá de las notas. Memorizarlo, me supone soltar el lastre de lo que está escrito y poder dar cierta trascendencia a la escritura. Aunque tú creas que eres capaz de interpretar las cosas a través de la partitura, se trata, en un proceso orgánico, de hacer la música tuya para olvidarla».

Tras este trabajo sobre Blasco de Nebra, Pedro Piquero tiene otros dos proyectos pero prefiere guardar discreción sobre los mismos. En cualquier caso, no tendrán que ver con la composición porque el pianista ha renunciado a ello sin ningún tipo de complejo.

«Yo era muy malo como compositor. Era tan malo que en un momento determinado me di cuenta de que era preferible que yo mismo dijera que lo era, antes de que se dieran cuenta los demás. Además, creo que hay gente que lo hace mucho mejor que yo». Ahí está su interpretación de Blasco de Nebra.

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