De pobres a ricas, muy ricas, de la mano de Doña Conchi

Las patatas revolconas veratas, singular plato incluido en un menú del día, hace las delicias de los comensales en Madrigal

:: ELOY GARCÍA
De pobres a ricas, muy ricas, de la mano de Doña Conchi

Pocas veces se consigue un plato tan sabroso con un ingrediente tan barato. Una de sus variantes culinaria ya lo dice: 'Patatas a lo pobre'. Sin embargo cada día Doña Conchi consigue situar el epicentro del sabor en la comarca de la Vera, más concretamente en Madrigal, gracias a sus Patatas Revolconas Veratas.

Esta madrileña (Conchi Jiménez), cacereña de adopción, guisa este manjar desde hace cerca de dos décadas en el Hostal Victoria y Hostería Doña Conchi, situados en el número 3 de la carretera de Plasencia, en plena travesía. No duda en explicar la receta, aseverando que además de los ingredientes se necesita mucho tiempo, paciencia y experiencia para conseguir ese punto que hace tan característico este tan sencillo como sabroso plato, con el que aquellos comensales de buen comer verán saciada su hambre. «Las patatas se ponen a cocer con cebolla, laurel y trozos de tocino ibérico. Se añade sal y a cocer. A continuación vamos haciendo un refrito con aceite y tocino ibérico con vetas, donde posteriormente añadiremos ajos para añadir las patatas ya cocidas y volver a sofreír con pimentón», apunta.

Eso sí, aquí hace una puntualización muy importante. «Mientras que vamos añadiendo el aceite a las patatas éstas se tienen que ir machacando. Nunca deberemos usar la batidora ni ningún elemento mecánico, hay que hacerlo a mano», puntualiza, pues si no se sigue este proceso el plato no alcanzará la consistencia deseada. Finalmente se sirve en el plato, acompañando las deliciosas patatas revolconas con torreznos y un huevo frito.

Otra de las singularidades de este plato es que se encuentra en un menú diario entre más de una veintena de primeros, segundos y postres caseros a elegir, por tan sólo 9 euros. Hipólito Hernández, que junto a Jiménez regenta este establecimiento (que sus padres abrieron en el año 1968) aclara que prefirieron apostar por el menú económico en lugar de la carta (que también la tienen) porque consideraban que era un negocio más seguro, tal y como están constatando, en época de crisis. Sus más de 200 comidas en fin de semana dan fe de su éxito, reconocido fuera de Extremadura. «Hay gente que viene exclusivamente de Madrid a comerse unas patatas», concluye con orgullo.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos