El padre del menor que intentó ahorcarse denuncia al Marcelo Nessi

La madre de Francisco Javier ya había advertido a la asistente social del centro de las amenazas del joven de quitarse la vida

BADAJOZ.
La abuela y los padres de Francisco Javier, con la última foto que se hizo el joven. ::                             EMILIO PIÑERO                                                Denuncia puesta por el padre de Javi. ::                             CEDIDA/
La abuela y los padres de Francisco Javier, con la última foto que se hizo el joven. :: EMILIO PIÑERO Denuncia puesta por el padre de Javi. :: CEDIDA

Francisco Javier Macías, padre del joven interno del Marcelo Nessi que intentó ahorcarse hace unos días con su propio pijama, ha presentado una denuncia contra los responsables del centro por el intento de suicidio de su hijo. Macías hace constar que desde que su hijo ingresó en el centro ya había intentado ahorcarse con la ayuda de la goma del pijama, y así provocar su propia muerte por asfixia, pero fue captado por las cámaras de seguridad y no lo consiguió.

Asegura que esto se lo contó su hijo en una de las visitas. Por todo ello, la madre del joven, Cristina Escudero, pidió a la asistente social que lo vigilaran y tuvieran cuidado con él, porque, además, le había comentado en ocasiones anteriores que se había planteado quitarse la vida si ingresaba en el centro. De hecho, el día que iba a hacerlo, intentó acabar con su vida arrojándose desde la segunda planta de la comisaría de la policía, y según asegura el padre, no lo consiguió porque nueve policías consiguieron retenerlo.

La respuesta que obtuvo Cristina, fue que tendría una monitora pendiente de Francisco las 24 horas del día. Ahora se lamenta y piensa en que no se cumplió con lo pactado. «¿Esa era la vigilancia que iba a tener?», se pregunta una y otra vez. Cristina denuncia las situaciones vividas por su hijo en los días que estuvo interno. Dice que en las visitas Javi le pedía que le sacase de allí, «que él no se estaba portando mal», asegura.

Por otra parte, Macías se pregunta por qué tuvo que entrar su hijo en el centro, cuando en un primer momento le habían dicho que debía ir a unos pisos tutelados durante 15 meses. «Pero aquí no ha llegado ninguna carta que lo haga constar». Su abuela, su hermano y su tía coinciden en que el chico es bueno y tiene buen corazón. Su padre no deja de reconocer que es rebelde, pero asegura que actúa bajo la influencia de las amistades y subraya que la pena que cumple es por hechos que tuvieron lugar hace ya tres años. «A mi hijo le decían: ¿a que no eres capaz de robar? y él iba y lo hacía».

Al llamar al centro

«¿Pero Javi cómo has hecho esto?». Esta fue la primera frase que escuchó al otro lado del teléfono Cristina Escudero el pasado jueves, cuando llamó al centro para hablar con su hijo Francisco Javier, como hacía cada mediodía desde que éste ingresara allí para cumplir una medida cautelar el pasado 21 de marzo.

Eran las dos y media y Cristina intentaba contactar con su hijo. Detalla que escuchaba los pasos de la monitora que se aproximaba al cuarto donde se encontraba Francisco Javier M. E. para pasarle la llamada. Mientras estaba a la espera sintió como la puerta se abría y acto seguido escuchó la frase que hizo que se temiese lo peor. En aquel momento no cortaron la comunicación. «Seguí insistiendo, pero en centralita me decían que la línea del módulo A estaba ocupada. Yo sabía que era mentira, que algo me ocultaban», apostilla.

Cristina relata que fue una hora después cuando recibió una llamada a su móvil desde el centro. «Sólo me indicaron que me dirigiese al Hospital Infanta Cristina, que mi hijo estaba allí». Al llegar, se encontró con dos de las monitoras que, según manifiesta la madre, le dijeron que su llamada le había salvado la vida a su hijo.

Javi había ingresado en la UCI en estado de coma, después de que intentara asfixiarse con su propio pijama. Una monitora se lo encontró «casi muerto» cuando le iban a pasar la llamada de la madre. Desde hace tres días Cristina Escudero y Francisco Javier Macías, padres del joven, acuden mañana y tarde al hospital para informarse de cómo evoluciona. Las últimas noticias eran un poco más alentadoras.

El parte médico que recibió la familia en la tarde de ayer indicaba, a pesar de que el joven se encuentre sedado y en coma superficial (un estado en el que hay depresión de la conciencia, pero el sujeto no llega a estar desconectado del medio) que reacciona ante algunos estímulos. Su tía y su cuñada pudieron verle ayer y «al preguntarle si las reconocía, él movía la cabeza para decir que sí. Le decían que les apretara la mano y él lo hacía. También abría los ojos», cuenta esperanzada su madre.

Cuando tuvo lugar el suceso, Javi se encontraba cumpliendo un castigo de seis días. Sus padres han conocido los hechos por los que estaba sancionado a través de la madre de uno de los compañeros del centro. Según les han explicado, Javi había utilizado una cuchilla en la hora del aseo para hacerse un peinado diferente, (rapándose haciendo dibujos sobre la cabeza). Esto causó gracia entre los internos en la hora del almuerzo y provocó algunos 'tiras y aflojas'. La información que ha recibido la madre es que Javi «no fue el culpable de la situación y que pese a que había recibido algunos golpes de sus compañeros, el único castigado fue él».