METEÓRICO ARROYO

Adolfo Gómez: «El título en la primera temporada era impensable. Íbamos ciegos, sólo preparábamos nuestro juego y desconocíamos la categoría»

MARÍA FERNÁNDEZ
Las jugadores del Extremadura Arroyo posan en las calles de Arroyo de la Luz. ::                             LORENZO CORDERO/
Las jugadores del Extremadura Arroyo posan en las calles de Arroyo de la Luz. :: LORENZO CORDERO

En el voleibol regional, Adolfo Gómez es una referencia obvia. Es el único técnico que ha conseguido ocupar banquillos extremeños en la élite: primero a cargo del banquillo del Licenciados Reunidos (temporadas 1985/86 y 1986-87) y más tarde con el AD Cáceres (campaña 1996/97). En ambas ocasiones, fue testigo de cómo los buenos resultados se veían reducidos a escombros por falta de recursos económicos. Cuando llegó al Extremadura Arroyo, que por entonces tan sólo formaba a las jugadoras hasta la categoría juvenil con el inestimable trabajo de José Fragoso como técnico, no podía imaginarse que volvería a estar de nuevo luchando por un título.

Dos reuniones cambiarían sustancialmente su punto de vista en cuanto a objetivos y expectativas. La primera fue en la temporada 2003/04, cuando se decidió la creación de un equipo en Segunda División regional. Las arroyanas, que fueron campeonas, conseguían en mayo de 2004 en Albacete una plaza para la Primera División Nacional. La segunda reunión fue tras conseguir el ascenso. El Centro Social de Arroyo de la Luz acogió la celebración de un debate entre representantes del club, institucionales y padres y madres de las jugadoras, donde se decidió seguir adelante con la aventura.

La primera temporada no fue muy fructífera. La ilusión arroyana se ponía en juego en el último partido a vida o muerte, pero el Extremadura consiguió salvarse del descenso de categoría. Ante la gesta conseguida, el interés social comenzó a crecer y el voleibol pasó a convertirse en toda una revolución en Arroyo de la Luz.

Dos temporadas más tarde firmando posiciones medias de la tabla llegó lo que, a posteriori, se convirtió en el gran punto de inflexión del club. Era la campaña 2007/08. Conscientes del apoyo social e institucional, la entidad dio un paso más y se propuso conseguir éxitos deportivos.

Llegaron fichajes por primera vez con el objetivo de apuntalar el equipo y hacer algo grande. Las cacereñas hicieron una grandísima temporada: victoria tras victoria a excepción de los encuentros ante el que finalmente se proclamaría líder indiscutible de la categoría y se haría con el título, el Coslada. El Arroyo, con su segunda plaza bajo el brazo, acudió con buenas sensaciones a la fase de ascenso, celebrada en Murcia, y se volvió a encontrar con su peor pesadilla en el encuentro decisivo, el equipo madrileño. No obstante, la épica volvió a entrar en juego y las arroyanas consiguieron el ansiado ascenso a Liga FEV.

La hora de la recompensa

Tras los duros comienzos, las recompensas se sucedían y las ayudas se multiplicaban: al incombustible apoyo del Ayuntamiento arroyano se unía la 'gran firma' de la región, Marca Extremadura. El novato Extremadura Arroyo se marcaba como objetivo la permanencia, pero consiguió lo impensable: su primer título FEV. El equipo emocionaba con su naturalidad, lejos de artificios o disfraces.

Los fichajes, como Flavia Lima o Helen Silva, se adentraban en la autenticidad del municipio y de su gente, y comenzaron a formar parte de la comunidad más allá del deporte. No obstante, para el preparador cacereño lo importante no es la categoría: "Nuestra ilusión es no defraudar a nadie y tampoco defraudarnos a nosotros mismos en lo deportivo", subraya.

La repercusión que ha tenido el club desde entonces es máxima. "No somos Ronaldo ni Messi. Valoramos lo que hacemos, pero siempre con los pies en el suelo", cuenta Gómez. El equipo no pudo superar la complicada fase de ascenso, aunque sí tuvo la oportunidad de saltar de categoría por vía administrativa, circunstancia que rechazó tras analizar la viabilidad económica del proyecto.

Con todo, este año el Extremadura vuelve a firmar una campaña casi perfecta y se adjudica por segundo año consecutivo el título de Liga FEV. En Arroyo se vuelve a hablar de ilusión, de esfuerzo y de ganas, aunque ya no sorprende que este equipo se convierta en la revelación una temporada más.

No obstante, los éxitos deportivos no hubiesen sido tales si no se hubieran conjugado con una buena planificación técnica y económica. La crisis también ha llegado al Extremadura Arroyo, pero la gestión de la entidad que preside Francisco Hurtado ha conseguido salvarla. Un ejemplo: el último viaje dentro de la fase de ascenso, a Lérida, se hizo en el mismo día. Tras el choque, toda la expedición volvió al autobús hasta las siete de la mañana de la jornada siguiente, cuando llegaron a Arroyo. La capitana, Yohana, tenía que entrar a trabajar tan sólo una hora más tarde.

Los esfuerzos han sido innumerables: recortes en viajes, material o plantilla son tan sólo algunos ejemplos. De hecho, en la gala de presentación a principios de temporada, nadie se atrevió a hablar de repetir título ni de un posible ascenso. Todo, porque el club era consciente de las limitaciones económicas a las que tenía que hacer frente. Pero en el Extremadura Arroyo, cada decepción ha supuesto una oportunidad para seguir mejorando y aportar mayores dosis de compromiso.

«El título del primer año era impensable: es que íbamos ciegos, sólo preparábamos nuestro juego y desconocíamos la categoría. Impensable también el segundo por el recorte económico que hubo, pero también es cierto que esta temporada hemos contado con más información del rival», explica. Aún así, el Extremadura Arroyo ha aplastado a equipos con el doble de presupuesto, repletos de jugadoras con caché y sobrada experiencia.

Además de la economía, el club ha vivido en constante sacrificio pero ha conseguido mantenerse unido. Otro ejemplo: Adolfo Gómez es técnico, pero de 9 a 15 horas es profesor de Educación Física en un centro escolar. También es 'taxista', ya que antes de viajar a Arroyo para la sesión de entrenamiento, recoge a las jugadoras que viven en la capital cacereña. Y en casa le espera su familia.

Pero además del compromiso, el éxito más profundo del club ha sido su modelo de cantera, potenciado por la directiva y precisamente el que ha propiciado el ascenso meteórico del equipo. «No queremos engañarnos: se llega hasta donde se pueda. Si fichamos a ocho o nueve jugadoras extranjeras cuando nuestro proyecto es el contrario, se pierde la filosofía y la esencia del club», relata el técnico del conjunto arroyano.

La afición, clave

El punto de mira vuelve a estar después de toda esta historia en el ascenso a Superliga 2, una categoría que por cierto puede desaparecer debido a una reestructuración de la Liga, pero que a la misma vez despierta suspiros en Arroyo, ese municipio cacereño al que le apasiona el voleibol. El público en este camino ha sido clave y es que en el club no se olvidan de que este fenómeno se alimenta a diario con el calor de los aficionados, con una media de 500 espectadores por encuentro en el Pabellón Municipal Nuestra Señora de la Luz, una cifra que no reúnen siquiera muchos de los clubes que están en máxima categoría nacional, la Superliga.

Pero la segunda división que se vislumbra posible en este escenario también tiene consecuencias: la profesionalización total que existe en la categoría no haría posible que muchos de los que ahora conforman el Extremadura Arroyo pudieran compaginar su trabajo con la competición, incluido el propio entrenador.

No obstante, a Gómez no le importa: «Tenemos que quedar lo más arriba posible para luego tener la oportunidad de decidir dónde queremos estar la próxima temporada», revela. Una vez más, el compromiso ante todo: «El sacrificio es lo grande del deporte. Nosotros queremos seguir siendo auténticos y queremos seguir siendo un equipo de pueblo. Estamos muy orgullosos».

Su mayor orgullo es ser un equipo de pueblo. Su historia va intensamente ligada al municipio cacereño de Arroyo de la Luz. Y su éxito también corresponde en parte a la localidad, que ha declarado una fidelidad absoluta por el voleibol. Dos títulos en dos temporadas consecutivas refrendan a un conjunto que se ha convertido en seña de identidad de Arroyo y en una revelación de la que ya presume toda Extremadura. El voleibol, un deporte minoritario en el plano nacional, ha conseguido revolucionar el panorama deportivo cacereño, escalar posiciones paulatinamente y plantarse en el aspecto de dirección como un modelo a seguir para todos los demás clubes. Y además, manteniendo la humildad y serenidad que en muchas ocasiones les falta a los grandes equipos.

Plantilla y cuerpo técnico se profesan una auténtica admiración que va más allá del simple compañerismo. El Extremadura Arroyo rompe barreras, y no solamente en el plano deportivo. Y aún así, mantienen los pies en el suelo y no han perdido ni un ápice de serenidad. ¿Cómo? Responde el técnico del conjunto, Adolfo Gómez: «valorando la sensatez y el trabajo de la directiva y la calidad humana de las jugadoras». Mientras habla, el conocido técnico no puede evitar una pausa en la conversación debido a la emoción.

Se le resbalan las lágrimas al preparador cacereño, y aún así, sigue manteniendo un discurso coherente y muy humilde: «Son inmensas, se han sacrificado enormemente. Pero lo mejor es que mantienen la sensatez de saber dónde se comenten los errores y que éstos sirven para mejorar. Los malos momentos deben servir de reflexión».

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