Los arquitectos del Bellas Artes critican el debate sobre la estética

Realizaron en julio dos de las tres mejoras que Urbanismo les pide ahora y sólo queda que el Ayuntamiento se pronuncie sobre el aspecto de su proyecto

ROCÍO ROMEROBADAJOZ.
Emilio Delgado Martos y Antonio Álvarez-Cienfuegos, que firman el proyecto, en su estudio. ::                             HOY/
Emilio Delgado Martos y Antonio Álvarez-Cienfuegos, que firman el proyecto, en su estudio. :: HOY

La edificabilidad ya está justificada y han rebajado una planta a su proyecto para adaptarlo a la normativa urbanística de la ciudad. Uno de los arquitectos que firma el proyecto de ampliación del Museo de Bellas Artes, Antonio Álvarez-Cienfuegos Rubio, está cansado de justificar un diseño con el que ganó un concurso de ideas y cuyo proyecto de ejecución entregó hace dos años a la Diputación provincial, institución que promueve esta actuación.

En julio el Ayuntamiento les pidió un anexo que refundiera la justificación urbanística que han realizado en los dos últimos años, así como la eliminación de la última planta prevista, para adaptarlo al plan general municipal, y varias fotografías del proyecto. En octubre, los arquitectos entregaron a la Diputación el documento del proyecto básico que recogía todas las modificaciones y desde entonces «sólo queda pendiente la justificación estética».

Al creador de la iniciativa sólo le queda preguntarse quién decidirá sobre la armonía de su trabajo, que ya juzgó el jurado del concurso de ideas que lo consideró como el mejor de entre una decena. De esta forma, replica al concejal de Urbanismo, Celestino Rodolfo, quien el martes afirmó que el proyecto incumplía tres puntos de la normativa urbanística y que, por tanto, no había recibido la licencia de obras, además de que están a la espera de un informe de la Consejería de Cultura y Patrimonio que asegure la adecuación del diseño al entorno patrimonial en el que se encuentra.

«Lo que queda pendiente es la justificación estética del edificio y que digan quién va a valorarlo, porque eso es lo único debatible». En su opinión, el Plan Especial del Casco Histórico abre un margen de indefinición que ahora nadie quiere resolver. Se refiere al artículo 2.4 de esa normativa, que dice que para edificios de nivel dos con entorno B (como es el caso de esta obra). Éste establece que «se exigirá una adecuada integración en el entorno, en caso de sustitución -pero nosotros no estamos sustituyendo, estamos construyendo sobre un solar, aclara- sin renunciar a arquitecturas propositivas de cierto calado cultural y conceptual que supongan un enriquecimiento al patrimonio edificado de la ciudad».

«El problema de todo esto es que nadie quiere firmar la licencia de obras porque tenemos las justificaciones estéticas que quedan el margen de indefinición dentro de la normativa que ha creado el Ayuntamiento».

Antonio Álvarez-Cienfuegos defiende que su proyecto tuvo el visto bueno de la comisión provincial de Patrimonio antes de formular las adaptaciones a la normativa urbanística y «no hemos tocado cuestiones de patrimonio, así que tenemos el visto bueno en ese aspecto desde 2007».

«No sé cómo van a demostrar que se adecua muy bien al centro de la ciudad, pero este proyecto ha pasado por un concurso de ideas donde había otros arquitectos y por la comisión de Patrimonio. Y esos son hechos objetivos. Si quieren que pase por más organismos tendrá que proponerlo el Ayuntamiento».

También critica los tiempos de respuesta de Urbanismo. «Ahora mismo esto es denunciable, podíamos empezar la obra por silencio administrativo si quisiéramos», defiende. Es más, el arquitecto «reta a cualquier técnico municipal a que indique en qué punto de la normativa municipal se prohíbe el vidrio, que no lo está, sí que hay recomendaciones sobre proporciones de hueco. Así que lo permite».

Si bien Celestino Rodolfo no mencionó el martes el uso del vidrio en la fachada, quienes sí se refirieron a ello fue la asociación Amigos de Badajoz. Ayer volvió a pedir su paralización en una nota en la que considera que «la fachada de cristal y hormigón visto propuesta para construir la ampliación del museo de Bellas Artes vulnera claramente la Ley de Patrimonio, la del suelo y el PGM, por lo que solicitamos que se exija un nuevo planteamiento de fachada de acuerdo a la legalidad vigente».

La futura construcción aneja al Museo de Bellas Artes está rodeada por el edificio de La Giralda, la parroquia de la Soledad, el convento de Santa Ana y la propia fachada de la pinacoteca, de corte clásico.

Los arquitectos ya modificaron el proyecto con el que ganaron el concurso de ideas en su diseño interno. En cuanto a la fachada su aspecto es el mismo que el que se vio en la maqueta el día de su presentación, de cristal y hormigón perforado por pequeños círculos cónicos para que pase la luz. El color predominante es el blanco.

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