«Después de Crónicas Marcianas, la gente me tomó por el pito del sereno»

Leonardo Dantés ArtistaEl 'friki' extremeño más famoso se presenta a Eurovisión. En Los 40, fue número uno con una canción que sacó más votos que Angie, de los Rolling. Desde su retiro en San Vicente, Leonardo se confiesa

J. R. ALONSO DE LA TORRE
«Después de Crónicas Marcianas, la gente me tomó por el pito del sereno»

Su padre, Juan, y su tío, José, los Ramírez, llegaron desde Alhama de Murcia a San Vicente de Alcántara y pusieron cada uno una fábrica de corcho. Su abuelo materno tenía en el centro del pueblo La Lonja del Cura, un comercio de comestibles. A nuestro protagonista lo bautizaron como Leonardo Antonio Ramírez Rodríguez. Su primer nombre artístico fue Trovador. Después leyó en una revista que Leonardo significaba predisposición para el arte, se quedó con Leonardo y le añadió lo de Dantés por el protagonista de la novela 'El Conde de Montecristo'.

-Edmundo Dantés se venga en la novela de quienes de joven le han hecho mucho daño. ¿Tiene esa peripecia algo que ver con su caso?

-En parte, sí. Las personas como yo, que tenemos una sensibilidad especial, lo pasamos mal en la niñez por la época en que nací. Hubo gente que me hizo mucho daño. Yo me considero buena gente y me gusta el rollo bueno, pero cuando te hacen daño grande, tienes en la cabeza esa idea de demostrar quién eres más que vengarte. Con los años me he quitado lo de Dantés porque esa idea de venganza se me ha ido de la cabeza. Mientras alguien no me haga una putada muy gorda, decisiva, prefiero dejarlo ahí.

-¿Su venganza, entonces, no sería otra que haber triunfado: Vosotros no queríais que fuera nada y aquí estoy?

-Eso es exactamente.

-El empresario Jorge Gruart, a quien ustedes llamaban Jordi por sus orígenes catalanes, me dijo en una entrevista que usted era y es más inteligente de lo que la gente cree.

-Desde que me hice conocido con el 'No cambié', hay mucha gente que me ve haciendo cosas extravagantes y creen que soy una persona con un bajo coeficiente intelectual. Jordi se refiere a que cuando hicimos juntos el Bachillerato, el que destacaba en la clase era yo y en la mili, saqué en los tests el más alto coeficiente intelectual de mi compañía.

-En la Wikipedia aparece usted en la categoría de cantantes de Extremadura. ¿Usted cree que los extremeños nos enorgullecemos o nos avergonzamos de que sea usted paisano nuestro?

-Hay de todo, pero en un porcentaje alto se enorgullecen. Por donde voy me tratan con respeto. Un 1 ó un 2% se ríe de mí, en Extremadura y en el resto de España. A esos que se ríen, con toda humildad les diría que vivo de lo que me gusta, soy conocido y querido y esos que se ríen, a lo mejor hacen un trabajo que no les gusta y, a lo mejor, ganando un poquito menos.

-A los 17 años se marcha a Madrid. ¿Qué sucede allí?

-Me coloqué en una oficina como administrativo y empecé a luchar por triunfar en el mundo del espectáculo. Yo soy tímido, pero si algo me interesa, voy a por ello. Empecé a ir a emisoras de radio, a festivales benéficos. Poco a poco me fui haciendo conocido. Salieron mis clubes de fans. En Los 40 Principales de Madrid, mi balada 'No vale la pena' quedó número uno por votación popular, sacando más votos que 'Angie' de los Rolling Stones, esto es algo que nunca he contado. La gente se quedó de piedra. Eso le molestó a muchos.

-Graba cuatro singles. Escribe 'Carmen, Carmen' y otras canciones famosísimas para Los Chunguitos...

-Grabé una canción, que es mi favorita entre las mil que he compuesto, 'En el viejo bar', que en Extremadura fue un gran éxito. Después conocí a Los Chunguitos y empecé a componer para ellos. Sale en el 83 'Por la calle abajo' y fue un boom. Después tuve otros éxitos con ellos, más de 60 canciones. He compuesto para Manolo Escobar, para Lola Flores, María Jiménez, Los Marismeños, Rumba 3, Ana Reverte. Rafaella Carrá hizo en Italia una versión de una canción mía. El Arrebato hizo una versión de 'Carmen'. Más de 150 artistas han grabado temas míos.

-Pasa de ganarle a los Rolling a componer e interpretar una canción, 'No cambié', con Tamara Seisdedos, que se convierte en el número uno de los politonos. ¿Cómo se asimila pasar de liderar Los 40 a liderar los politonos?

-Todas las personas tenemos dos facetas de nuestra personalidad. Lo serio y lo humorístico van muy unidos. Aunque me gusten las baladas, Bécquer sea mi ídolo y sea una persona seria, luego está mi otra parte de sentido del humor, que me lleva a hacer esas cosas con alegría.

-¿Crónicas Marcianas fue bueno o malo para usted?

-Fue bueno. Lo malo es que alguna gente, que piensa poco, me tomara como el pito del sereno, la imagen esa de que estoy trastornado y no tengo validez artística. Pero me hizo popular, todos los humoristas me imitaron, la gente empezó a bailar como yo y la mayoría de la gente me quiere.

-Compone usted la música de la peli porno 'El potro se desboca', con Poli Díaz y Nacho Vidal. ¿Por qué ese salto de la dulzura de 'Carmen, Carmen' al porno duro?

-No lo veo así. El sexo es una cosa más de la vida, muy sana. Solo es negativo si quieres hacer sexo con alguien que no quiere hacerlo contigo. No fue un cambio radical.

-«Rabo, nabo, picha, polla, tranca, pija, verga, chola, cola, porra, pito, mango, pilila, minga, cipote, carajo. Tiene nombres mil, el miembro viril». ¿Esto es poesía, porno blando, una canción de verano o simplemente una provocación?

-Un día empecé a pensar en la cantidad de sinónimos que tiene el pene. Tengo que hacer una canción hablando de esto. La dejé aparcada un tiempo, pero no por nada porque esto no lo veo algo negativo. La terminé, me gustó mucho cómo me quedó y es una de mis favoritas. Yo no la veo porno ni provocadora, la veo simpática, descriptiva y hecha con mucha gracia.

-La canción de los nombres del pene tenía, un rato antes de esta entrevista, 956.467 reproducciones en Youtube, pero usted no cobra por ello. ¿Qué opina del debate nacional sobre la SGAE?

-En total hay 1.200.000 visionados. Es una lástima que no cobre por esas reproducciones. La gente no paga si lo puede tener gratis, pero hay que reconocer que los autores y las casas de discos nos gastamos mucho dinero y tiene que estar compensado. Lo justo es llegar a un punto intermedio, que ni sea excesivo ni sea cero.

-¿De qué vive: de los derechos de autor, de sus galas?

-Un intermedio. Los derechos han bajado por la piratería. Mi momento no es el más álgido, aunque la gente no me ha olvidado, sigo actuando y componiendo. El momento no es el mejor para el país. Vivo de los derechos y de las galas. Yo soy muy luchador, voy tirando.

-¿No ha heredado nada de la industria familiar de tapones de corcho?

-No, yo estoy volcado en el arte.

-Presenta una letra al concurso para el Himno de España. ¿No era un atrevimiento?

-Me llamaron del programa El Intermedio del Gran Wyoming proponiéndomelo ellos. Lo hice sin connotaciones políticas. Me agradó. Era una letra que algunos miraron en el plan de friki. En ese mismo programa le preguntaron a Antonio Gala por mí y dijo que me admiraba mucho.

-¿Le molesta lo de 'friki'?

-Depende de cómo te lo digan. Si vas por la calle y te dicen a voces: «Friki», pues te molesta. Pero si es con cariño. En lo que soy totalmente 'friki' es en que colecciono cosas de mi adolescencia y cuando estoy con mi sentido del humor más alto, hago cosas extravagantes y divertidas como cuando me puse el pañuelo-pendiente en la oreja.

-¿No es una manera de jugar con el público o de manipularlo: Dame pan y llámame tonto?

-No lo pienso así. Son cosas espontáneas. Las canciones y las extravagancias me salen dependiendo de mi estado de ánimo, las hago para que se rían conmigo, no para reírme de la gente.

-Eurovisión. ¿Es el último tren o simplemente es otro tren más?

-Soy maduro, pero sigo con ilusión, no es el último tren. Lucho para que una canción mía romántica sea número uno en el país. Me promociono como puedo. No tengo una plataforma que me apoye, pero estoy entre los cien primeros.

-¿Por qué ha regresado usted para vivir en San Vicente?

-Con el boom del ¡No cambié', hubo ahí cuatro años más o menos en que salíamos en la tele a cada momento, estábamos hasta en la sopa. Luego bajó la cosa y empecé a ver la parte negativa de la fama. Aquí hay mucha envidia. A gente de la profesión le molestó que un grupo de personas subiéramos al estrellato desde la nada, pero yo soy un trabajador nato, no llegaba desde la nada, no soy un vividor que se aprovecha de las circunstancias. Esa envidia me molestó mucho. Empecé a deprimirme y a agobiarme. Llegó un momento en que no estaba a gusto en Madrid. Un amigo me dijo: 'Leo, deberías irte unos días a tu pueblo, estar allí con tu gente'. Le hice caso, me vine unos días y empecé a sentirme mejor. En la feria de ese año, me contrató el Ayuntamiento para la Casa de Cultura y aquello se desbordó de gente. Eso hizo que me sintiera más a gusto todavía. En pocos días, tomé la decisión: vendí mi piso en Madrid un poco antes de la crisis, me compré uno aquí y desde San Vicente hago lo mismo que hacía en Madrid, pero cerca de mis dos hermanas y de mis primos y mis amigos de siempre. Mi madre vivía conmigo en Madrid y ahora vive con una hermana aquí.

-¿Cómo es su vida en San Vicente?

-Tengo aún costumbres bohemias y me acuesto a las seis o las siete de la mañana. Escribo, leo o veo la tele hasta las tantas. Me levanto a la hora de comer, como aquí, en esta mesa donde estamos sentados, en el restaurante Velaí de San Vicente. Por la tarde hago mis cosas, salgo por ahí con un amigo a ver paisajes por Portugal, Valencia de Alcántara, Alburquerque, compongo, actúo, ceno en otro restaurante económico y procuro estar en paz interior conmigo mismo. Por eso el azul es mi color favorito.

-¿Aquí, en San Vicente, cómo le llaman?

-Me llaman Leo o Leonardo.

-¿Se ve mayor?

-Tengo espíritu juvenil, casi infantil. Me veo mayor en algunos momentos en que me siento deprimido, pero no me veo como una persona de la edad que tengo. A veces tengo momentos tristes, soy hipersens'ible.

-¿Le da miedo el paso del tiempo?

-No me da miedo. Lo que me da miedo es tener miedo de las cosas.

-¿Cómo se imagina la vejez?

-Seré un viejecito simpático y siempre estaré haciendo cosas nuevas o recordando lo hecho.

-¿Se siente solo?

-Me gusta la soledad. Pero no es lo mismo estar solo que sentirme solo. Aquí en el pueblo me siento menos solo.