Aprobado raspado al agua

Cumple el límite legal de trihalometanos con dificultad, pese a la inversión de 625.000 que se hizo en 2008La OCU incluye a Cáceres entre las capitales con alguna puntuación negativa

MANUEL M. NÚÑEZ MMNUNEZ@HOY.ESCÁCERES.
Un trabajador consume agua embotellada en Cáceres para aliviar la sed. ::
                             HOY/
Un trabajador consume agua embotellada en Cáceres para aliviar la sed. :: HOY

Haga la prueba. Abra el grifo, llene un vaso de agua, beba. Usted mismo. Su veredicto cuenta. Sirve para decidir si está dispuesto a que sus hijos se traguen ese líquido que viene por las tuberías desde el Guadiloba hasta su casa o si, por el contrario, cree que merece la pena pagar unos euros por una buena remesa de agua embotellada. El Ayuntamiento no tiene problemas en reconocerlo. El agua sabe y huele mal, a veces, pero es perfectamente apta para el consumo humano.

Los estudios lo corroboran. Un informe de la OCU, publicado en noviembre pasado, refleja que las cosas han mejorado en los tres últimos años. En 2006 incluyó el nombre de Cáceres en su lista negra, la de las seis ciudades españolas que superaban el límite legal vigente (entonces era más elevado que ahora) de un contaminante llamado trihalometano. Esta vez solo Orense incumple y otras dos capitales, Huelva y Barcelona, están al borde de hacerlo.

La capital cacereña aprueba por los pelos. Sigue teniendo signo negativo, aunque los parámetros están dentro de lo que establece la normativa. La inversión de 625.000 euros de 2008 no da, por ahora, para sacar nota.

El estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios se basa en una encuesta efectuada en mayo de 2009. Es decir, ya estaba operativa en la depuradora la primera reforma acometida por la empresa Hispanagua, del grupo Canal de Isabel II. Sin esa obra, se hubiese podido denunciar que el agua de Cáceres no era potable legalmente, al haberse efectuados registros de su nivel de trihalometanos (compuestos volátiles que se forman al mezclarse el cloro y la materia orgánica) entre 100 y 150 microgramos por litro, mientras que la normativa europea marca el centenar como límite desde el 1 de enero de 2009.

Cáceres aprueba, esto es, no sobrepasa la cifra establecida. Y no es poco si se tiene en cuenta que en 2005 se llegó a los 251 microgramos por litro. Sin embargo, la OCU le asigna una puntuación negativa precisamente en ese apartado (trihalometanos), uno de los seis que son analizados. El estudio pasa revista a 50 capitales de provincia y otras diez localidades más pequeñas que se consideran representativas. De entre las capitales, solo once presentan alguna puntuación negativa, incluida Cáceres, por cumplir ajustadamente en los trihalometanos. La lista de capitales con signo negativo en algún parámetro la completan Bilbao, Salamanca, Ávila, Badajoz, Toledo, Huelva, Almería, Murcia, Orense y Barcelona.

El caso más ilustrativo es el de Orense, cuyo signo negativo figura en negrita (muy malo), ya que rebasa el límite legal de los 100 microgramos por litro de trihalometanos. Pese a ello, el informe menciona que el agua está «mejor tratada» en España que en 2006, cuando se realizó su último estudio. Se considera que las anomalías que se mencionan son situaciones transitorias «y no denotan una contaminación generalizada».

Además de los trihalometanos, cuyos efectos en la salud se asocian a ciertos tipos de cáncer en contactos de larga duración, se analizan otros contaminantes: compuestos orgánicos volátiles, plaguicidas, nitratos, boro e hidrocarburos aromáticos policlínicos (HAP). Salvo en el caso del boro, cuyo análisis no procede, en los cuatro restantes la capital cacereña, esta vez sí, saca una puntuación alta, con signo positivo en negrita.

No obstante, ello no le permite situarse a la cabeza de la mayoría de las ciudades analizadas. Por algo la Administración invertirá 3,6 millones en la segunda fase de las obras de la depuradora. Si se cumplen las previsiones, el agua del grifo estará al nivel de algunas marcas embotelladas. Así lo asegura el concejal de Infraestructuras.

«El mal olor y sabor van a desaparecer con esta obra», anuncia Miguel López. Los resultados se comprobarán en abril de 2011. Desde esa fecha en adelante, cabe esperar que Cáceres saque, por fin, matrícula de honor en los informes de la OCU.