La realidad virtual combate el autismo

La realidad virtual combate el autismo

Esta tecnología permite la monitorización constante de los pacientes con trastornos del espectro autista para ayudarles en el tratamiento de fobias

JOSÉ ANTONIO GONZÁLEZ

En el trastorno del espectro autista (TEA) intervienen entre 600 y 1.200 genes de riesgo de los que se conocen una infinidad de variedades. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, uno de cada 160 niños tiene Trastorno del Espectro Autista (TEA), aunque otras estimaciones hablan de que puede afectar a uno de cada 68 niños en edad escolar. El TEA es un trastorno que se desarrolla en edades muy tempranas y los primeros síntomas se detectan entre los 24 y 30 meses.

Un equipo de investigadores de la Universidad Politécnica da Valencia junto con la Red Cenit han desarrollado un sistema de realidad virtual que permite la detección temprana de este trastorno.

T-ROOM, así se llama el proyecto recrea situaciones del día a día familiar en un entorno virtual. Un trabajo con los pequeños de media hora donde a los infantes se les estimula visual, auditiva y olfativamente.

Para el registro de la información se les coloca una pulsera para medir su actividad electrodermal y unas gafas de Eye Tracking que permiten realizar un seguimiento de la mirada. 

La realidad virtual se ha situado como una de las herramientas para luchar contra el TEA. A varios kilómetros al sur de Valencia, concretamente en Murcia, Answare Tech ha desarrollado una aplicación para luchar contra este trastorno.

En Madrid destaca el trabajo de la universidad U-tad con El Hospital Universitario La Paz, EGPsicología y la Asociación Española de Transplante Hepáticos. «La realidad virtual puede convertirse en una potente herramienta para ayudar a personas con diferentes trastornos médicos», señala el centro universitario en un comunicado.

Entre estos proyectos destacan CicerOn: VR Speech Coach, diseñado para ayudar a adolescentes con Síndrome de Asperger a mejorar sus habilidades y capacidades para hablar en público y Virtual Transplant Reality para prestar apoyo psicológico a niños que han sufrido un transplante hepático, y por último Lancelot en colaboración con la Fundación Orange.

Lancelot combina la Realidad Virtual con la monitorización constante de los pacientes con trastornos del espectro autista para ayudarles, de manera gradual, en el tratamiento de fobias, desde el estrés que provocan los ruidos del exterior a la claustrofobia o la agorafobia. La interacción con animales, como por ejemplo los perros, ha demostrado ser una excelente herramienta para que los niños con autismo puedan mejorar su comunicación con el exterior, y Lancelot recrea esta terapia de manera virtual, y controlada, gracias a una combinación de Realidad Virtual y monitorización biométrica.

A través de una pulsera se mide el nivel de estrés del paciente a partir del ritmo cardíaco, la conductividad de la piel y la temperatura. La IA de Lancelot analiza en tiempo real todos esos datos y los utiliza para crear un entorno virtual, totalmente seguro para el paciente. De esta manera los especialistas cuentan con una herramienta versátil capaz de adaptarse a los progresos del paciente.