Una señal wifi puede controlar un pulso cardiaco desde otra habitación

Una de las aplicaciones es la monitorización de bebés/
Una de las aplicaciones es la monitorización de bebés

Investigadores del MIT han desarrollado una tecnología que permite, mediante la interpretación del rebote de ondas electromagnéticas, medir los movimientos del pecho de una persona y calcular sus latidos por minuto

INNOVA+

Un equipo de investigadores del Instituto Tecnológico de Masachussetts (MIT) trabaja, desde hace unos años, en analizar los rebotes de las ondas de las redes wifi para identificar qué ocurre, físicamente, en una habitación. Sus últimos avances permiten medir la respiración y las pulsaciones de una persona sin necesidad de estar en la misma estancia. De desarrollarse, esta tecnología permitiría monitorizar a bebés y toda clase de personas dependientes con mucha más autonomía.

Según los científicos del Computer Science and Artificial Intelligence Laboratory (CSAIL), el departamento del MIT que ha realizado este avance, su tecnología les permite rastrear hasta a cuatro personas simultáneamente. De cada una son capaces de detectar los sutiles movimientos de su pecho y, de ellos, deducir tanto la respiración como su pulso cardiaco. La precisión que alcanzan, afirman, es del 99%.

Cambios de volumen

«Siempre ha sido muy difícil capturar movimientos tan sutiles, que apenas son de unos pocos milímetros por segundo», asegura Dina Katabi, profesora de la universidad y coautora del proyecto. «Hacerlo con una tecnología barata y accesible hace viable que la gente pueda medir sus propios signos vitales». En 2013 este mismo equipo desarrolló un sistema similar capaz de interpretar gestos realizados al aire, como un método de control de sistemas domóticos. Esta vez han llevado la precisión de su tecnología a un nivel superior.

Su sistema se basa en interpretar la manera en la que llegan las ondas de una señal wifi de las que proporciona conexión a internet inalámbrica en cualquier hogar u oficina, tras rebotar por una estancia. Cuando algo cambia, se producen alteraciones en su intensidad que estos investigadores son capaces de interpretar como movimientos concretos. Incluso con una emisión convencional son capaces de analizar qué ocurre en una estancia cercana a la que no tienen acceso directo.

Para medir el pulso y la respiración de una persona, los investigadores tuvieron que desarrollar un sistema que primero es capaz de determinar su volumen, y después identificar las variaciones cuando se hinchan y deshinchan los pulmones. Según un comunicado del MIT, el equipo ya trabaja en aumentar la resolución y la precisión de su sistema. Si lo consiguen, afirman los científicos, podrán detectar siluetas, gestos, e incluso emociones.