Cádiz-Toulouse, el primer viaje de la cápsula española de Hyperloop

Imagen del traslado. / Airtificial

Airtificial envía a Francia la primera cápsula española para el tren ultrasónico de Elon Musk

JOSÉ A. GONZÁLEZMadrid

Un total de 1.372 kilómetros separan El Puerto de Santa María (Cádiz) de Toulouse (Francia), casi 14 horas de viaje en coche de una ciudad a otra. Esta es la distancia que ha tenido que recorrer la primera cápsula de Hyperloop construida en España.

«Ha sido casi un procedimiento quirúrgico», explica a Innova+ Javier Moreno, general manager de Airtificial Aerospace & Defense. Dos años de trabajo que han culminado con el desembalaje en Francia para comenzar la pruebas finales del tren supersónico estadounidense que llegará en los próximos años a Abu Dhabi.

Sin embargo, antes de llegar a los Emiratos Árabes Unidos e, incluso, a Francia. La cápsula de 32 metros de largo, 3 metros de alto y 5,5 toneladas de peso ha vivido muchos procesos. «Solamente es la producción que hemos tenido unas 30.000 horas de trabajo», explica Moreno.

Un trabajo minucioso en el que la española Airtificial ha destinado esfuerzos y recursos durante dos años y ha convertido al sur de la Península Ibérica en el taller perfecto para desarrollar, fabricar y ensamblar una cápsula capaz de viajar a más de 1.200 kilómetros por hora en un tubo de vacío mediante la técnica de la levitación magnética e impulsado inductores magnéticos. «El reto era construir que no existe», añade el experto.

Antes de este «reto», solo existía un documento de 57 páginas creado por ingenieros de Tesla y Space X. Así, Elon Musk dio el pistoletazo de salida al proyecto de hardware libre más grande de la historia. « Nos dieron el dibujo y todas las propiedades que tenía que tener la cápsula. Hemos hecho todo el diseño con cálculo y elementos que poner», puntualiza.

Construida entre Jerez de la Frontera y el Puerto de Santa María, la cápsula, capaz de albergar a un número pequeño de pasajeros, se construye con un laminado manual, pero «con tecnología espacial», que incluye fibra de carbono para garantizar su estanqueidad, y un 15% de aluminio.

La cápsula está equipada con 72 sensores, conectados entre sí mediante fibra óptica, que transmiten información en tiempo real a un ordenador central sobre el comportamiento de la estructura.

Traslado complicado

«El traslado de la cápsula de Hyperloop ha sido el último gran reto al que nos hemos enfrentado en este viaje a un futuro cada vez más tangible. Airtificial ha vuelto a demostrar su capacidad tecnológico-industrial y la capacidad de sus ingenieros y demás profesionales. La Compañía está preparada para adaptarse a soluciones de movilidad sostenible para un mundo, una sociedad, que demanda, cada día con más fuerza, entornos urbanos más amigables para el ciudadano», afirma Rafael Contreras, Presidente de Airtificial.

Para el traslado y debido «a las grandes dimensiones», explica Moreno, la compañía ha utilizado dos grúas de alta precisión para traslados de estructuras complejas y más de medio centenar de operarios para preparar todo el proceso y encajar la cápsula de Hyperloop en un camión de transporte especial y acondicionado para el viaje. «Las dos grandes dificultades de este envío radican en el tamaño y el peso de la cápsula y el transporte en sí y la manipulación de la cápsula fabricada en fibra de carbono con integración de sensores inteligentes», narra la compañía en un comunicado.

No obstante, los 72 sensores que vigilan la cápusla han emitido en tiempo real toda la información a una central de datos del sistema. Así, se puede monitorizar el comportamiento dinámico y estructural de la estructura, de manera que se puede saber al momento si las tensiones que sufre están dentro de los parámetros normales de funcionamiento. «Todo ha girado en torno a un cuidado extremo», sentencia Javier Moreno.