Es triste luchar por lo evidente

Debemos celebrar que los trabajadores de hoy sean amparados por la Ley y que solicitar su aplicación nuncapueda conllevar una sanción

GUADALUPE MUÑOZ ÁLVAREZACADÉMICA CORRESPONDIENTE DE LA REAL ACADEMÍADE JURISPRUDENCIA Y LEGISLACIÓN

La Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Galicia ha resuelto en una reciente sentencia declarar nulo el despido de una trabajadora que solicitó reducción de jornada para cuidar de su hija menor. La empresa está obligada a la readmisión de la trabajadora que había solicitado dos meses antes la reducción de jornada o en otro caso la flexibilidad horaria para compatibilizar el trabajo con el cuidado de su hija, petición que no tuvo respuesta. Poco después recibió la carta de despido. A diferencia de la declaración de improcedencia, la nulidad implica la readmisión en las mismas condiciones que tenía con anterioridad

La empresa alegó que el despido se había fundado en la falta de confianza y mala fe de la trabajadora, si bien el Tribunal ha considerado que la decisión empresarial se ha causado por su pretensión de reducción horaria. Corresponde al empleador demostrar que el despido se produjo por causas distintas a las expresadas, pero fácilmente puede apreciarse que está íntimamente relacionado con la solicitud presentada para la guarda legal. No se impone el pago de una indemnización a su favor, porque no hay indicios de vulneración de un Derecho Fundamental

La resolución del Tribunal como se ha expuesto es una garantía del ordenamiento jurídico social. No puede admitirse que se adopten medidas disciplinarias contra los trabajadores por exigir el ejercicio de sus derechos. Por otra parte hay que valorar que en nuestro país la petición de reducción de jornada se solicita en el 90% de los casos por las mujeres que son las que tienen el cometido principal del cuidado de los hijos y la atención de la actividad doméstica. La sociedad conoce este hecho y ha protegido la situación estableciendo unas normas concretas para evitar que se deje sin empleo a la trabajadora por solicitar un derecho que otorga la Ley.

Conceder la prestación horaria reducida por guarda legal es una protección de la que se beneficia toda la sociedad. Se trata de que los niños y las personas dependientes estén bien atendidos, hecho que no siempre ha sido reconocido en la historia social. Recordemos que en 1908 más de cien mujeres reclamaron la reducción de su jornada de hasta 15 horas diarias en una fábrica de Nueva York, donde se produjo un terrible incendio. Algunas trabajadoras pudieron salir y se salvaron pero la mayoría murió. Al parecer se habían cerrado las puertas de salida, para reprimir sus reclamaciones. El día que tuvo lugar esta barbaridad, el 8 de marzo se ha establecido como el día de la mujer trabajadora a propuesta de la alemana Clara Zetkin que solicitó que se instaurara ese día de forma internacional como recuerdo para que no se olvide el inmenso dolor que sufrieron personas inocentes al luchar por sus derechos, hoy reconocidos por las Cartas Magnas y Leyes laborales de todos los países civilizados. La misma represión sucedió en 1938 en la Universidad de Harvard. Las limpiadoras reclamaron un salario mínimo igual que el de sus colegas y se produjo su despido colectivo.

Hay que añadir que la resolución judicial no ha apreciado en este supuesto «indicios discriminatorios».

Debemos celebrar que los trabajadores de hoy sean amparados por la Ley y que solicitar su aplicación nunca pueda conllevar una sanción. Es preciso erradicar las desigualdades aunque como decían los que revolucionarios del mayo francés, «es triste tener que luchar por lo evidente».