Cómo hacer testamento en casa y sin notario

Cómo hacer testamento en casa y sin notario
El testamento ológrafo, aquel escrito de su puño y letra por el testador, puede hacerse sin ne-cesidad de acudir a la notaría y tiene igual validez que cualquier otro documento de este tipo

Hace años era más frecuente encontrarse testamentos manuscritos entre las pertenencias de algún familiar o amigo, o alguna persona de confianza del fallecido tenía en su poder un docu-mento de este tipo, que hacía público en el momento de repartir la herencia.

Actualmente esto es menos habitual, aunque los testamentos ológrafos, esto es, los testamen-tos escritos a mano por el testador, existen y no solo eso, sino que tienen la misma validez que cualquier otro testamento.

Según señala el Código Civil, los testamentos pueden ser comunes y especiales. Dentro de los especiales están los testamentos marítimos, los militares y los que se realizan en un país extranjero, y dentro de los comunes están el testamento abierto, el testamento cerrado y el testamento ológrafo del que hablamos.

El testamento abierto es el que se otorga ante notario, quien conserva un original del documento, y el testamento cerrado es el que se entrega a un notario, pero en un sobre cerrado, de tal manera que nadie podrá conocer su contenido hasta el momento del fallecimiento de la persona testadora.

Y en cuanto al testamento ológrafo, es decir, aquel que podemos hacer nosotros mismos, de nuestro puño y letra, debe ser escrito en su totalidad por el testador, y contener no solo su firma personal, sino también una fecha rigurosa -día, mes y año en el que se ha realizado-, para que tenga validez. Además, para que tenga efecto debe presentarse en el juzgado en un plazo máximo de cinco años contados a partir del fallecimiento de la persona interesada en testar.

Para realizar un testamento de este tipo no hay necesidad alguna de acudir al notario. Solo es necesario contar con una o varias personas de confianza que sepan dónde se encuentra el original de este documento y puedan facilitárselo al juez en caso de nuestro deceso. Por otro lado, para escribir nuestro propio testamento, debemos cumplir una serie de requisitos básicos, a saber: debemos ser mayores de edad; el testamento debe estar escrito por completo y firmado por nuestra mano -no valdrán textos escritos en cualquier programa de edición-, y debe llevar fecha exacta. Además, para la realización de nuestro manuscrito, habremos de utilizar una pluma o bolígrafo, asegurando que el texto no se pueda borrar y garantizando su durabilidad hasta el momento de hacerlo público.

Con un testamento manuscrito también podremos consignar a la perfección a quién queremos legar qué bienes. Como en todos los testamentos, para evitar conflictos y malentendidos, conviene hacerlo con claridad, indicando nombres completos y parentesco, si lo hubiere. Una vez realizado el documento, puede guardarse en un lugar específico, indicándole a alguna persona de confianza dónde se encuentra, o confiándolo a esta persona. Una vez se produzca el fallecimiento, el testamento se entregará al juez, que será quien lo valide, tras citar a varios testigos (principalmente, al cónyuge de la persona fallecida, los descendientes y los ascendientes o, en su defecto, sus hermanos), para que puedan asegurar que se trata del puño y letra del testador.

Una vez el juez considere probado que la letra es de la persona que testa, se formalizará el testamento y se iniciarán las operaciones de partición y adjudicación de la herencia.

Ventajas e inconvenientes de testar en casa

Las principales ventajas de testar en casa son que podemos hacerlo en cualquier momento y en apenas unos minutos, y cambiar de parecer las veces que deseemos, sin necesidad de obtener una cita en el notario ni desplazarnos a ningún sitio. Además, nuestra voluntad puede ser totalmente secreta hasta el momento en el que ya no estemos.

Por otro lado, su principal desventaja es que puede que el testamento ológrafo no llegue a ver la luz, que alguien decida destruirlo o que los sucesores decidan impugnarlo, alegando que la letra no corresponde con la de la persona fallecida. Y aunque el testamento manuscrito tiene igual validez que otro otorgado ante notario, confiar en un profesional salvaguardará lo escrito y nos asegurará de que se interprete correctamente. Por eso es común escuchar que para testar resulta aconsejable acudir al notario.

Sin embargo, si tenemos dudas sobre cómo dejar escrito nuestro legado y no queremos recu-rrir a un notario, contar con un seguro de vida nos puede ayudar en el proceso de testar, pues los servicios de gestoría nos informarán de cómo hacer un testamento paso a paso.