Soria, la Escandinavia laboral

La economía 'verde', como los resineros de Tardelcuende, son una de las bazas de la actividad empresarial soriana. :: b. corral/
La economía 'verde', como los resineros de Tardelcuende, son una de las bazas de la actividad empresarial soriana. :: b. corral

Tiene el desempleo más bajo de España, un 4,35%. Ya está en paro técnico, pero bajo esta cifra late una tierra que languidece y se vacía

ISABEL G. VILLARROEL Y ANTONIO CORBILLÓN

Soria sufre una despoblación galopante y tiene la pirámide humana más envejecida de España. Y las cifras oficiales de la Encuesta de Población Activa (EPA) añaden una condena más. Aunque suene a música celestial. La última EPA afirma que el paro en la provincia se ha situado en enero en el 4,35%, similar al de Noruega y muy inferior al de Suecia. Habría llegado así al llamado 'paro técnico' (por debajo del 5%).

Es un dígito que no se vivía desde finales de 2005. Está muy por debajo de Álava (7,39%) o Guipúzcoa (7,56%), las siguientes en el combate contra el desempleo. Lejos de ser bien recibido, la sociedad soriana ha reaccionado al dato con incredulidad y hasta con enfado. Las cifras reales de las oficinas de empleo situaron el paro el pasado enero cerca del 9%, con algo más de 3.700 desempleados (cifra que la EPA reduce a la mitad).

«En realidad Soria es víctima de la estadística», sentencia el presidente de la Federación de Organizaciones Empresariales Sorianas (FOES), Santiago Aparicio. Lo dice analizando estos asépticos números que reflejan la casi total aniquilación de la esperanza de que la vida productiva crezca a las orillas del río Duero.

«Hemos pasado de estar en todos los cruces a estar en el cruce de mitad de la nada»

La tasa de paro ha bajado un 44% en 2018, un dato oficial que nadie se cree. Se han perdido 444 afiliados a la Seguridad Social. Lo más llamativo es la caída de las listas de 3.600 personas en edad de trabajar, en una provincia de 88.600 habitantes de los que apenas 42.800 permanecen activos. Si se aplica la calculadora, es como si la población activa española (casi 23 millones) perdiera dos millones de cotizantes.

«Ese es el verdadero drama, que somos 5.000 menos que en 2012», lamenta el alcalde de Soria, el socialista Carlos Martínez. Se hunde el paro porque se difumina la actividad económica. Es el signo de la languidez de la España interior, la Laponia del Sur como la llaman en Europa. Otras provincias como Teruel, Lugo o Segovia se encuentran también en la parte noble de la EPA. En todas el mismo diagnóstico. Todo cae y con ello los datos económicos se achican.

El primer edil de la capital castellana también teme que «la fría estadística enmascare la realidad», aunque todavía mira a su tierra como «un lugar de oportunidades». Pero la suma de una población pensionista y unos porcentajes de paro cinco veces inferiores a los de Cádiz podrían provocar la estocada final: quedarse fuera de los fondos europeos para zonas desfavorecidas. «Europa está redefiniendo las políticas de cohesión del futuro cercano y a nosotros nos puede discriminar dos veces: por la suma de unas rentas altas y por el descenso en la demanda de empleo», se teme Carlos Martínez.

Ni bebés, ni cerebros

La natalidad de la provincia es tan baja que el primer bebé de 2019 se hizo esperar y no nació hasta el 4 de enero. Esto explica que 115 de sus 183 municipios tengan menos de 100 habitantes. Los jóvenes que se forman en el campus que tiene en Soria la Universidad de Valladolid no se quedan en la provincia. «Alimentamos cerebros con cargo a presupuestos locales para que luego se marchen», lamenta el presidente de la Cámara de Comercio, Alberto Santamaría.

La cercana Navarra y sus bonificaciones fiscales forales son otro enemigo más. En realidad, y como dice el alcalde de su capital, «Soria es a Castilla y León lo que Castilla y León es a España». Y los pocos intentos de apostar por Soria fracasan. «Si la tasa de paro se sigue reduciendo, tendrá que ir gente a trabajar a Soria», afirmaba hace dos años la consejera de Economía y Hacienda del Gobierno regional, Pilar del Olmo. Lo dijo durante el análisis del Plan de Dinamización Económica y Demográfica por el que se iban a invertir 260 millones de euros hasta 2020. No se han visto por ningún lado. Y qué decir de la Ciudad del Medio Ambiente, 52 millones de euros tirados en una urbanización de 500 hectáreas, un Silicon Valley con tecnología punta cuyas ruinas se pudren paralizadas por sentencias judiciales.

En septiembre hará 16 años desde que las plataformas Soria ¡Ya! y Teruel Existe reunieron a más de 20.000 personas en Madrid para reclamar un futuro. El pasado 28 de diciembre, más de 10.000 sorianos (40.000 viven en su capital) se echaron a sus calles bajo el lema 'Ni una inocentada más'. La gente gritaba ¡Sí, sí,sí, yo quiero vivir aquí!' y 'Soria unida jamás será vencida'. Un espíritu propio de Numancia. Al calor de este éxito, Soria ¡Ya! estudia volver a reunir suficiente masa crítica para regresar a Madrid en abril. En muchos balcones vuelven a colgar las pancarta 'Soria quiere futuro'.

De este enérgica resistencia surgen preguntas claves. Valen para toda la España interior. «¿Tenemos alta velocidad? ¿Suelo industrial? ¿Red de centros logísticos?», lanza Carlos Martínez. «Hemos pasado de estar en todos los cruces a estar en el cruce de mitad de la nada», contesta el empresario y presidente de los comerciantes sorianos, Alberto Santamaría.

 

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