Agua, vinagre, sal, bicarbonato sódico y limón

«Nuestras abuelas, que tenían las casas bastante limpias, utilizaban vinagre, limón y otros productos caseros», recuerda Carlos de Prada. Quizá sus hogares no olían a la recepción de un hotel, pero los nietos no salían a la calle estornudando.

Según la campaña 'Hogar sin tóxicos', lo mejor para reducir la carga tóxica de una vivienda es, además de airearla siempre que se pueda y que la contaminación exterior no lo desaconseje, recurrir a productos naturales como bicarbonato sódico, sal, vinagre, limón o jabón natural.

Para elaborar un limpiador general se recomienda llenar una botella de espray manual con mitad y mitad de agua y vinagre, y un poco de jabón natural y bicarbonato sódico. Si lo que se quiere es limpiar los cristales, en principio basta con agua a secas o, si se desea algo más de sofisticación, no hay más que hacer una mezcla con agua y vinagre a partes iguales, todo ello sazonado con una cucharadita de sal.

Si se quiere abrillantar los muebles se puede mezclar vinagre con aceite de oliva (en una proporción de uno a tres, respectivamente), o limón con aceite de oliva en proporción de uno a dos. Y si se trata de dejar reluciente el inodoro, hay que echar vinagre y bicarbonato a partes iguales y dejar actuar toda la noche. Por la mañana no hay más que frotar.

Alternativas a los ambientadores o los cada vez más abundantes productos de aromaterapia supuestamente libres de química hay unas cuantas, desde colocar en recipientes hierbas secas o ramas de pino hasta disponer bandejas con bicarbonato de sodio para absorber los olores o hervir agua con canela. También se puede añadir a los productos de limpieza caseros tomillo, limón, enebro, clavo, o infusiones de eucalipto, romero o espliego.

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