«No hay una solución por falta de voluntad política»

Aminatou Haidar, con la melfa tradicional. :: Lenin NollyEFE/ /
Aminatou Haidar, con la melfa tradicional. :: Lenin NollyEFE / /

El rostro más conocido de la revolución dicta su sentencia: «He sacrificado todo en la vida». Aminatou Haidar llegó a las televisiones en 2009 por su huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote tras ser expulsada del Sahara Occidental. Para regresar debía pedir disculpas al rey Mohammed VI y anunciar públicamente que era marroquí. Se levantó el veto después de 32 días.

A los 20 años fue encarcelada en una de las prisiones secretas marroquíes por manifestarse a favor de la autodeterminación. No se presentaron cargos contra ella, ni se celebró un juicio; pero pasó cuatro años retenida y con los ojos vendados. Vivió hacinada con una decena de mujeres más en un pequeño habitáculo. «El techo era de chapa y el calor, insoportable; sobre todo, cuando dormíamos. Era una lata de sardinas», cuenta.

Su familia nunca conoció su paradero. Por aquel entonces, en pleno conflicto armado, era la actuación habitual de Marruecos y el Frente Polisario. El alto el fuego de 1991 supuso la liberación de los presos de ambos bandos. Recuerda con mucho dolor varios episodios que sufrieron sus compañeros. «Mohamed Jalil Ayach tendría más o menos mi edad cuando lo encontré muerto en los baños, era un niño», dice. Su delito fue no reconocer al entonces ocupante del trono, Hassan II, como su rey. En el patio practicaban 'El avión' o 'El pollo'. Los agentes ataban los pies de los reclusos a una grúa y le hacían girar con ella. «Se lo hicieron al que sería el padre de mis hijos», explica pausadamente.

Aminatou abandonó sus estudios, pero preside el Colectivo Saharaui de los Derechos Humanos. En enero, recibió a una delegación política interesada en la autodeterminación del Sahara, visitas que se suceden con frecuencia. Se les prohibió la salida de la ciudad y fue agredida ante agentes de la MINURSO (la Misión de Naciones Unidas para el referéndum en el Sahara Occidental). A su juicio, no tiene sentido el trabajo de la ONU en el Sahara. Para Aminatou, el conflicto no se ha resuelto todavía porque «la comunidad internacional no tiene voluntad política». Ella se define libre cuando llega al desierto, donde se evade de la atenta mirada de los centinelas que vigilan su casa día y noche.