Siete de cada diez españoles están a favor de que se pueda aplicar la eutanasia

Ángel Hernández, con su esposa María José Carrasco, enferma de esclerosis, a la que ayudó a morir y por lo que está procesado./R.C.
Ángel Hernández, con su esposa María José Carrasco, enferma de esclerosis, a la que ayudó a morir y por lo que está procesado. / R.C.

Crece el respaldo al matrimonio homosexual y al aborto y los ciudadanos se dividen a la hora de autorizar los vientres de alquiler, según un estudio de la Fundación BBVA

Alfonso Torices
ALFONSO TORICESMadrid

El respaldo a la aplicación de la eutanasia genera un enorme consenso en la sociedad española a la vista de los resultados del 'Estudio europeo de valores 2019', elaborado por la Fundación BBVA. Siete de cada diez españoles son muy o totalmente partidarios de autorizar esta práctica, con supervisión y ayuda médica, para «los enfermos en fase terminal de una enfermedad incurable que han expresado su voluntad de no seguir viviendo». Solo el 11% está en total desacuerdo, según el mismo informe, elaborado a partir de 1.500 encuestas en España y en cada uno de los otros grandes países europeos (Alemania, Reino Unido, Francia e Italia).

España, de hecho, es el segundo país de los cinco estudiados con un mayor apoyo social a la legalización de la eutanasia, ya que en el baremo de 0 y 10 -el sistema para medir el grado de aprobación que usa el estudio- logra un respaldo medio de 7,4, solo superado por el 7,9 de Reino Unido. Pero no solo es una aceptación muy alta sino también general. Son partidarios de su regulación la mayoría de los españoles de todos los sexos, edades e ideologías. Incluso los más religiosos, pese a la oposición de la Iglesia, le otorgan un 6. El apoyo es claro y se consolida con los años, pues es un 15% superior al que recibió en el estudio equivalente realizado por la Fundación BBVA en 2012.

Giro de los conservadores

Otra práctica sujeta a controversias sociales que ha consolidado con claridad su respaldo entre los españoles, desde su aprobación en 2004, es el matrimonio homosexual. El estudio indica que el 63% de los ciudadanos dan un apoyo entusiasta a la implantación de este derecho, con un índice de aceptación solo superado por los muy altos de Reino Unido y Francia. El respaldo social en España a esta medida ha aumentado un 16% en los últimos seis años y ya ni siquiera es rechazada por quienes se declaran como muy religiosos o se encuadran en la derecha política. Algo muy similar ocurre con la alta aceptación a que las parejas homosexuales puedan adoptar, que recibe un apoyo de 6,4 sobre 10 y que ha mejorado un 18% desde 2012.

Donde las opiniones de los españoles están más divididas es en considerar aceptables o no la legalidad de la interrupción voluntaria del embarazo o la hipotética autorización de la gestación subrogada. En el caso del aborto, recibe un apoyo de 5,6 sobre 10, con un 40% de defensores máximos y un 28% de detractores absolutos. Supone una mejora del 12% en seis años, pues el estudio de 2012 le otorgó un aprobado raspado (5). Lo rechazan en mayor medida los mayores de 65 años, quienes se declaran de centro o de derecha, y los que están en el nivel medio y alto de religiosidad.

Con la gestación subrogada la división social es aún más clara, como en casi toda Europa. Recibe un apoyo por la mínima de 5,1 sobre 10 y hay tantos españoles que consideran totalmente inaceptable su legalización como los que la ven absolutamente aceptable, un 30% en cada extremo. Eso sí, la percepción sobre los vientres de alquiler ha mejorado, pues en 2009 tuvo un suspenso de 4,5 sobre 10 y en 2012 un 5.

La encuesta detecta un fuerte retroceso de los que se consideran religiosos y una mala imagen social de todas las confesiones

Otra de las conclusiones del estudio es que las religiones están en España en claro retroceso y acumulan una mala imagen social. Declaran pertenecer a un grupo religioso el 63% de los ciudadanos -una proporción solo superada por Italia-, lo que supone una caída de ocho puntos desde el 71% de 2012. Pero es que, además, cuando les piden que calculen su grado de religiosidad, la media admite que es escasa (4,3 sobre 10) y el 55% confiesa que no reza nunca. La mayoría cree que las religiones «son más fuentes de conflictos que de paz», que «tienen una influencia social negativa» y que «no dan respuesta a las cuestiones más importantes de las personas».

El informe refleja otros notables cambios en la sociedad española, como que la gran mayoría de los consultados tengan claro que no es necesario vivir en pareja ni tener hijos para ser feliz, una opinión solo superada por Reino Unido, y también valores más tradicionales como un absoluto rechazo a las infidelidades dentro de la pareja, que ven inaceptables (3,6 sobre 10).

Acoso y discriminación a la mujer, males generalizados

Los españoles, según el estudio de la Fundación BBVA, son los ciudadanos de los grandes países europeos, junto con los italianos, que más clara dicen tener la brecha social y laboral y el acoso que sufren una buena parte de las mujeres por el solo hecho de serlo.

La inmensa mayoría, una media de entre un 7,6 y un 8 sobre 10, están muy de acuerdo con tres afirmaciones propuestas por los investigadores: que, dentro de la pareja, el maltrato físico a las mujeres es más frecuente que el de los hombres; y que el acoso sexual y la discriminación a las mujeres están muy extendidos en la sociedad.

Los españoles que admiten que la mujer está sometida por razones de género a estas vejaciones y discriminaciones están por encima de la media de los cinco países encuestados y, además, son una mayoría generalizada, con pocas diferencias por sexo, edad o ideología.