Cómo está el servicio

Cómo está el servicio

Mayordomo, doncella, ama de llaves, 'salus'... Lejos de ser cosa del pasado, el empleo doméstico de lujo está en auge y la demanda supera a la oferta

ISABEL IBÁÑEZ

Un anuncio en un periódico pidiendo una doncella es el germen de este reportaje. Llamando al teléfono responde un hombre que dice no poder dar detalles porque el cliente es una persona «extremadamente importante de nuestro país y pide total confidencialidad». Pero es el punto de partida para adentrarse en un terreno poco conocido y circunscrito para la mayoría de los mortales a series que reflejan épocas pasadas, como 'Downton Abbey' o aquella otra que triunfó en los años 70, 'Arriba y abajo', con criados, mayordomos, doncellas, amas de llaves, cocineras, institutrices, limpiadoras... que sirven a sus señores vestidos de uniforme y sujetos a un estricto protocolo y también a un sistema de clases bien diferenciado. Sin olvidar a Gracita Morales en '¡Cómo está el servicio!', comedia española de 1968 dirigida por Mariano Ozores donde la actriz hizo famoso aquello de «Caray con el señorito», dicho además con su peculiar voz.

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Y resulta que así les siguen llamando en la actualidad, señoritos, incluso si hablamos de la cúspide de la pirámide, de los mayordomos al más alto nivel, una legión que está saliendo de prestigiosas academias y que resulta insuficiente para atender una demanda creciente, según las empresas que se dedican a hacer de intermediarios entre clientes y trabajadores. Lo certifica Juan de Dios Orozco, profesional en el ámbito del protocolo y responsable de International Butler School: «Nos llaman 10 o 12 personas al mes con intenciones reales de contratar a uno de nuestros mayordomos, no de los que cobran 1.200 euros al mes, que más que otra cosa son camareros distinguidos que la gente que recibe a los fotógrafos del '¡Hola!' quiere tener para lucir. Los nuestros cobran un mínimo de 2.400 mensuales con un contrato que no pertenece al sector del empleo doméstico, sino que es pactado. Hay casos, como algún profesional en casas mexicanas, que llegan a cobrar hasta 120.000 euros limpios al año; me refiero a perfiles a los que les piden no tener pareja, estar a su disposición los 365 días del año, tener una edad determinada...».

Dice que a veces tardan hasta cinco meses en dar alguien que satisfaga al solicitante. «En España no encontramos gente preparada, hay un nicho importante de trabajo por descubrir -aduce-. Y es una profesión bonita en la que se puede ganar mucho dinero; no estamos hablando de 50 euros en propinas, sino mucho, mucho más». Recibe medio centenar de aspirantes al mes para emplearse, con currículos brillantes, licenciados con idiomas, «pero al hacerles el test psicotécnico ¡les falta actitud! Porque buscamos una especial predisposición, un deseo de agradar a personas exigentes irascibles a veces, que sepan adaptarse a un entorno hostil. Gente que se enfada si le haces malgastar cinco minutos porque puede suponerle perder miles de euros, prestigio, imagen... Como que un mayordomo coloque una condecoración en el uniforme que no es. No es solo servir el té y vestir chaqué, sino saber moverse por el mundo al más alto nivel».

«Crecen los clientes venezolanos y mexicanos, y los que piden personal para barcos de lujo» Marta Medina | Domestika International

También mayordomas

Su escuela forma a «profesionales para hoteles de lujo y gran lujo, resorts del Caribe con cincuenta mayordomos para diferenciarse, también para grandes propiedades y yates privados». Y si todo va bien, es decir, si la relación señorito-mayordomo se asienta, la empresa percibe un porcentaje del sueldo anual que prefiere no concretar. Porque la relación no siempre va bien; hay muchos que se echan para atrás cuando conocen al contratador: «No aguantan su carácter o no pueden seguirle el ritmo, porque llegan a casa a las tres de la mañana y madrugan a las siete».

Este militar de carrera dedicado al protocolo tiene una «concepción actualizada de los servicios de mayordomía adaptada al siglo XXI, que se asemeja más a un jefe de equipos que lleve la administración de varias casas o acompañe a dirigentes por todo el mundo que al tradicional mayordomo que imaginamos». Por cierto, confirma Orozco que también hay mayordomas, a su juicio, incluso mejores a la hora de gestionar, y que cada vez son más: «Los países árabes las prefieren», precisa, en referencia a que el hombre de la casa quiere a su esposa rodeada solo de mujeres, una curiosa forma de llegar a la igualdad en el empleo a través del machismo.

«El mayordomo debe agradar a personas a veces irascibles, adaptarse a un entorno hostil» Juan de Dios Orozco | International Butler School

Pero no solo hablamos de mayordomos. Domestika International es una de las sociedades dedicadas en España a ofertar servicios domésticos con el 25% de su demanda centrada en hogares de alto poder adquisitivo. Aunque hay otras empresas, pero es llamativo que, intentando contactar con varias de ellas, resulte casi imposible conseguir que respondan al teléfono ni devuelvan los mensajes. «Estamos hasta arriba», dicen. Sí responde Marta Medina, responsable de Domestika International, que, con varias franquicias, confirma la tendencia al alza de este sector del lujo: «Hay más demanda que oferta. Recibimos quince o veinte solicitudes diarias para trabajar en Madrid, pero, tras el proceso de selección, nos quedamos con cinco que sí valen... Antes había más clientes españoles, pero cada vez son más los extranjeros que requieren este tipo de personal, mexicanos y venezolanos acostumbrados en sus países a tener muchos sirvientes, rusos en Ibiza y Marbella... Y están aumentando las solicitudes de barcos de lujo en Baleares». Respecto a las candidatas, abundan las ucranianas y georgianas, aunque también hay quien prefiere españolas o latinas.

Lo que su empresa ofrece son doncellas, mayordomos, cocineros, limpiadores, chóferes, jardineros... La doncella, por ejemplo, debe ser «muy educada y discreta», y ocuparse del desayuno, de atender la mesa (si no hay mayordomo), arreglar el dormitorio de los señores y su ropa, recibir a las visitas... «Las buenas tienen cierta edad, les ha dado tiempo a aprender el oficio, y hay mucha gente que las prefiere tradicionales; es decir, que sepan servir muy bien la mesa, limpiar la plata... Es gente acostumbrada al servicio de otras épocas», agrega.

Excesos

Si hay doncella, en la misma casa suele haber cocinera y limpiadora. En el caso del 'matrimonio doméstico', él hace de chófer, va a los recados y se ocupa del mantenimiento, mientras la mujer se encarga de las tareas del hogar o de que las personas que lo hacen cumplan. También se solicitan 'nannys' o institutrices para los niños, y emerge la figura de las 'salus', enfermeras tituladas -suelen ser españolas- para ayudar a las madres recién paridas a cuidar de sus bebés durante la noche las primeras semanas de vida, trabajo por el que pueden ganar hasta 5.000 euros mensuales.

Hay que hablar también de excesos; una doncella que prefiere mantener el anonimato recordaba su estancia en una casona a las órdenes de un hombre de 80 años en activo al que además de las cosas pactadas, incluso las más exigentes, como abrirle la cama, atarle los cordones de los zapatos, darle la crema en la cara... a las tres de la mañana la despertaba para que le preparara una tostada. Marta Medina reconoce que esto existe, pero que ella se ocupa «tanto de que los clientes estén satisfechos con el servicio como de que los trabajadores no tengan que afrontar este tipo de cosas».

«Pedimos que nos equiparen al resto de trabajadores en todos los ámbitos» Lorea Ureta | Asoc. Trabajadoras del Hogar

Preguntaron una vez al actor Gordon Jackson (Escocia, 1923-1990), el pelirrojo mayordomo de la serie 'Arriba y Abajo', si podría desempeñar ese papel en la vida real: «Sería completamente imposible que siempre accediera a todos los deseos de los señores y estuviera de acuerdo con ellos». Una cosa queda clara, que para esto del servicio hay que servir.