Cómo saber si está sufriendo un ictus

Rafael Fernández de Soria, director de director de la Unidad de Cardiología del Hospital Quirónsalud Clideba.
El doctor Rafael Fernández de Soria explica qué señales de alarma debemos conocer

Se habla mucho de la gravedad del ictus, pero ¿qué es exactamente? El doctor Rafael Fernández de Soria, director de la Unidad de Cardiología del Hospital Quirónsalud Clideba, explica que se trata de una alteración de la circulación del cerebro que compromete la llegada de sangre al mismo (se conoce habitualmente como embolia cerebral o infarto cerebral). Es una patología cerebrovascular aguda, que puede ser transitoria (dura menos de 24 horas, accidente isquémico transitorio) o permanente (infarto cerebral).

Los neurólogos y los cardiólogos intervienen con frecuencia en la coordinación de la asistencia de los pacientes con ictus debido a que aproximadamente entre un 20 y un 30% de los ictus están relacionados con enfermedades cardiacas.

¿Qué señales de alarma debemos conocer y cómo debemos actuar?

Hay una serie de señales de alarma, sencillas de reconocer, como son aquellas en que la persona dice o vemos que se le tuerce o «se le cae» una parte de la cara, pierde fuerza o sensibilidad en alguno de los miembros, tiene dificultad para expresarse o entender, dice que no ve o que tiene un dolor de cabeza muy intenso que antes no había tenido.

Para reconocer si una persona está sufriendo un ictus hay que seguir tres sencillas indicaciones:

1. Pedirle que sonría.

2. Pedirle que levante los brazos o las piernas.

3. Pedirle que responda a preguntas sencillas.

Es importante actuar en las tres primeras horas ya que el tiempo es vital para dar el mejor tratamiento a este posible ictus. Ante la más mínima sospecha o señal de alarma, hay que ir a un centro hospitalario o llamar al 112.

Prevención

Para evitar un ictus o que nos afecte lo más tarde posible hay que hacer control (prevención) de los factores de riesgos cardiovasculares como son hipertensión, colesterol, tabaquismo, diabetes, sedentarismo y arritmia cardiaca.

La dieta, el control del peso y el ejercicio son fundamentales en la prevención del ictus ya que nos mantiene activos, baja la tensión arterial, mejora la cifra de diabetes y nos ayuda en nuestra vida diaria a controlar el estrés.

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