La fisioterapia infantil, desconocida pero beneficiosa para la salud de los menores

La fisioterapia infantil, desconocida pero beneficiosa para la salud de los menores

«Se puede tratar a un bebé desde la primera semana de vida», explica el fisioterapeuta Raúl Rebollo

Elena Martin Lopez
ELENA MARTIN LOPEZMadrid

Es frecuente entre los adultos recurrir al fisioterapeuta para tratar distintas dolecias, pero no siempre se piensa en estos profesionales para solucionar problemas infantiles. En los últimos años ha ganado popularidad esta especialización dirigida a menores -desde bebés a adolescentes- que se ocupa corregir distintos trastornos.

«Se puede tratar a un bebé desde la primera semana después del nacimiento», explica el fisioterapeuta Raúl Rebollo, director de los centros Fisio-Médicos Leioa y Barakaldo, en el País Vasco. «Cuanto antes se le someta a fisioterapia infantil más se le podrá ayudar a corregir los problemas que condicionan su desarrollo. Hay que tener en cuenta que cuanto menor sea la edad del niño, mayor es su plasticidad cerebral y músculo-esquelética y más rápida será la evolución», añade.

Entre los problemas más frecuentes que se pueden tratar con fisioterapia están los digestivos, como estreñimiento, reflujo o cólicos, que suelen ocurrir en sistemas recién estrenados, -como es el caso de los bebés-, y que suelen provocar llantos contínuos. «Hace tiempo vinieron unos padres prácticamente desesperados porque su hija llevaba días sin parar de llorar. No sabían qué le pasaba y no podían conciliar el sueño por los llantos de la niña. Tras la evaluación de fisioterapia vimos que era un problema digestivo. Después de la primera sesión, los llantos se redujeron en un 60%. Los padres no se lo creían. Finalmente, acabamos con el problema en un par de sesiones», cuenta Rebollo.

Para solucionar estas dolencias se realiza una técnica muy suave, en el sentido del sistema digestivo, que no provoca dolor ni supone ningún riesgo para el bebé.

También son habituales en consulta los trastornos en el desarrollo, que pueden deberse a infecciones durante el parto, traumatismos, complicaciones al nacer o partos prematuros. Es el caso de niños con espina bífida, agenesias, parálisis cerebral, síndrome X frágil, escoliosis del lactante o hiperlordosis, entre otros. Algunas de estas condiciones suelen identificarse cuando el bebé no responde correctamente a las etapas de desarrollo -no es capaz de sentarse solo, darse la vuelta o gatear-, y el tratamiento se centra en restablecer las funciones dañadas y guiar al niño en su crecimiento con la estimulación psicomotriz y neuromotriz necesaria.

Un tercer escenario son los problemas respiratorios, como bronquitis, fibrosis quística o asma, que son «muy comunes en invierno y más fáciles de tratar», destaca el experto.

Entre los beneficios directos en los menores, Rebollo destaca que «la fisioterapia infantil puede ayudar, por medio de movilizaciones o masaje, a que el bebé se sienta más tranquilo y relajado, lo que influye positivamente en el equilibrio de su sistema inmune. Por su parte, en caso de dificultades respiratorias, los tratamientos de fisioterapia pueden ayudar a reducir la mucosidad y las toses, repercutiendo positivamente en la calidad de vida del niño, mejorando su alimentación y su descanso. Mientras que en el caso de trastornos en el desarrollo, los ejercicios de movilidad realizados en consulta mejoran el sistema motor del menor, ayudándole a la construcción de su esquema corporal y mejorando la calidad de sus movimientos y la adquisición de nuevas posturas».

Rebollo advierte que los niños deben ser valorados por un profesional antes de someterse a una sesión de fisioterapia y que hay determinados casos en los que no se recomienda un tratamiento de estas características, como cuando el niño tiene traumatismos recientes, reumatismos inflamatorios agudos, fiebre, diarrea o cáncer.

La fisioterapia infantil también se ocupa de formar a los padres con el fin de dar continuidad a los ejercicios de rehabilitación realizados durante las sesiones. «Es interesante que los padres sepan dar un masaje básico. Los niños necesitan el contacto físico con su entorno, especialmente con sus progenitores, y estos masajes le ayudarán en su desarrollo físico, psíquico y cognitivo, pero hay que recalcar que no sustituyen en ningún caso al tratamiento de un fisioterapeuta cualificado», concluye.