Los jóvenes que consumen bebidas energéticas tienen peores hábitos de vida

Latas de diferentes variedades de Monster Energy/
Latas de diferentes variedades de Monster Energy

Un artículo de la revista 'Journal of Nutrition Education and Behavior' asocia estas bebidas con el consumo de tabaco y con más televisión y más videoconsolas

EDURNE MARTÍNEZ MADRID

El consumo de bebidas energéticas se ha triplicado en los últimos años entre los jóvenes estadounidenses. El alto contenido de cafeína, azúcar y calorías de estos productos preocupa a los profesionales de la salud, que constatan una disminución en la dieta de refrescos y zumos en favor de estas otras bebidas. Y esto tiene consecuencias. Según un artículo de la revista científica 'Journal of Nutrition Education and Behavior', el consumo habitual de bebidas energéticas entre los adolescentes se asocia con malos hábitos de vida, como fumar o pasar demasiado tiempo viendo la televisión o jugando a la videoconsola.

Los investigadores de las universidades de Minnesota y Duke llevaron a cabo el estudio con el fin de conocer los hábitos de los jóvenes y así poder concienciar del consumo excesivo de estas bebidas energéticas. La encuesta se realizó en veinte institutos públicos de Minnesota entre 2.793 adolescentes y se llegó a la conclusión de que los chicos que consumían bebidas energéticas más de una vez a la semana veían la televisión una hora más y jugaban cuatro horas más a la videoconsola cada siete días que los que solo las consumían una vez en este periodo de tiempo. Además, existe una relación entre el consumo de este tipo de bebidas y desayunar menos, aunque solo en el caso de las niñas.

Según la autora principal del estudio, la doctora Nicole Larson, el consumo de bebidas azucaradas entre los jóvenes es un motivo de preocupación porque está asociado a un mayor riesgo de caries entre los niños, un exceso de peso y una mala alimentación. Las bebidas energéticas son bebidas aromatizadas con azúcares añadidos y minerales que ayudan a recuperar el cuerpo después de un ejercicio intenso. Sin embargo, ya en 2011, la Sociedad Americana de Pediatría recomendó que estas bebidas energéticas fueran consumidas solo después de una actividad física intensa y prolongada y no en otras situaciones, ya que podían sobreestimular el sistema nervioso y no ofrecían ningún beneficio para el cuerpo. Y es que el consumo de bebidas energéticas entre los jóvenes ha dado lugar, según el artículo, a casos de convulsiones, arritmia cardiaca o incluso la muerte.

Por otro lado, el artículo asegura que la exposición a los anuncios de televisión hace que aumente en un 23% el consumo de las bebidas energéticas entre los niños y un 20% entre los adolescentes, porque la mayoría de los anuncios de bebidas energéticas las presentan como una muy buena opción para aquellos que hacen deporte por sus nutrientes. Pero la Sociedad Americana de Pediatría ha recordado en numerosas ocasiones que estas bebidas no son necesarias para los adolescentes que hacen deporte, a pesar de que la publicidad les haga pensar que son indispensables.