Mucho deporte y mal comer, una nefasta combinación

Clase de "spinning" o ciclismo "indoor"/
Clase de "spinning" o ciclismo "indoor"

Los médicos alertan que el 40% de las personas con trastorno alimenticio es adicto a los ejercicios físicos

DANIEL ROLDÁNMadrid

Los gimnasios suelen tener dos tipos de clientes. Unos son fijos y acuden a sudar todos casi todos los días; otros son temporales, que surgen en las temporadas altas para estos centros. Después de los excesos navideños, y como propósito para el año entrante, y tras la Semana Santa, con el objetivo de lucir palmito en la época estival, son los dos momentos en que los menos habituales acuden. Sobre todo, con el objetivo de perder algún kilo sobrante. Y si, de paso, consiguen aficionarse al ejercicio físico, mucho mejor.

Pero esta combinación de perder peso a través de un exceso de deporte puede ser peligrosa. Así lo advierte la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD), que ha detectado que detrás del hábito físico se encubren otros trastornos como trastornos de la alimentación donde el ejercicio se convierte en medida compensatoria para la pérdida de peso y, en algunos casos, deriva en un patrón de conducta anómalo que esconde psicopatología, como ocurre con la vigorexia. "Aunque la mayoría de la población expuesta no desarrolla adicción, si la persona es vulnerable y está diagnosticada de otros trastornos o adicciones la probabilidad aumenta", apunta el doctor Néstor Szerman, presidente de la SEPD.

La sociedad científica pone cifras a esta doble obsesión. Asegura que cuatro de cada diez personas sufren un trastorno de la conducta alimentaria y una adicción al deporte, una vinculación que cada vez es "más frecuente". "La diferencia entre ser adicto al deporte y no serlo viene marcada cuando el deporte interfiere la rutina y la vida diaria y la anteposición de éste a otras recompensas naturales", explica el doctor Szerman.

Muchos autores equiparan las reacciones que provoca el deporte en el cerebro con las que causan las drogas. "En personas vulnerables, expuestas, se podría afirmar que se producen reacciones semejantes. Hay personas que tienen sistemas y circuitos cerebrales disfuncionales que dan lugar a diferentes síntomas psíquicos como malestar, problemas de relación interpersonal y que mejoran cuando realizan un ejercicio físico intenso", comenta el presidente de la SEPD. En el lado contrario existen terapias para pacientes con patología dual que incluyen la práctica deportiva como parte del tratamiento. "Los modelos neurobiológicos en animales podrían explicar en muchos casos porqué en determinados pacientes con patología dual pueden compensarse o incluso mejorar con la realización de ejercicio físico", comenta el doctor Ignacio Basurte, quien da con la fórmula para evitar problemas: "Una alimentación variada y equilibrada y el ejercicio moderado".