Resuelven la paradoja del cerdo europeo

Un jabalí europeo, especie estrechamente emparentada con nuestros cerdos. :: Domenico Fulgione Federico/
Un jabalí europeo, especie estrechamente emparentada con nuestros cerdos. :: Domenico Fulgione Federico

LUIS ALFONSO GÁMEZBILBAO.

Una investigación dirigida por científicos de las universidades de Oxford y Queen Mary de Londres ha resuelto la llamada paradoja del cerdo europeo. Este mamífero fue domesticado en Oriente Próximo hace unos 10.500 años y llegó a Europa con las primeras poblaciones de ganaderos y agricultores hace unos 8.500 años. Por lo tanto, el cerdo moderno europeo debía mostrar en su ADN un estrecho parentesco con el jabalí de Oriente Próximo, pero no es así. Se parece más al jabalí europeo. Una paradoja inexplicable, hasta ahora.

El biólogo molecular Laurent A. F. Frantz y sus colaboradores han reescrito la historia de este animal doméstico en el Viejo Continente gracias a los genomas de más de 2.000 cerdos, incluidos 63 de yacimientos arqueológicos de Oriente Próximo y Europa de los últimos 10.000 años. Los hallazgos confirman que el jabalí de Anatolia (Turquía) fue domesticado hace unos 10.500 años y, 2.000 después, los primeros inmigrantes neolíticos introdujeron la especie doméstica en Europa.

Aquellos primeros cerdos europeos tenían bien marcado en su genoma su origen asiático. Sin embargo, en los tres milenios siguientes se cruzaron tan intensamente con el jabalí europeo que esa herencia genética acabó casi desapareciendo, aunque, indican los autores, lo que quedó explicaría sus pelajes negro y negro con manchas blancas. Así, hace 5.000 años, el legado de Oriente Próximo suponía menos del 50% del ADN del cerdo europeo, en el que en la actualidad se limita al 4% o menos. La integridad asiática de la especie se mantuvo mejor en algunas islas mediterráneas porque sus poblaciones de cerdos se hibridaron menos con los jabalís.

La intensa hibridación entre cerdo y jabalí en Europa ha hecho que casi desaparezca del ADN del primero su legado asiático

En el continente e islas grandes como Córcega y Cerdeña, tanto la costumbre de dejar a los animales sueltos en ciertas épocas del año como la trashumancia favorecieron un intenso flujo genético entre el jabalí europeo y el cerdo. El ADN demuestra que, «aunque los criadores mantuvieron la selección para algunos colores de pelaje, los cerdos domésticos interactuaron con el jabalí con tanta frecuencia que perdieron la firma ancestral del jabalí del que derivaban», indica Greger Larson, paleogenetista de la Universidad de Oxford y uno de los autores del estudio.

«A todos nos enseñan que el gran cambio fue el proceso inicial de domesticación, pero nuestros datos sugieren que casi nada de la selección humana durante los primeros 2.500 años de domesticación del cerdo ha sido importante en el desarrollo de los cerdos comerciales europeos modernos», afirma Frantz, director del estudio cuyas conclusiones publica la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences'.