Olivos en el destierro

Una mujer examina el árbol utilizado en la película 'El olivo', de Icíar Bollaín, inspirada en una caso real. :: JOSé JORDáNafp/ /
Una mujer examina el árbol utilizado en la película 'El olivo', de Icíar Bollaín, inspirada en una caso real. :: JOSé JORDáNafp / /

Pueblos catalanes se rebelan ante el expolio de árboles milenarios para ornamentar otros paisajes. Reclaman una ley que impida que sean arrancados. «¿Qué dirías si se llevaran la Alhambra?»

ANTONIO PANIAGUA

El problema que ocurre en algunos pueblos de la Cataluña meridional es bastante parecido al argumento de la película 'El olivo', de Icíar Bollaín: gente que se resiste a la desaparición de su patrimonio natural. Los vecinos de la mancomunidad del Sénia, que se extiende también por municipios de una parte de Aragón y el norte de la Comunidad Valenciana, se han conjurado para evitar el expolio de sus olivos, algunos de ellos milenarios. Codiciados como si fueran tesoros, llegan a venderse por 20.000 euros. Son comparables a esas viejas piedras que han visto correr los siglos, testigos privilegiados de la historia. Esos árboles de tronco torturado y corteza rugosa que se arrancan de la tierra van a ornamentar jardines, rotondas y hasta sedes financieras.

La plataforma Change.org llevaba hasta el miércoles casi 100.000 firmas contra la extracción de estas plantas, una práctica que es especialmente grave en la comarca de Montsià, al sur de Tarragona. De los campos se están esfumando árboles añejos que viajan a tierras extrañas y son comercializados a través de viveros. Es un negocio pujante; todos se darían de tortas por poder lucir un ejemplar de esta especie mediterránea.

Los olivos que tienen un perímetro de al menos 3,5 metros -la medida se toma desde una altura de 1,3 metros desde el suelo- son con toda seguridad milenarios, también llamados monumentales, según explica Jaume Antich, responsable de la Asociación del Territorio del Sénia. El empeño de estos pueblos pasa por que se apruebe una norma que limite el arranque. «Hace tiempo compré dos pequeñas fincas que incluyen trece olivos milenarios. La asociación quiere que los árboles estén en el sitio donde han permanecido toda la vida. Nos oponemos a que se arranquen los más antiguos, los de más de 3,5 metros de perímetro, pero no tanto los más jóvenes».

La iniciativa que se impulsa a través de Change.org fue puesta en marcha por el abogado Paco Zapater. «¿Te parecería bien que los turistas se llevaran, piedra a piedra, la Alhambra de Granada, el anfiteatro romano de Tarragona o el acueducto de Segovia? Pues eso está ocurriendo en Cataluña, sobre todo en la comarca del Montsià», reza el texto de la carta. Para los promotores que buscan apoyo a su causa, los responsables de la extracción merecen la peor reputación: «Tal es el frenesí de estos cuatreros modernos que en los últimos años se han llevado más de mil ejemplares. Si continúa este ritmo, en pocos años no quedará ni uno».

PROTECCIÓN LEGAL

Iniciativa parlamentaria.
Dentro de unas semanas se debatirá en el Parlament una iniciativa del PSC que va en la línea de lo que reclaman los alcaldes de la zona. La propuesta no de ley aboga por que Cataluña siga el ejemplo de Valencia y Apulia (Italia), que prohíben el desarraigo de árboles protegidos.
1.704 años
tiene el olivo más antiguo de España, según un estudio de la Universidad Politécnica de Madrid. El ejemplar se llama 'La Farga de Arion' y está ubicado en Ulldecona (Tarragona). Debió de plantarse hacia el 314, durante el mandato del emperador Constantino I (306-337 d. C.). Le sigue 'La Farga del Pou del Mas'. Se alza en La Jana (Castellón) y se calcula que tiene 1.182 años.

Savia multicentenaria

Menos beligerante, Antich apunta que en la mancomunidad han llegado a contabilizar 5.011 olivos milenarios, de los cuales el 62% se encuentra en la Comunidad Valenciana y el 37% en Cataluña. Solo en Ulldecona (Tarragona) se han inventariado 1.234 olivos monumentales. El más longevo, bautizado como 'La Farga de Arion', con 1.704 años, arraigó en tiempos de Constantino el Grande.

Resulta que en ese triángulo formado por Cataluña, la Comunidad Valenciana y Aragón se dan situaciones legislativas diferentes. Desde 2006, los valencianos tienen una ley que impide arrancar árboles protegidos. Según los firmantes de la petición, es paradójico «que al norte del río Sénia sea legal arrancar estos olivos, pero al sur no».

A veces la extracción del árbol se hace mal y el trasplante subsiguiente es fallido. Algunos miembros de la Mancomunidad de Sénia que prefieren no dar su nombre aseguran que el olivo desarraigado no dura más de diez años, cosa que no se suele decir al comprador.

Negocios en alza

Los viveros (como el de la imagen) se dedican a vender olivos extraídos de raíz, algunos de ellos multicentenarios. En estos casos, su precio puede alcanzar hasta 20.000 euros. Muchas calles de ciudades están adornadas con estos árboles cada vez más demandados.