«Hay que mostrar con orgullo a estos niños»

Concienciación. «Mi hija Pepita simboliza en las redes una nueva forma de inclusión». :: hoy/
Concienciación. «Mi hija Pepita simboliza en las redes una nueva forma de inclusión». :: hoy

«Si tienes un hijo con síndrome de Down no pasa nada, vas a ser igual de feliz»

ARANTZA FURUNDARENA

Con sus enormes ojos azules y su sonrisa irresistible, Pepita mola. Su madre, Fabiola Arroyo, es una licenciada en Derecho de 38 años que abandera una cuenta en Instagram con más de 200.000 seguidores y acaba de escribir 'Pepita es especial', un cuento donde una niña habla con naturalidad y ternura sobre su hermana con síndrome de Down.

-La narradora del libro es su hija mayor, de seis años.

-Ahora tiene siete. La convertí en narradora para darle también su papel, igual que a mi hijo Juan. No puede ser que Pepita sea el centro del universo dentro y fuera de casa.

-¿Teme que algún día caiga de esa nube?

-Las limitaciones las irá viendo. Caerá de la nube y habrá que ayudarla a gestionarlo. Pero no quiero adelantarme. Ahora solo tiene tres años.

-¿Qué mensaje desea transmitir con su libro?

-Los mismos que a través de Instagram: solidaridad, concienciación, diversidad... Ella hace una vida normal, como una hija más, como una hermana más, y me parecía genial contárselo a los niños. Normalizarlo, visibilizarlo.

-¿Queda aún mucho por hacer?

-Sí, pero ahora hay mucha ayuda, mucha información. Sabes que si está capacitada puede estudiar, ejercer una profesión, tener un novio incluso... Todo eso te tranquiliza. Antiguamente los escondían. He oído barbaridades. Yo, al contrario, dije: le voy a enseñar al mundo lo orgullosa que estoy de ella. Y creé en Instagram 'Pepitamola'.

-Para demostrar que no pasa nada.

-No le quiero vender la moto a nadie, pero si tienes un hijo con síndrome de Down no pasa nada. Vas a ser igual de feliz.

-¿Usted lo supo durante el embarazo?

-No. Lo mío fue una sorpresa bomba el día del parto. Me dijeron: «Ha salido todo bien, pero...». En ese pero se me paró el corazón. Al principio estuve en 'shock'.

-Ahora en cambio se siente una privilegiada.

-No estuve triste mucho tiempo. Pepita nació en mayo y en septiembre ya creamos la cuenta 'Pepitamola'. A partir de ahí fue todo para arriba. Tenemos 228.000 seguidores. La gente te dice que la quiere. Les gusta su naturalidad. Hasta nos paran por la calle.

-¿Tanta fama podría afectar a Pepita?

-'Pepitamola' se ha convertido en una herramienta de concienciación tan bonita para la gente joven... Y si ella es el mascarón de proa, la imagen de esta nueva forma de inclusión, espero que lo aprecie cuando sea mayor. Pero si no le gusta se cierra la cuenta y ya está.

-¿Qué comentarios recibe?

-Mensajes impresionantes, como que quizás pensaban abortar pero al ver la vida tan normal y feliz de nuestra familia han decidido seguir con el embarazo... O que han decidido adoptar a un niño con síndrome de Down.

-¿Qué ha evolucionado más: el lenguaje o la sociedad?

-Creo que por igual. Hemos dejado de usar palabras ofensivas: mongólico, subnormal, retrasado... Ahora son personas con capacidades diferentes. Y las tienen. Son hipercariñosos, hiperempáticos. En algunas cosas, mejores que nosotros.

-¿Qué es lo más especial de Pepita?

-Pepita tiene carácter, es una mandona. Pero cada vez que te ve se muere de la ilusión por darte un beso y un abrazo, y posee un don especial con la gente mayor.

-Samantha Vallejo-Nágera también habla maravillas de su hijo 'Roscón'.

-Ella fue de las primeras madres que vinieron a ayudarme. Entre todas hemos creado una red de apoyo emocional. Ayuda más la experiencia de una madre que un pediatra o un psicólogo. Yo ahora no me canso de decir a las que han dado a luz a un bebé con síndrome de Down: «Si supierais lo contentas que vais a estar...». Te aportan más ellos a ti que tú a ellos.