Morirse en España

El mayor problema de salud pública en nuestro país es el suicidio: calculando por encima, en 2016 hubo 70 veces más muertes por esta causa que por violencia de género, tres veces más que por accidentes de tráfico y el doble que por accidentes laborales

LUCIANO LÓPEZ NIETOFilólogo y escritor

Sabemos que las causas de muerte natural más frecuentes son los tumores cancerígenos y las enfermedades cardio-vasculares, y que se pueden prevenir con ejercicio físico moderado y una dieta adecuada, evitando además los excesos de alcohol, tabaco y los ambientes contaminados. Ahora bien, cuando reflexionamos sobre los fallecimientos de muerte no natural, pensamos en la violencia de género, los asesinatos mediáticos y los accidentes de tráfico, muy influidos por los medios de comunicación que, con frecuencia, abusan de enfoques sensacionalistas y detalles morbosos, amén de la manipulación política que ciertos grupos realizan de sucesos muy sonados de manera interesada.

Cualquier crimen relacionado con la violencia de género u otra causa debe ser condenado y rechazado tajantemente, sin olvidar que España es uno de los países más seguros del mundo, tanto en lo que se refiere a este tipo de delitos como a los homicidios de cualquier especie. Veamos algunas cifras estadísticas al respecto:

Asesinatos machistas en Europa en 2016, cifras por cada cien mil habitantes: Malta: 0,92; Islandia: 0,61; Croacia: 0,51; Lituania: 0,51; Hungría: 0,47; Finlandia: 0,43; Alemania: 0,39; Suiza: 0,33; Francia: 0,28; Inglaterra y Gales: 0,28; Italia: 0,24; Países Bajos: 0,21; España: 0,20; Eslovaquia: 0,18; Letonia: 0,09.

Tasa de homicidios cada cien mil habitantes en el periodo 2012/2016: Lituania: 5,6; Letonia: 4,3; Montenegro: 2,7; Bélgica:1,9; Finlandia: 1,6;Francia: 1,3; Reino Unido: 1,1; Croacia: 1,0; Portugal: 1,0; Suecia: 1,0;Alemania: 0,8; Italia: 0,8; España: 0,7;Suiza: 0,6; Islandia: 0,5.

El criminólogo Jorge Santos comentaba en la web del Ministerio del Interior que las cifras de homicidios en España son bastante bajas con respecto a los países europeos, e ínfimas si las comparamos con los 5,0 de Estados Unidos, los 19,0 de México o los 30,0 de Brasil, por poner algunos ejemplos significativos, y luego añade: «Lo habitual son arrebatos relacionados con conflictos interpersonales entre gente que se conoce, no son sicarios. Además, entre el 90% y el 95% de los homicidios se esclarecen».

No obstante, crímenes terribles como los de Laura Muelmo o el niño Gabriel, relatados por cierta prensa de manera sensacionalista, causaron una oleada de pánico e inseguridad que no se corresponde con la realidad cotidiana de nuestro país.

En un informe sobre los 632 homicidios acaecidos entre 2010 y 2012, tan solo 25 mostraban un componente sexual, sin embargo, la extraordinaria cobertura informativa sobre este tipo de delitos puede hacer pensar en un efecto determinante en la criminalidad española y no es así. Por otro lado, este mismo estudio revela que «el 62% de los homicidios son de hombres a manos de hombres; el 28% son mujeres asesinadas por hombres; el 7% son hombres muertos a manos de mujeres, y apenas el 3% de los casos son de mujeres que acaban con la vida de otras mujeres. Sobre la violencia en la pareja, de 871 autores citados , 131 son hombres que matan a su pareja o ex-pareja mujer y 17 son mujeres que matan a su pareja o ex-pareja hombre». A partir de estas cifras resulta evidente que los hombres matan más y mueren más.

Igual ocurre con los accidentes de tráfico. Según la DGT, el 78% de las víctimas durante 2017 eran de sexo masculino, había exceso de alcohol y testosterona, falta de prudencia y madurez, y ocurrieron en vías convencionales en el 77% de los casos, por lo que se ha reducido la velocidad máxima recientemente. A destacar la cifra de 44 ciclistas arrollados y muertos, con el consiguiente clamor de figuras del ciclismo y aficionados exigiendo penas más severas para castigar estas imprudencias criminales.

Intencionadamente, he dejado para el final el mayor problema de salud pública en nuestro país, una epidemia silenciosa y silenciada: el suicidio. Esta afirmación sorprende y confunde a mucha gente, es un tema tabú, casi nada se escucha en informativos a pesar de su extrema relevancia, puesto que 3.600 personas se suicidaron en 2016, 3.900 en 2014, setenta veces más víctimas que por violencia de género, tres veces más que en accidentes de tráfico, el doble que en accidentes laborales.

Atención: las tres cuartas partes son hombres, si bien quienes se suicidan tras matar a sus parejas apenas llegan al uno por ciento. Las causas, problemas psiquiátricos, el alcohol, las drogas, enfermedades crónicas, problemas financieros, rupturas amorosas, acoso continuado, etc.. A veces, varias causas conectadas de manera crítica llevan al suicida a decidir acabar con el sufrimiento por absoluta desesperación y terminar con sus vidas. Mucho cuidado con los jóvenes y ciertas páginas de Internet que muestran cómo llevarlo a cabo sin dolor, y con los estúpidos retos virales o 'selfies' en los que jóvenes ponen su vida en peligro extremo solo para conseguir 'likes' en la red. Casi nadie quiere matarse, en realidad, solo dejar de sufrir, cada intento es un grito de ayuda, pero no basta con el Teléfono de la Esperanza, necesitamos una campaña nacional de prevención del suicidio, formar a médicos, psicólogos clínicos y psiquiatras, porque el suicidio se puede y se debe prevenir.