Manipulación informativa

Si queremos reducir el alto grado de confusión informativa que nos invade, ser libres y elegir en consecuencia, los ciudadanos tenemos que hacer algo más que escuchar, ver, leer o aceptar, ciegamente

JOSÉ MARÍA MOLINADoctor en Derecho

De un tiempo a esta parte vienen siendo frecuentes continuas referencias a expresiones y conceptos relacionados con la desinformación, cuando estas actividades eran algo que solíamos vincular con la época de la Guerra Fría, ya superada.

Acontecimientos como las últimas elecciones presidenciales de los EE.UU., el referéndum del Brexit o el proceso separatista en Cataluña, trajeron a la actualidad viejos procedimientos utilizados para confundir a la opinión pública que pusieron de manifiesto sus consecuencias en la toma de decisiones democráticas transcendentales.

Como forma de contribuir a la sensibilización sobre esta seria amenaza para la democracia, no estaría de más indagar acerca de la desinformación para conocer sus métodos, su potencial lesivo y la necesidad de activar nuestras capacidades intelectivas para protegernos de ella, venga de donde venga y con independencia de que proceda del exterior o del interior y de quien sea el desinformador. Sin duda, contribuirá a tener las ideas más claras en momentos de llamada a las urnas.

Para el profesor Rodríguez Andrés, el término desinformación es habitual en el lenguaje político y periodístico, a la vez que se ha generalizado en el lenguaje común. Es un concepto que aparece vinculado a la manipulación informativa o la manipulación mediática, al control de la información en beneficio de intereses políticos o económicos, estrategias de gobiernos, partidos o grandes empresas, con la finalidad de engañar a la opinión pública. En definitiva, y como dice el Diccionario de la Real Academia desinformación es «dar información intencionadamente manipulada al servicio de ciertos fines» o «dar información insuficiente u omitirla». Es muy empleado en el campo de la comunicación política.

Transmitir información que no es verdadera de forma no intencionada es algo que puede resultar frecuente. Solo podrá hablarse de desinformación cuando hay una clara intención de engañar por parte de los promotores o transmisores de la información.

Por tanto, desinformación es el fenómeno en el que el emisor tiene el firme propósito de ejercer influencia o control sobre los receptores para que estos actúen de acuerdo con su deseo. Es, en consecuencia, un fenómeno intencional de falta a la verdad, ligado a la información y a los medios de comunicación, que utiliza como instrumento de agresión al adversario y está organizado. Actualmente se viene sirviendo de los medios que le brinda la sociedad digital y aparece como nuevo a través de la forma de 'posverdad'.

La desinformación, para conseguir sus propósitos, utiliza una serie de técnicas basadas en el lenguaje, el diseño o la mentira.

Entre los procedimientos retóricos de manipulación informativa está identificar la opinión contraria con el mal, apelando a sentimientos y no a razones (satanización). Eludir el matiz y cualquier razonamiento inteligente recurriendo al concepto semántico de la 'polaridad', utilizando adjetivos disuasivos. Apelar al enigma y al oscurantismo, de forma que cualquier interpretación es posible y, por consiguiente errada (esoterismo). Así como el recurso a innumerables conceptos desinformativos tales como la adulación, apelación a la autoridad, al miedo, estereotipos, eufemismos, etc.

Y entre las técnicas que se basan en la mentira, según el profesor Humberto Martínez-Fresneda, los medios de comunicación utilizan el presentar como verdadero lo que no son otra cosa que meras opiniones o hipótesis (engaño), se transmite una verdad de forma parcial mediante el vacío sugerente o, simplemente se oculta deliberadamente aspectos de la realidad que impiden el conocimiento íntegro de los hechos. Mediante la generalización de hechos parciales se aplica calificativos a un grupo basándose en hechos concretos y determinados de un individuo perteneciente al mismo; se presenta una situación mayoritaria de opinión pública a partir de entrevistas a un reducido número de personas (muestreo insuficiente); se hace eco de bulos que son improbables, presentando como noticias meras elucubraciones (rumores sin base); se mezclan los hechos y juicios de valor sin diferenciar entre la información y la opinión o se ofrecen informaciones de la actualidad como si fuesen una repetición del pasado, produciendo en la mentalidad de las personas resonancias en línea de perjuicios o estereotipos (manipulación del pasado).

Hace un año que la Unión Europea propuso un conjunto de medidas para combatir la desinformación en línea, que incluyen un Código de Buenas Prácticas sobre Desinformación, el apoyo a una red independiente de verificadores de información y medidas destinadas a fomentar el periodismo de calidad y promover la alfabetización mediática.

Con la próxima celebración de elecciones europeas, generales, autonómicas y locales, la sociedad española ha entrado en un terreno propicio para sufrir los embates de estas perversiones informativas y se comienzan a activar decisiones ya previstas en la Estrategias Nacional de Seguridad de 2017. En días pasados hemos tenido noticias de una unidad contra la desinformación en las elecciones que operará dentro del Departamento de Seguridad Nacional, como el Ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación ha presentado un informe sobre la desinformación y la amenaza global que supone para la libertad y la democracia y de como el CCN ha publicado un documento de Buenas Prácticas sobre 'Desinformación en el ciberespacio' donde se contiene un decálogo de recomendaciones.

Si queremos reducir el alto grado de confusión informativa que nos invade, ser libres y elegir en consecuencia, los ciudadanos tenemos que hacer algo más que escuchar, ver, leer o aceptar, ciegamente. Los tiempos que corren requieren, además, reflexionar sobre cómo se comunica todo ello para, de este modo, averiguar lo que piensa el emisor y desenmascarar cuando existe una comunicación manipulada.