La Guardia Civil investiga la salud de los delfines del zoo de Madrid

Delfines del zoo de Madrid, fotografiados por la organización Sea Shepherd/R. C.
Delfines del zoo de Madrid, fotografiados por la organización Sea Shepherd / R. C.

A partir de fotografías tomadas hace varios meses por la organización Sea Shepherd, el Zoo Aquarium ha sido denunciado ante el Seprona

Doménico Chiappe
DOMÉNICO CHIAPPEMadrid

Una organización para la «defensa y conservación» de los océanos –de logo de calavera y tridentes cruzados– se infiltró en el delfinario del zoológico de Madrid en 2018. En diciembre de ese año, ese «equipo encubierto» del Sea Shepherd Conservation Society preparó un dossier de siete fotografías y un vídeo donde se apreciaban lesiones en la piel de los cetáceos, y lo divulgó en su página web. Era un eslabón más de la 'Operación 404', una denuncia pública sobre la condición de los delfinarios del mundo. «El Zoo Aquarium de Madrid posee actualmente nueve delfines, seis fueron capturados en las aguas de Cuba y tres nacieron en cautiverio», acusaba Sea Shepherd. «Los informes muestran que once delfines murieron desde la década de 1980, y la muerte más reciente ocurrió en marzo de 2018».

Detalle de uno de los delfines del zoo de Madrid, fotografiados por la organización Sea Shepherd
Detalle de uno de los delfines del zoo de Madrid, fotografiados por la organización Sea Shepherd / R. C.

En España la denuncia pública pasó sin mayores consecuencias en esa ocasión hasta que, hace veinte días, la retoma una asociación que lucha para que los homínidos tengan derechos como «se los reconoceríamos a los neandertales si no se hubiesen extinguido». Una vez que el Proyecto Gran Simio tuvo «conocimiento de la 'Operación 404' enfocada a la cautividad de animales», dieron las imágenes de internet a un veterinario especialista en cetáceos, Agustín González, que elaboró un informe: en efecto, los delfines mencionados padecen úlceras dermatológicas, con «forma de cráter» en Lala, «pérdida de piel en el extremo superior de ambas mandíbulas» en otro delfín y «graves problemas oculares». El veterinario aseguraba que los animales se encuentran en condiciones de «gran sufrimiento» pero «se les obliga a seguir trabajando en cada espectáculo». El Proyecto Gran Simio envió este documento por correo electrónico al al Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil con la solicitud de investigar un «delito animal de maltrato».

Después de que los denunciantes hicieran pública su acción y que el Seprona iniciara su actuación, el Zoo Aquarium de Madrid respondió que las acusaciones son «totalmente falsas» con «evidente desprecio a la verdad y con fines espurios». La institución de la Casa de Campo de Madrid reconocía en Lala un «problema crónico que presenta en su piel pudiendo ser más o menos llamativo», aunque «no siempre posible de eliminar del todo». Recordaba que sus cetáceos «reciben una atención veterinaria permanente y tratamiento específico cuando así lo requieren», además de «una dieta equilibrada de pescado de primera calidad».

Cuando divulgó las primeras imágenes, Sea Shepherd anunció que «este vídeo es solo el comienzo», pues publicaría un informe completo de la 'Operación 404' con las «presuntas actividades ilegales en delfinarios como el Zoo Aquarium de Madrid. Si apoyas el cautiverio, Sea Shepherd viene por ti». Sin embargo, desde entonces no había dado ningún paso judicial en esa dirección, hasta que el Proyecto Gran Simio hizo suya la defensa de Lala y sus compañeros de piscina.

Ante la actuación de las autoridades, el zoo advierte que sus credenciales son solventes, pues de otra manera no pertenecerían a las principales asociaciones que agrupan zoológicos del resto del mundo, que siguen el 'Convenio sobre el comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestre' (Cites), y anuncia acciones legales contra los denunciantes. No acompaña, no obstante, su respuesta de retratos de sus delfines para constatar la evolución de las heridas. O de sus cicatrices.

Temas

Madrid