El precio de la despedida

Salvo que hayamos decidido donar nuestro cuerpo a la ciencia, morirse no es algo que esté al alcance de cualquiera. Si echamos cuentas y sumamos lo imprescindible, es decir, velatorio, ataúd, sepelio o incineración, flores, coche fúnebre, esquelas... despedirnos de este mundo sale por unos 3.500 euros de media. Y estamos hablando de un entierro sencillo, en un ataúd sencillo -nada que ver con el de bronce macizo bañado en oro de 14 quilates y forro de terciopelo azul de 30.000 euros en el que descansa eternamente Michael Jackson-, y con una sencilla coronita de flores.

Según la Asociación Española de Funerarias, el precio medio de un servicio está compuesto en un 49,5% por el coste de los servicios funerarios en sentido estricto; en un 15% por certificados y tasas, iglesia, coronas, lápidas, esquelas...; en un 18,5% por los costes de la inhumación o incineración y en un 17% por los impuestos indirectos (IVA). Lo malo, según la Organización de Consumidores y Usuarios, es que es difícil disponer de antemano de información que nos ayude a elegir, «ya que es un sector poco transparente y con poca competencia». Por si eso fuera poco, los precios cambian, y mucho, dependiendo de dónde ocurra el deceso: de los 6.400 euros de Barcelona a los 2.200 de Cuenca.

 

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