Fuente Palmera, blanco y radiante

Higar Novias revolucionó la economía del pueblo. Hoy, fabrica unos 15.000 vestidos al año y tira del resto de negocios locales. :: salvador salas/
Higar Novias revolucionó la economía del pueblo. Hoy, fabrica unos 15.000 vestidos al año y tira del resto de negocios locales. :: salvador salas

Conocido como 'el pueblo de las novias', este pequeño municipio de la campiña cordobesa exporta vestidos a 25 países y mueve más de 20 millones de euros anuales en el sector nupcial

SUSANA ZAMORA

Falta un año para la boda, pero Laura P. ya no piensa en otra cosa. Lugar de celebración, catering, regalos para los invitados, viaje de novios y, sobre todo, el vestido de novia. Quiere algo sencillo; «es tendencia», asegura, pero lo que ha visto hasta ahora no le convence: «O muy 'hippy' o demasiado simplón». Se ha hecho más de 160 kilómetros desde Jaén para dar con ese vestido que, «cuando lo vea, sabré que es el mío», resume esta funcionaria. En la céntrica calle Portales, eje comercial de la Colonia de Fuente Palmera (Córdoba), apura un café mientras espera la apertura de los muchos negocios especializados en el sector nupcial. «Unas amigas me comentaron que este pueblo estaba volcado en las bodas y que hay una diseñadora que trabaja este estilo que yo busco; solo en esta calle, ya he visto varios complementos que me han gustado», confiesa.

Más información

Desde allí, observa cómo el incipiente trasiego de personas que entra y sale de la plaza Real, donde comparten la fachada principal el Ayuntamiento y la iglesia de la Purísima Concepción, se intensifica a medida que el reloj roza las 09.30. Tañen puntuales las campanas de la torre de la iglesia, que, en Fuente Palmera, siempre suenan a boda. A esa hora ya hay varias clientas esperando en la puerta de Higar Novias.

«En Higar Novias, he podido crear mi vestido a partir de tres diseños» Loles Berrocal | Novia

Hace casi cuarenta años que su fundador, José Luis Hidalgo, revolucionó este municipio del Valle del Guadalquivir (a 50 kilómetros de Córdoba y con apenas 11.000 habitantes) con la apertura de una sofisticada 'boutique'. Aquellos escaparates con exclusiva «ropa de domingo» y, posteriormente, modernos trajes de fiesta atrajeron la atención y el bolsillo de clientes locales y de poblaciones cercanas. Sin estudios de diseño ni mucha idea sobre tejidos, este visionario de la moda empezó así a transformar la economía local, eminentemente agrícola hasta ese momento. «La agricultura siempre fue nuestro motor económico. Tras la colonización de Carlos III, a finales del siglo XVIII, hubo un reparto de 10.000 hectáreas de tierra, todas de regadío, en pequeñas parcelas (el 85% tienen menos de 20.000 metros), lo que permitió que gran parte de Fuente Palmera viviera del campo. No se sorprenda si alguien se presenta con el apellido Rossi, Wich, Hilinguer, Heinz o Mohigefer, pues los primeros colonos procedían del centro de Europa», aclara a este periódico desde la sede local de su partido (IU) Francisco Javier Ruiz, alcalde de la Colonia de Fuente Palmera.

Pero, hoy, su verdadero tractor económico es la industria textil. Y José Luis Hidalgo, un pionero. Bueno, él -tahonero, hijo y nieto de panaderos- y su esposa, funcionaria de la Cámara Agraria. Ambos, neófitos en el universo de las bodas, se dedicaron en cuerpo y alma a sentar las bases de un negocio que tenía más de corazonada que de estudio de mercado. Pero funcionó. Todo el género que compraban se lo quitaban de las manos, y eso les llevó a dar un paso más en su aventura empresarial tan solo dos años después de iniciarla en 1980.

Fue el salto a la fabricación propia. «Decidió viajar a Barcelona para adquirir tejidos y que una modista los confeccionara aquí. Aún se emociona al recordar cuando recelaban de venderle género y con desprecio decían: 'Aquí hay un hombre de Córdoba que dice que quiere tejidos'. Pero aquel 'don Nadie' se convirtió en pocos meses en un gran cliente al que posteriormente se referían como 'el señor de Córdoba que viene a por sus tejidos'», revive Manuel Hidalgo, hoy al frente de la empresa familiar después de que su padre se jubilara, hace cinco años.

La compañía cuenta con cien trabajadores directos (el 90%, locales) y otros tantos indirectos. Con cuatro diseñadores y la exclusividad en la producción y distribución de la línea de vestidos 'Hannibal Laguna Atelier', fabrican unas 15.000 piezas al año, que reparten por 200 puntos de venta en España y el extranjero. Un 10% de esa producción se exporta a 25 países, sobre todo de Europa y Oriente Medio, aunque también a México, Panamá o Miami.

«Aprendí mucho con Josefina Novias, pero vi el tirón que tenían las bodas y monté mi negocio» María Bolancé | Diseñadora

El joven gerente reconoce que esta expansión comercial, que los ha convertido en el mayor fabricante de vestidos de novia y fiesta de Andalucía y los ha situado a la cabeza del sector a nivel nacional, no hubiera sido posible sin el paso decisivo que dio su padre cuando en 1992 vio en televisión que una máquina hacía patrones. Aquel artilugio permitía escalar automáticamente todas las tallas y sin errores. Era lo que necesitaba su empresa para seguir creciendo y, sin pensarlo demasiado, negoció el precio (10 millones de las antiguas pesetas) y el tiempo de formación, que logró que fuera un mes en lugar de quince días.

Higar Novias se desmarcaba así de sus competidores, y cada vez más novias se desplazaban hasta su tienda en Fuente Palmera. Ser fabricantes les permitía adaptar los trajes al gusto del cliente y tirar los precios a la baja (actualmente, entre los 800 y 1.800 euros). La tienda tiene más de 2.000 metros cuadrados repartidos en dos plantas, con catorce probadores y el taller de confección anexo, un hervidero ensordecedor de actividad: sobre largos tableros, un grupo de mujeres corta tejidos, otro confecciona al ritmo vertiginoso de las máquinas automáticas y otras planchan, bordan y rematan las piezas con precisión y rapidez prodigiosas.

El número 4 de la calle Portales parece un local más, pero engaña. La poesía de Alberti de la sala de espera, el olor embriagador del nardo en el ambiente y la romántica decoración en tonos pasteles reciben al medio centenar de clientas que algunos días pueden pasar por este centro de peregrinación de las novias.Así lo hizo Loles Berrocal, que, aunque residente en Burdeos (Francia), quiso dar el sí quiero a su pareja con un vestido de Higar Novias. «Había visto algo por catálogo, pero no me gustaba nada. Me hablaron de esta tienda y no necesité ver más», asegura esta antequerana, que en su boda, celebrada el pasado 9 de junio, lució un modelo personalizado y exclusivo, creado por ella misma a partir de otros tres. «Ser fabricantes nos proporciona una capacidad de reacción única, como la que tuvimos con una clienta a la que le volvimos a hacer en 24 horas el mismo traje de novia. Lo había recogido dos días antes de la ceremonia con tan mala suerte de que se lo robaron poco después en un centro comercial», ilustra el gerente.

Pero Fuente Palmera hace dos décadas que dejó de ser referente solo por una firma de trajes nupciales. Ya es 'el pueblo de las novias', al multiplicarse los comercios enfocados al sector. Hoy son seis especializados solo en vestidos de ceremonia. Higar Novias abrió una senda que ahora otros siguen, aprovechando los vientos favorables que soplan para el negocio: la afluencia de público atraído por la solera de una empresa y la marca que, como municipio, han ido levantando con la organización de una feria anual conocida como 'Fuente Palmera, de boda'.

«En Barcelona, receleban de mi padre cuando iba a comprar tejidos» Manuel Hidalgo | Gerente

Es el caso de la diseñadora local Sara Ostos. En 2014 abrió su propia tienda de vestuario nupcial después de formarse en Milán y Madrid, donde fue reconocida como la Mejor Joven Diseñadora en 2010. Siempre entre telas, Ostos vivió el oficio desde niña, ya que su madre tenía un local de tejidos y daba clases de corte y confección. Pese a las oportunidades que surgieron en la capital, la joven siempre tuvo claro que se establecería en Fuente Palmera, «animada» por el nombre que se ha hecho como 'el pueblo de las novias'. «Nosotros trabajamos a medida, con diseños a la carta. Cada cliente tiene un perfil muy diferente y creo que hay mercado para todos», puntualiza.

Como ella, María Bolancé se ha hecho también hueco con una oferta distinguida. Tiene la exclusividad en casi toda la región de YolanCris, una firma internacional de estilo vintage. Con tan solo 16 años, Bolancé ya trabajaba en Josefina Novias, otro negocio local de referencia. «Con ella aprendí mucho de lo que sé, pero me di cuenta de que Fuente Palmera tenía mucho tirón en esto de las bodas y con 18 años monté mi primer negocio de ropa informal, mientras construía el edificio donde ahora tengo mi tienda, de tres plantas, dedicadas a bodas y fiesta», explica la diseñadora, que en este último año ha vestido a más de 200 novias.

Según la Asociación de Empresarios, casi un 20% de las 300 empresas registradas en el municipio cordobés están enfocadas al sector y dan trabajo a casi 400 personas, en su mayoría mujeres. «Aquí, cuando se vende un vestido de novia, nos beneficiamos todos», sentencia su presidente, Antonio Romero, quien cifra en más de 20 millones el volumen de negocio anual.

Vestuario, zapaterías, complementos, catering, lugar de celebraciones, agencias de viajes, floristerías, moda de ceremonia para niños, joyerías especializadas en arras y alianzas..., todos viven del goteo diario de visitantes. «La idea es que, con la excusa del vestido, acaben comprando aquí todo lo demás. Para el cliente puede ser lo más cómodo y para el pueblo, una fuente de ingresos notable», recalca Romero.

Eso le pasó a Loles Berrocal, que al final acabó comprando además el traje de ceremonia para su madre y contratando el banquete con Catering Moyano. Referencia en Andalucía en la organización de eventos, empezó su actividad en 1997 con un modesto salón de celebraciones en el pueblo. Solo cuatro años después obtenía la licencia de catering y hoy cuenta con 200 trabajadores (un 70%, de Fuente Palmera). «Nuestra empresa ha permitido que muchas familias salieran adelante en plena crisis. Mientras la construcción caía en picado, el sector nupcial se mantenía. Muchos estudiantes se sacan un sueldo los fines de semana como camareros», afirma una portavoz de la empresa, quien recuerda que el otro catering local, Doña Rocío, lo montó una extrabajadora suya.

Todos estos negocios tiran de otros proveedores locales para prestar sus servicios. Es el caso de la Floristería El jardín de Toñi y Carmen, que trabaja con los tres catering del municipio en la decoración floral de sus banquetes. «En temporada alta, de mayo a octubre, podemos llegar a tener fines de semana con más de diez encargos. A día de hoy, ya acumulamos catorce pedidos para 2019», desvela Carmen, que hace doce años se hizo junto a su hermana con el traspaso de una floristería «viendo la oportunidad que representaba este sector».

«Un 20% de los 300 comercios que tiene la localidad se dedican al sector nupcial» Antonio Romero | Asociación de Empresarios

Algo parecido pensó Sandra Fernández cuando, hace una década, apostó por la gestión de una tienda de accesorios. Con los años, Yuca Complementos fue cambiando género informal por el de fiesta y ceremonias. Aunque reconoce que los novios suelen tener elegido su fotógrafo, Sara Sánchez montó hace cuatro años su estudio de fotografía aprovechando la proyección que representa la feria de la boda, donde consigue entre el 30 y el 40% de los pedidos de todo el año. Y así, suma y sigue.

Los comerciantes, incluidos aquellos que viven indirectamente de este negocio, como la gasolinera Santiago, a la entrada del pueblo, o la cafetería Lohi, en plena calle Portales, reconocen el beneficio que representa «para todos» el reclamo de las novias. Algunos se atreven a más: «Si Higar Novias no existiera, difícilmente nos podríamos dedicar a esto», sentencia Elena, propietaria de Elen Novios, tataranieta de sastre que, como el resto, han dado el 'sí quiero' a lo que se conoce ya como el 'fenómeno Fuente Palmera'.

La Colonia de Fuente Palmera es una de las cuatro poblaciones de Andalucía que fundó Carlos III en el siglo XVIII, sobre terrenos de las provincias de Córdoba y Sevilla, con colonos centroeuropeos. El municipio lo forman diez pueblos que, de mayor a menor población, son: Fuente Palmera (5.195 habitantes), Fuente Carreteros (1.205), Ochavillo del Río (889), Cañada del Rabadán (778), La Ventilla (671), El Villar (576), Los Silillos (574), La Peñalosa (484), Villalón (333) y La Herrería (243).

euros es la cantidad media que se gastan los españoles en su boda, entre trajes, banquete, anillos, viaje de novios... Según el INE, en España se casan 160.000 parejas al año.

es la tasa de paro que registra el municipio de la Colonia de Fuente Palmera, una cifra muy inferior a los registros medios de Andalucía -en el primer trimestre del año fue del 24,74%-.

Entre esta cifra y 1.800 euros es el precio medio de un vestido en Higar Novias. No obstante, la factura se puede disparar, en función de los gustos de la novia y la exclusividad de su encargo.

Dice el presidente de la Asociación de Empresarios de Fuente Palmera que cuando se vende un vestido de novia se benefician todos. El 20% de los 300 comercios que hay en la localidad están especializados en el sector nupcial, que mueve al año más de 20 millones de euros. Solo Higar Novias fabrica más de 15.000 trajes, de los que un 10% se exportan a 25 países, principalmente de Europa y Oriente Medio, pero también a Miami, México o Panamá.

Fuente Palmera no siempre fue conocido como 'el pueblo de las novias', sobrenombre que acuñó en torno al año 2000. Previamente, se le conocía como 'el pueblo de los chorizos', ya que la empresa cárnica Martínez Barragán tenía una fábrica de embutidos en la localidad. «Sin embargo, en 2005 entró en crisis y cerró. Unos 200 trabajadores fueron a la calle», recuerda Antonio Romero, presidente de la Asociación de Empresarios.

'Fuente Palmera, de Boda' es una feria comercial que empezó a celebrarse en 2007 para mostrar en varios días artículos relacionados con el mundo de las bodas y ofrecer una pasarela para que jóvenes diseñadores expusieran sus trabajos. Este año está por decidir si se abre este escaparate a creadores foráneos. Los locales son reticentes, aunque las instituciones creen que es una oportunidad para seguir creciendo. Se verá los días 4, 5, 6 y 7 de octubre.

 

Fotos

Vídeos