El fenómeno migratorio

El fenómeno migratorio es de dimensión mundial, ni siquiera es europeo. Y, por tanto, no es un problema solo de España, y menos de una comunidad autónoma. Es en el seno de la UE donde debe tratarse, negociarse y donde se deben tomar las medidas, que no son tan simples como cerrar o no fronteras

JOSÉ MARÍA VERGELES BLANCAConsejero de Sanidad y Políticas Sociales

Me gusta hablar de fenómeno migratorio, ya que no es un problema, sino un fenómeno ligado a la historia de la propia humanidad. Desde tiempos remotos los humanos migramos hacia un futuro mejor, hacia la esperanza de que cambie nuestro destino cuando éste se ve truncado por guerras, miseria, pobreza extrema o, simplemente, falta de oportunidades.

Y ante este fenómeno tan complejo, no se puede -ni éticamente se debe- dar mensajes simplistas en los que solamente se valore la ayuda humanitaria o, peor, que conduzcan a la xenofobia. No nos pasó eso a los españoles cuando una cruenta Guerra Civil provocó un fenómeno migratorio. Pero además, la respuesta del gobierno de España, apoyado por el de la Junta de Extremadura, no es ni mucho menos tan simple, sino que contempla un abordaje complejo y lleno de medidas.

Es sobre esto, con el sosiego que da una opinión razonada e informada, sobre lo que los hombres y mujeres de Extremadura debemos reflexionar, y así sacar una conclusión que no pertenezca a una escala bicolor sino a toda una escala de grises.

El fenómeno migratorio es de dimensión mundial, ni siquiera es europeo. Y, por tanto, no es un problema solo de España, y menos de una Comunidad Autónoma. Es en el seno de la Unión Europea donde debe tratarse, negociarse y donde se deben tomar las medidas, que no son tan simples como cerrar o no fronteras.

Sin embargo, nuestro país, irremediablemente, es la frontera sur de Europa y eso hace que el fenómeno migratorio se viva con más intensidad que en otros países. No obstante, España es también un país de tránsito. Solo el 5% de los inmigrantes que entran por nuestras costas se quedan en nuestro país. Esto lo demuestra la presión de la inmigración en las Comunidades Autónomas que forman la frontera con el resto de Europa, como el País Vasco o Cataluña, concretamente en la frontera de Irún o en la Junquera. Con ellas está Extremadura, valorando su esfuerzo, apoyando el trabajo de sus administraciones y dispuesta a colaborar.

Y si España es la frontera sur de Europa y un país de tránsito ¿Debemos estar alarmados por el fenómeno migratorio actual? La respuesta nos la dan las cifras. España es un país de tránsito para 72 millones de turistas al año y por nuestras costas están entrando algo más de 20.000 inmigrantes en un año para un país de 46 millones de personas. Cierto que tenemos características especiales, pero sin duda alguna este país tiene capacidad de absorber el tránsito de esas personas migrantes.

Para hacer frente al fenómeno migratorio, el gobierno de España tiene una respuesta global, que no está solamente en el control de fronteras, que también, sino en una serie de medidas a corto, medio y largo plazo que es interesante que los ciudadanos conozcan y a las que las diferentes Comunidades Autónomas les dimos el visto bueno en la IX Conferencia Sectorial sobre Inmigración celebrada recientemente.

Sin lugar a dudas, las medidas a corto plazo pasan por cumplir con los derechos humanos, a los que estamos obligados éticamente y también desde el punto de vista de las diversas creencias religiosas que atienden humanitariamente a personas que participan en un fenómeno migratorio como el que vivimos. Es por eso que el gobierno de España está potenciando los planes de emergencias, como el programa a pie de playa y el de ayuda humanitaria, creando centros de acogida y distribución de estas personas con una estancia en los mismos de 48-72 horas. Ahí se atiende sanitariamente a los migrantes y se le presta apoyo social y legal para luego ser distribuidos adonde tienen familia o vínculos de amistad. ¿Significa esto que priorizamos estas políticas frente a las políticas sociales para los ciudadanos españoles? De ningún modo, este programa ha contado con una aportación del gobierno de España de 30 millones de euros, mientras que al presupuesto que en políticas sociales se presta a los españoles y españolas que están viviendo situaciones de vulnerabilidad o exclusión social se destinan centenares de millones en todo el país.

Pero no nos quedamos ahí. Hay políticas a medio y largo plazo que pasan por el control de fronteras, programas de inmigración irregular, organizando los flujos de migración seguros y legales con objetivos claros, desmontando a las mafias. Y programas de Cooperación internacional al desarrollo en los países de origen, donde se encuentra el Plan África por ejemplo. Medidas, en definitiva, tal y como pedían algunos grupos políticos, de trabajo en los países de origen y que son perfectamente compatibles con la ayuda humanitaria. Otro tema es la atención a los menores extranjeros no acompañados y a las personas con protección internacional. Solo ellos merecen un artículo de opinión.

Hay personas que el fenómeno migratorio lo viven como una oportunidad. Oportunidad frente al reto demográfico español o a las cotizaciones de la Seguridad Social. España no es la primera vez que vive este fenómeno, a principio del año 2000 vivimos una situación muy parecida, y según los datos de la Seguridad Social los inmigrantes contribuyeron en una buena parte a llenar la bolsa de las pensiones. Ahí lo dejo, para la reflexión.

No tengamos una mirada simplista hacia el poliédrico fenómeno migratorio. El gobierno de España, con el apoyo de la Junta de Extremadura, no la tienen.

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