Dibujos de médico

Fotografía de los dos médicos comiqueros Juan Sánchez-Verde y Guido Rodríguez de Lema. Arriba, una caricatura de sí mismos. :: r. c./
Fotografía de los dos médicos comiqueros Juan Sánchez-Verde y Guido Rodríguez de Lema. Arriba, una caricatura de sí mismos. :: r. c.

Juan y Guido son los doctores que están detrás de 'El club de las batas blancas', un cómic que habla de sus experiencias como galenos de Urgencias

IRMA CUESTA

Juan Sánchez-Verde (Bilbao, 35 años) no olvidará el día en que tuvo que quitarle a aquella señora que le miraba expectante desde la camilla la planta que le crecía en el lugar en que debía estar el ombligo. Después de una operación de abdomen, temiendo que pudiera desaparecerle esa cicatriz redondeada y arrugada que se forma en medio del vientre tras cortar y secarse el cordón umbilical, a la paciente le pareció buena idea colocarse un garbanzo que con el tiempo -y la humedad de la herida y las curas- germinó y terminó convertido en algo parecido a un pequeño huerto. La anécdota es solo una de las muchas que aparecen en 'El club de las batas blancas', la novela gráfica que ha escrito este médico de familia conjuntamente con Guido Rodríguez de Lema (Madrid, 35 años), su amigo y colega internista. Una historia en viñetas que habla de la importancia de la amistad, de la verdadera vocación y que trata de mostrar al médico como el ser humano que es. Aunque Juan y Guido se hicieron mayores en Madrid y ambos estudiaron Medicina en la Universidad Complutense por la misma época, no se conocieron hasta 2010, cuando coincidieron como MIR haciendo la residencia. El destino quiso que, años más tarde, ambos terminaran ejerciendo de médicos adjuntos en el servicio de urgencias de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid en donde siguen atendiendo pacientes, resolviendo problemas, aprendiendo y llenando sus cabezas de historias que luego transforman en viñetas.

Cuando alguien les pregunta cómo acaban dos médicos convertidos en dibujantes de cómics, recuerdan que primero se hicieron amigos, que luego descubrieron su mutua pasión por el dibujo y que ambos terminaron apuntados a un máster al que acudían corriendo a la salida del hospital. «Los años de residencia son muy duros y dejan poco tiempo para hacer cosas, pero al terminar encontramos la manera de sacar tiempo para dibujar. Luego se nos ocurrió crear una web: 'Yo, doctor'. El trabajo en Urgencias es muy exigente desde todos los puntos de vista, así que la web se convirtió en una especie de válvula de escape, en algo así como una terapia. Después ha llegado el libro de 'El club de las batas blancas'», explica Juan, asegurando que Guido es mucho mejor dibujante que él. «Ha tenido que bajar el nivel para que no se note demasiado la diferencia», bromea.

Con la mirada de un MIR

'El club de las batas blancas' (Plan B) empezó a cocinarse el día que Juan y Guido decidieron que podía estar bien contar la vida de un médico a través de una novela gráfica, aprovechando sus experiencias. Ellos dicen que la novela podría catalogarse como ficción-autobiográfica, y que cuando empezaron a pensar en el libro acordaron que era una buena idea hacerlo desde el punto de visto de un residente. «¿Por qué? Porque son gente más joven, con menos experiencia, en un mundo en el que todo es nuevo. Los médicos salimos de la universidad habiendo aprendido muchos datos pero sin ninguna idea sobre cómo tratar a los pacientes. Por eso el momento de la residencia es tan importante», asegura Guido.

Su libro, del que Bruno, un residente de primer año, es el protagonista, cuenta la historias de un grupo de jóvenes galenos que acaban de terminar el MIR y que se reúnen todas las semanas para hablar de práctica médica, de los pacientes y de cómo tienen que lidiar con ellos.

Los doctores también han hecho de su novela una suerte de guía para principiantes porque de algún modo echan una mano a los novatos y les enseñan, por ejemplo, a enfrentarse a un adjunto que no les presta atención. Dicen que es un libro para reír y no para ponerse dramático. «Sabemos que hay determinadas anécdotas escatológicas que ayudan a arrancar una sonrisa. Como la que viví al poco de empezar, cuando tuve que enfrentarme a un hombre súper angustiado al que se le había roto el pene. En aquel momento yo ni siquiera sabía que el pene se puede romper», dice Juan, convencido de que la medicina, «que es una ciencia social», tiene una asignatura pendiente. «Los médicos deberíamos aprender a tratar con los pacientes. Es algo que no es fácil, porque es importante cómo te enfrentes a ellos, les trates y les expliques, pero al mismo tiempo es necesario guardar cierta distancia porque de otro modo no podríamos soportar muchas situaciones. Esa distancia es también una especie de mecanismo de defensa».

El caso es que desde que dibujaron su primera viñeta para la web 'Yo doctor', no han parado. No solo andan ya pensando en el que será su próximo libro, también sacan tiempo para involucrarse en diferentes proyectos de la Fundación Jiménez Díaz y de un tiempo a esta parte están locos con la idea de trabajar en la versión gráfica de artículos científicos. «Hoy ya se hace, pero el día de mañana lo habitual será que muchas de las cosas que se nos quieran comunicar en medicina utilicen el dibujo como medio. Cualquiera al que hayan hecho una colonoscopia y haya leído las pautas y recomendaciones con interés se habrá dado cuenta de que no hay quien las entienda. Sin embargo, si alguien te lo explica con dibujos tardarás segundos en comprenderlo. El formato gráfico es fundamental para hacer llegar la información y nosotros nos estamos especializando en ello», apostilla Juan.