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Grabado del terremoto de Lisboa. Wikimedia.
Algunos días de Todos los Santos que dieron auténtico horror

Algunos días de Todos los Santos que dieron auténtico horror

El terremoto de Lisboa ocurrió un 1 de noviembre, y también hubo graves maremotos en Cádiz y Huelva un día como hoy

mónica arrizabalaga / ABC.es

Miércoles, 1 de noviembre 2017, 08:46

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Terror, horror y miedo sin disfraz alguno. Aquellos fueron Todos los Santos que superaron cualquier ficción posible. Jornadas de Halloween que aún hoy sobrecogen. El 1 de noviembre cuenta con un oscuro pasado en la Historia, señala ABC.

El 1 de noviembre de 1755, al filo de las 10 de la mañana, un terremoto de al menos 8,5 grados en la escala Richter sacudió Portugal y el sur de España. Era la hora de misa mayor y las iglesias de Lisboa estaban abarrotadas de feligreses.

Al primer temblor le siguió otro y por tres veces la ciudad se vio sacudida en cuestión de seis o siete minutos, haciendo estremecer sus cimientos. Muchos no tuvieron tiempo de escapar de los templos donde celebraban el día de Todos los Santos. Se abrieron profundas grietas en las calles, cayeron cornisas sobre los espantados transeúntes que huían de los primeros derrumbes. Los incendios se extendieron por la ciudad, arrasando lo que aún quedaba en pie. En pocos minutos Lisboa, que había amanecido con sol y agradables temperaturas, se convirtió en un auténtico infierno.

El terremoto, con epicentro en el fondo submarino, a unas doscientas millas de la costa del Cabo de San Vicente, originó tres tsunamis que se llevaron por delante la parta baja de la ciudad. «El mar subió de tal modo que muchos barcos fueron arrastrados hasta tierra», relató el marino sueco Fredric Christian Sternleuw, que describió aquel día como «el acontecimiento más trágico que ha podido ver el ojo humano».

Se cree que unos 15.000 lisboetas murieron aquel día, aunque hay fuentes que elevan el número hasta las 100.000 personas.

Olas de 15 metros llegaron hasta las costas de Huelva y Cádiz, cobrándose la vida de unas 2.000 personas. En Cádiz, las murallas soportaron en buena medida la embestida del mar, protegiendo a gran parte de la población, pero todo a su alrededor se vio arrastrado por las aguas. Chiclana, Puerto de Santa María, y Jerez de la Frontera se vieron afectadas por el tsunami, que borró prácticamente del mapa Conil.

En Huelva también se sufrieron los devastadores efectos del terremoto y el tsunami. En Ayamonte hubo más de 1.000 muertos y en Lepe se contabilizaron 400 fallecidos. Aunque toda Andalucía se vio afectada. En Sevilla, multitud de edificios quedaron dañados, entre ellos la Giralda y la Torre del Oro, y en Jaén, las torres de la catedral se agrietaron.

De toda España llegaron informes con daños causados por este terremoto, el más destructivo que ha azotado a la Península hasta la fecha. Aún hoy las heridas que causó son visibles en catedrales y edificios de todo el país.

Los efectos del tsunami llegaron hasta Lagos, Marruecos y Reino Unido y, al otro lado del Atlántico, hasta las costas de América aunque con menos intensidad.

Otro 1 de noviembre, en este caso de 1170, las inundaciones castigaron con dureza la región del Kennemerland, en los Países Bajos. El Mar del Norte superó las dunas que formaban un terraplén natural y, según los Annales d'Egmond, inundó la ciudad de Utrecht. Debido a su baja altitud, las provincias marítimas del norte de los Países Bajos sufrieron grandes inundaciones de origen marino.

Entre el siglo XI y finales del XVIII se han documentado más de medio centenar. En esa misma fecha de Todos los Santos, una marejada ciclónica hizo desaparecer varias poblaciones en 1436. Un siglo después, en 1570, los diques de contención cedieron ante el empuje de las olas y el mar arrasó la costa desde Flandes hasta Groningen. El mar se adentró cincuenta kilómetros, arrasando con todo lo que encontró a su paso. Se estima que unas 20.000 personas murieron.

Otra grave inundación se vivió el 1 de noviembre de 1304 en la costa alemana del suroeste del mar Báltico. La marejada ciclónica de aquel día de Todos los Santos dejó 271 muertos y convirtió en isla a Ruden, hasta entonces parte de un puente de tierra entre Usedom y Rügen.

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